Laboratorio de Paz señala que la apertura política no garantiza una democratización
ONG señala que transición tiene un área gris

A un mes del anuncio sobre el inicio de conversaciones para una eventual transición democrática en Venezuela, la organización de derechos humanos Laboratorio de Paz advierte que los cambios políticos recientes no garantizan un retorno a la democracia. En su lugar, la ONG señala que el país avanza hacia una “zona gris” o un nuevo régimen híbrido si no hay modificaciones profundas en las estructuras del poder.
El análisis parte de un balance surgido tras las declaraciones que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, emitió a principios de agosto de 2026. Al cumplirse 30 días de aquel anuncio, la organización publicó este 1 de septiembre el informe titulado “Un mes después del 1A: ¿Toda transición conduce a la democracia? La ‘zona gris’ de Carothers como alerta para pensar el momento venezolano”. En este texto se examinan los alcances de la nueva dinámica política en el país.
El reporte reconoce hitos recientes como la instalación de una mesa de diálogo entre el Gobierno y un sector de la oposición, los acuerdos para renovar el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), las conversaciones sobre el Consejo Nacional Electoral (CNE), la excarcelación de presos políticos y una mayor tolerancia frente a las expresiones críticas. Sin embargo, la ONG aclara que la salida de un modelo autoritario no implica de manera automática el establecimiento de un sistema democrático, ya que pueden persistir prácticas y dinámicas que reproducen el control del Estado.
Consolidar instituciones
Para explicar este fenómeno, Laboratorio de Paz recurre a la tesis del politólogo estadounidense Thomas Carothers. Este concepto describe a aquellos Estados que abandonan el autoritarismo clásico pero no consolidan instituciones democráticas funcionales. En estos escenarios coexisten elecciones, partidos de oposición y mayor libertad de expresión con graves fallas en el Estado de derecho, la independencia judicial y la alternancia real en el poder.
El estudio enfatiza que el riesgo actual no abarca únicamente el fracaso de las negociaciones. También existe la posibilidad de que el proceso genere un entorno más estable y abierto, pero distante de los estándares de una democracia plena.
En ese sentido, el documento identifica dos señales de alerta para los meses venideros: el pluralismo ineficaz y la política del poder dominante. El primer escenario abarca la creación de instituciones formalmente plurales que se mantienen débiles y supeditadas a pactos entre élites. El segundo describe un sistema donde la competencia electoral coexiste con ventajas estructurales a favor del oficialismo, gracias al uso de los recursos públicos y el control institucional.
Ante la eventual renovación del CNE y del TSJ, la ONG subraya que estos cambios solo serán significativos si van acompañados de reglas que garanticen una verdadera independencia operativa. De lo contrario, advierte el informe, la repartición de cargos mediante cuotas políticas repetirá los esquemas de funcionamiento observados en la Asamblea Nacional.
En la fase final del documento, la organización dirige un mensaje a la sociedad civil, los sindicatos, los movimientos estudiantiles y los defensores de derechos humanos. El informe plantea que la ciudadanía debe aprovechar este periodo de apertura para reconstruir capacidades colectivas en cuatro frentes: la recuperación de la confianza entre actores polarizados, el fortalecimiento de las organizaciones de base, la formulación de una agenda propia y la incidencia directa en los asuntos públicos.
Laboratorio de Paz concluye que el mayor riesgo consiste en que la población delegue la iniciativa política de manera exclusiva en las cúpulas de Miraflores, Washington y las élites locales. La organización sostiene que el futuro democrático del país no dependerá de forma única de los acuerdos firmados en las mesas de negociación, sino del nivel de articulación que la sociedad venezolana logre consolidar durante este proceso.