Edmundo González Urrutia, galardonado recientemente con el Premio Milton Friedman por la defensa de la libertad, afirmó en una entrevista exclusiva con la agencia Deutsche Welle que su transición del servicio diplomático a la política ha sido un «compromiso natural» para combatir al Gobierno de Nicolás Maduro.
Para el excandidato presidencial, quien se atribuye el triunfo en las elecciones de 2024, junto al Nobel de la Paz otorgado a María Corina Machado, estos reconocimientos simbolizan el respaldo internacional a la voluntad popular expresada el 28 de julio, cuando, asegura, cerca de 7,5 millones de venezolanos votaron por un cambio.
«Valoramos profundamente estos reconocimientos, aunque siempre hemos sostenido que los verdaderos merecedores son los millones de venezolanos que, con valentía y perseverancia, han luchado por la restauración de la democracia», dijo González en la entrevista.
González Urrutia, quien ha recorrido más de 80.000 kilómetros en campañas internacionales, destacó la desigualdad de poder frente al régimen de Maduro y la necesidad de apoyo global para denunciar violaciones a derechos humanos y el colapso institucional.
Agradeció el respaldo de varios países a la lucha que ha mantenido en los últimos años y calificó de «injustificable» la propuesta de Petro de repetir elecciones en Venezuela.
«Los venezolanos expresamos muy claramente nuestra voluntad de cambio en las elecciones del pasado 28 de julio, cuando cerca de 7.5 millones votaron por nuestra candidatura. Se trata, pues, de una victoria muy clara y contundente que no admite dudas, por lo que es injustificable pretender realizar una nueva elección», agregó.
Sobre organismos multilaterales como la OEA, reconoció aportes históricos, pero criticó su lentitud ante la crisis acelerada, urgiendo recuperar su rol en la promoción de la democracia.
Desafío enorme
Rechazó posiciones de líderes como Gustavo Petro, Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, que invocan soberanía para oponerse a presiones sobre Maduro.
«Apelar a la soberanía o al multilateralismo no puede servir de excusa para tolerar una dictadura que ha destruido las instituciones, anulado los derechos políticos, perseguido a la disidencia y sumido a millones de venezolanos en la pobreza y el exilio. La solidaridad entre gobiernos no puede estar por encima de la solidaridad con los pueblos que sufren», dijo.
En cuanto a la transición tras 25 años de Revolución Bolivarian», advirtió de «desafíos enormes» en todos los ámbitos, con destrucción institucional sin precedentes.
Uno de los mayores será la reinstitucionalización de las Fuerzas Armadas, afectadas por adoctrinamiento ideológico que priorizó la lealtad sobre el profesionalismo.
«Han transcurrido poco más de 25 años de adoctrinamiento e ideologización en el ámbito militar en los que se ha privilegiado la ideologización en detrimento del profesionalismo y la meritocracia como fue la norma en los gobiernos de la democracia», expresa.
Finalmente, González vaticinó un «impacto positivo» en el hemisferio con la restauración democrática venezolana, especialmente para regímenes como el de Nicaragua, fortaleciendo la democracia en América Latina.
«Nuestra lucha es por una Venezuela libre y soberana, no subordinada a alianzas ideológicas», concluyó.

