Detención de Alex Saab en EEUU agravará situación de Maduro: mirada de los analistas
Para María Isabel Puerta Riera y Mariano de Alba, el interinato sigue cooperando con Trump para permanecer en el poder

Más allá de las irregularidades que rodean la entrega del exministro de Industrias, Alex Saab, a las autoridades norteamericanas por el gobierno encargado de Delcy Rodríguez, las miradas ahora se dirigen a la posible incidencia de esta segunda detención del empresario colombiano en la situación jurídica del exgobernante Nicolas Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tampoco se descarta que el traslado de Saab a EEUU haya dejado la puerta abierta para que otros funcionarios o exfuncionarios del chavismo, requeridos por la justicia norteamericana, corran la misma suerte. Algunos medios internacionales lo han adelantado desde el mes de febrero y se ha especulado que son entre siete y nueve personas, entre ellas el exministro del Petróleo, Tareck El Aissami.
Para analistas consultados por Efecto Cocuyo, el interinato va procediendo en obediencia a Washington, bajo el tutelaje iniciado el 3 de enero con la captura de Maduro, en los temas que son “prioridad” para la Casa Blanca. El objetivo del “rodrigato”, afirman, es seguir complaciendo al gobierno de Donald Trump para ganar tiempo y permanecer en el poder.
Fuente de información valiosa
Según Reuters y CBS News, la justicia estadounidense estaría llevando a cabo una segunda investigación contra Maduro por lavado de dinero, además de la que tiene curso en Nueva York por los delitos de narcoterrorismo, posesión de armas y conspiración para tráfico de drogas, cuyo juicio no ha iniciado.
Citando a un funcionario del Departamento de Justicia, los medios internacionales aseguraron que este nuevo caso se ha construido en paralelo al primero, desde antes de la detención de Maduro y Flores en suelo venezolano. No se considera casual que en la imputación a Saab se le haya leído un cargo de lavado de dinero, vinculado a un esquema de sobornos masivos para el control del programa venezolano de alimentos CLAP, bajo el gobierno de Maduro.
Saab, a quien la gestión de Maduro le otorgó estatus de diplomático a raíz de su primera extradición a EEUU en 2020, es señalado como presunto “testaferro” del exgobernante y pieza clave en una gran red de operaciones financieras y conexiones internacionales para desviar fondos destinados a programas sociales hacia cuentas bancarias en territorio norteamericano.
El alcance llega a presuntas conexiones con altos funcionarios del Estado venezolano para obtener contratos petroleros de miles de millones de dólares pertenecientes a la estatal Pdvsa.
“Se pueden atar cabos para decir que la segunda detención de Saab tiene que ver con Maduro, en una nueva acusación que fortalezca el proceso actual o para abrir otro caso. Cuando Saab fue detenido bajo la administración (Joe) Biden se especuló que ofreció información sobre Maduro y su entorno, ahora no debe ser distinto y no debe limitarse a Maduro sino a los Rodriguez”, señaló la politóloga, María Isabel Puerta Riera.
Para la profesora de Ciencia Política, obligar al “rodrigato” a entregar a Saab, ponerlo en prisión y darle uso a la información que pueda aportar es una herramienta del gobierno de Trump para que Delcy Rodríguez, su hermano y presidente del Parlamento Jorge Rodriguez e incluso Diosdado Cabello, obedezcan y entiendan que “no están pisando seguro”.
“Es un tutelaje no un protectorado. Trump ha dicho que mientras Delcy Rodríguez se porte bien no correrá la misma suerte de Maduro. Está claro que hay condiciones que ella tiene que cumplir, como la entrega de Saab que ella autoriza, porque su permanencia depende de ello. No dudo que la Fiscalía de EEUU va a obtener mucha más información que antes. Vendrán otros casos, no es solo Saab”, sostuvo.
Otros “extraditables”
Fue una operación de la Administración de Control de Drogas de EEUU (DEA) la que trasladó a Saab a territorio norteamericano el 16 de mayo. El caso fue presentado en el Distrito Sur de Florida. En recientes declaraciones, el administrador de la DEA, Terrance Cole, señaló que Saab y otros individuos recurrieron a empresas fantasmas, facturaciones ficticias, registros de envíos y documentación adulterada para encubrir ilícitos en el programa Clap.
Cole también habló de sobornos a funcionarios venezolanos para obtener contratos y que las investigaciones continúan, con todos los recursos a la mano, para “rastrear el dinero ilícito” y “garantizar que quienes se benefician del crimen rindan cuentas ante la ley”.
“El medio CBS News reportó hace pocos días que autoridades estadounidenses planean presentar nuevos cargos contra Maduro. Es allí donde Saab podría jugar un rol estelar, negociando con los fiscales una rebaja de su pena a cambio de entregar información valiosa que pueda incriminar a Maduro. Tendría sentido porque Saab manejaba muy probablemente redes financieras donde Maduro estaba involucrado y también debe conocer algunas estructuras fuera de Venezuela que fueron creadas para evadir el esquema de sanciones estadounidenses”, expresó el abogado experto en Derecho Internacional, Mariano de Alba.
El también experto en diplomacia coincide en que pueden venir más “entregas” por parte del interinato, que a su juicio, está demostrando que está dispuesto a hacer concesiones importantes con EEUU, si eso ayuda a su plan de permanecer en el poder y tratar de recuperar fuerza política en Venezuela.
Sin embargo, advierte, la administración de Delcy Rodriguez corre riesgo de que se abra un gran cisma en el chavismo con el precedente de Saab y la posible entrega futura de otras figuras, al quedar más expuesta la contradicción entre un discurso antiimperialista y la reconstrucción de lazos con Washington para tratar de permanecer en el poder.
Entre los “extraditables”, pese a que la Constitución venezolana prohíbe en su artículo 69, realizar ese procedimiento con venezolanos, estaría, según medios internacionales los empresarios Raúl Gorrín (actualmente detenido en Venezuela) y Samark López Bello, el diputado Nicolás Maduro Guerra (hijo del exgobernante Maduro que aparece en el expediente del primer caso en Nueva York), Walter Jacob Gavídia Flores (hijo de Cilia Flores) y el exjefe del Sebin, Pedro Luis Martín-Olivares.
En dicha lista que circuló en febrero también estaba Saab, además de El Aissami, cuyo juicio en Venezuela por el desfalco millonario en contra de Pdvsa, está en curso. De momento no se menciona a otros altos jerarcas del chavismo como Cabello y Vladimir Padrino Lopez por supuestamente haber llegado a acuerdos con EEUU. El ministro del Interior justificó la “deportación” de Saab por se colombiano y por mostrar una cédula venezolana “falsa”.
“Saab fue quizás el más sencillo porque la opinión pública sabía que era de origen colombiano. Lo que sucedió es una señal política de envergadura que comprueba en los hechos que la facción liderada por Maduro y Flores ha perdido poder e influencia en beneficio de los hermanos Rodríguez, quienes están dispuestos a hacer concesiones importantes al gobierno liderado por Donald Trump a cambio de continuar en el poder, estabilizarse y recibir mayores concesiones económicas”, señaló de Alba.
Puerta Riera no descarta que el interinato aproveche la situación para reducir aún más el círculo de poder y salir de figuras “incómodas” para su estabilización.
Estado de derecho y transición lejanos
De Alba no deja de subrayar que la entrega de Saab a EEUU es un precedente negativo en la búsqueda de la restitución de las garantías democráticas y el Estado de derecho en Venezuela. Recordó que la Carta Magna prohíbe la extradición de venezolanos.
“Incluso si su naturalización fue irregular o ilícita, debió haber un procedimiento para revocarle la nacionalidad, previa revisión judicial, pero no hay información pública de ningún procedimiento formal para entregarlo a las autoridades estadounidenses, simplemente un breve comunicado luego de concretarse la entrega. Este precedente confirma que la institucionalidad venezolana sigue operando de forma arbitraria y conforme a los intereses del gobierno, esta vez en coordinación con EEUU”, reprocho el abogado.
Apuntó que es improbable que la violacion de derechos a Saab en Venezuela tenga repercusión en el proceso penal en EEUU porque en ese país, sostuvo, solo importa que el acusado llegue a jurisdicción estadounidense y es allí donde comienza a respetársele el debido proceso, bajo la mirada de la justicia norteamericana.
El código penal de EEUU contempla hasta 20 años de prisión por lavado de dinero, que es el cargo principal contra Saab, pero podrían sumarse años adicionales por el delito asociado de conspiración para el lavado de dinero.
Ante la pregunta de si el caso de Saab y otras eventuales detenciones implican una nueva etapa del tutelaje de EEUU, dirigida a desmantelar la corrupción en el Estado venezolano, más allá de la cooperación económica, como parte de la ruta hacia una transición democrática, Puerta Riera es enfática en su respuesta: la transición aún no se perfila en el horizonte.
A su juicio, el ejemplo más evidente, es la situación con los presos políticos. Un día Trump asegura que “todos serán liberados” y luego Jorge Rodriguez anuncia que serán 300- de más de 500- y esconde que no se trata de libertades plenas sino excarcelaciones que podrían revertirse en cualquier momento. El interinato cumple “a medias” o a cuentagotas si de restituir garantías democráticas a la población venezolana, se trata.
“Las fases de estabilización y recuperación, a lo que se suma el caso de Saab y probablemente otros detenidos, no deberían entrar en contradicción con los primeros pasos para elegir un nuevo CNE. Las elecciones siguen sin fecha, al igual que el regreso de Maria Corina Machado a Venezuela. Trump sigue privilegiando trabajar con Delcy Rodriguez porque la puede controlar, que tener que trabajar con el liderazgo de Machado. ¿Cómo se sale de ese laberinto?”, se preguntó.