Ya antes de la campaña, la vorágine electoral por el lado del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) se había desatado: promocionaba a sus candidatos en las empresas básicas, en actos educativos, en jornadas de Mercal, en entregas de pensiones y en cualquier plataforma gubernamental.
Ahora, ya durante la campaña y a pocos días de las elecciones, la ofensiva ha sido más recia. Ciudad Guayana no luce ahora tapizada con gigantografías con la cara del gobernador Francisco Rangel Gómez, como ha sido norma durante sus 11 años en el poder, sino con los de los candidatos rojos del municipio Caroní: Ángel Marcano, Nancy Ascencio y Liris Sol Velásquez, así como del exministro de Educación, Héctor Rodríguez.
Eso, sin contar que no hay acto gubernamental, especialmente los de entregas de subvenciones (tabletas en universidades, computadoras Canaimita en escuelas, anuncios en las empresas básicas) en el que al menos uno de ellos no participe. En contraposición, los candidatos de la Mesa de Unidad Democrática se las han arreglado con pendones que cuelgan en postes y árboles de las principales avenidas.
El circuito 2 del estado Bolívar, conformado por las parroquias Unare, Cachamay, Universidad, Simón Bolívar, Pozo Verde, Dalla Costa, Chirica, 11 de Abril, Vista al Sol, Yocoima, y 5 de julio, es una plaza sitiada por el chavismo desde su ascenso. No obstante, en las parlamentarias de 2010 los números no resultaron tan favorecedores para el chavismo en esa circunscripción: hubo una diferencia de apenas 1,8%.
En la entidad se eligen 7 diputados y uno adicional de representación indígena. La composición en las anteriores parlamentarias (2010) quedó en que un voto lista y un nominal fueron para la MUD y 5 nominales y un lista para el PSUV.
A través de la iniciativa #RutaElectoral, Efecto Cocuyo quiso pulsar las expectativas y opiniones de los electores en el estado Bolívar, con énfasis en el circuito que el oficialismo ganó por poco hace cinco años.


Una voz común: cambio
Escuchar la voz de los habitantes de Caroní sobre las venideras elecciones es acudir a una concordancia: la necesidad de un cambio. Vecinos de las principales parroquias identifican que hay inseguridad y problemas con el transporte.
“Tenemos mucha inseguridad, mucha descomposición social, sin contar la falta de los productos de consumo”, señaló el recepcionista Jesús Aray.
Concuerda con tal postura, Nazareth González, de 42 años, quien lamentó que la ciudad se haya convertido en un epicentro de violencia, sin contar “el tema de la limpieza. Todo está muy sucio”.
Contrario a la proliferación de vallas y pendones, los puntos rojos y azules son más contados. En uno de estos últimos está Luzdelba González, quien debajo de un toldo y en frente de un equipo de sonido, muestra en un tarjetón cómo se debe votar.
“Ya esto no se puede aguantar. Obligan a la gente a ponerse franelas solo por pensar distinto. No hay alimentos en los anaqueles ni empleo. Por eso hay que enseñar a la gente cómo va a votar. Hay que deshacer esta asamblea”, opinó.
Desde su kiosco, ubicado en Alta Vista (la zona residencial y comercial más importante de Puerto Ordaz) Nelson Lamus insistió en que votará por un cambio “Necesitamos un cambio. Hay muchas razones comenzando por la escasez, la inseguridad y la delincuencia”.
El denominador común es ese. Aunque viene en distintas formas. Tal es el caso de Rosa de Grimán, quien alegó que “si no voto, no tengo derecho a hablar.
-¿Y ahorita tiene razones para hablar?
-“¡Bastante, bastante, bastante!”, sentenció.
Fotos: Marcos Valverde

