Cuatro meses del despliegue militar en el Caribe: una escalada crítica sin salidas definitivas por parte de Trump
María Isabel Puerta Riera y Kenneth Ramírez no creen que Trump concrete ataque militar. Santiago Rodríguez dice que tensiones están en punto crítico, pero no estancadas
El despliegue aeronaval iniciado por el gobierno de Estados Unidos en el Caribe llega al cuarto mes (19 de agosto al 19 de diciembre) con énfasis en el sobrevuelo de cazas cerca de costas venezolanas, sin dejar de lado los ataques a embarcaciones y con un último giro: la incautación de un buque petrolero sancionado por parte del ejército norteamericano en aguas internacionales y el anuncio del presidente Donald Trump de un “bloqueo naval total” para seguir con el decomiso de crudo.
Del lado venezolano, el gobierno de Nicolás Maduro resiste entre la denuncia internacional, organización de cuadros internos para responder a un eventual ataque y no caer en la tentación de una respuesta militar ante el acecho de aeronaves y drones estadounidenses en la ventana del espacio aéreo nacional, que permanece restringido para vuelos comerciales internacionales debido al alerta de EEUU.
Politólogos y un internacionalista consultados por Efecto Cocuyo señalan que entre el cierre parcial del espacio aéreo y la decisión de “asfixiar” económicamente al régimen de Maduro, con el bloqueo de tanqueros sancionados, la escalada de la presión por parte de Washington sobre Miraflores se encuentra en un punto crítico, sin que Trump se atreva todavía a concretar un ataque militar en el terreno.
Trump le da largas
“El presidente Trump le ha dado largas al asunto sin atreverse a escalar militarmente; ha esperado mucho para tomar una decisión definitiva respecto del régimen de Maduro. Esto lo atribuyo al rechazo doméstico (interno) que ha ido fortaleciéndose. En la opinión pública estadounidense hay una posición clara de rechazo a una intervención militar en Venezuela. Trump quiere un cambio de régimen, pero no está decidido para iniciar un conflicto. Lo está pensando mucho”, sostiene la politóloga, María Isabel Puerta Riera.
La experta en temas de gobierno y democracia no duda que en los últimos días ha escalado lo que considera es una operación psicológica de EEUU sobre Miraflores, en un proceso incremental que partió con la voladura de lanchas rápidas, señaladas de transportar narcóticos hacia el Caribe, con destino a territorio norteamericano. Repite: sin que Trump dé el paso definitivo.
A principios de diciembre, el presidente norteamericano advirtió que los ataques en el terreno contra objetivos del narcotráfico comenzarían “muy pronto” y que les permitiría neutralizar más fácilmente a los carteles de la droga. Más recientemente dejó entrever que no solo se trataba del Cártel de los Soles, organización declarada “narcoterrorista” y a la que vincula con la gestión de Maduro, sino de otros grupos en otros territorios que no especificó.
Al 19 de diciembre, los ataques en el terreno no han llegado, pero sí una nueva decisión anunciada personalmente por Trump, la noche del 16 de diciembre: el “bloqueo total” de buques sancionados con petróleo venezolano, por lo que ningún tanquero con estas características puede salir y entrar a Venezuela, sin ser interceptado por EEUU.
El magnate republicano asegura que el chavismo en el poder se apoderó de crudo perteneciente al país norteamericano, en alusión a expropiaciones que datan de los gobiernos de Hugo Chávez.
Previamente, el 10 de diciembre, ya se había incautado el primer buque, el Skipper, que portaba una bandera falsa para evadir las sanciones del Departamento del Tesoro sobre la exportación de crudo venezolano. Desde Washington se aseguró que el crudo iba a financiar a organizaciones terroristas extranjeras.
“Esta presión económica es una señal de que Trump no quiere atacar y de que los asesores que promueven este escenario no han sido convincentes. Hay serias dudas sobre lo que pueda desencadenar una acción militar en Venezuela en el corto, mediano y largo plazo, en lo que se incluye la capacidad que pueda tener Maduro para propiciar una especie de guerra de guerrillas que dificulte las capacidades convencionales del ejército de EEUU’, apunta la politóloga.
Presión desde dos flancos
“Este último mes (del despliegue) no puede ser visto como un estancamiento, sino como una escalada crítica en la que están combinando el poder militar con la asfixia económica. Es una especie de pinza estratégica la que le aplican a Maduro, que no es más que una estrategia dual, intimidarlo, coaccionarlo a través del poder militar y al mismo tiempo el bloqueo contra el libre comercio internacional del petróleo, más las sanciones. Es una presión desde dos flancos para provocar un cambio de régimen en Venezuela, más allá de combatir el narcotráfico”, subraya el politólogo Santiago Rodríguez.
El diario estadounidense The New York Times publicó este 17 de diciembre que la Armada venezolana comenzó a escoltar buques petroleros provenientes de las costas orientales del país de camino a alta mar, en respuesta al anuncio de Trump. Según el medio informativo, buques escoltados transportan derivados como urea, coque de petróleo y otros subproductos, con destino a mercados asiáticos. Miraflores no ha confirmado dicha información.
La administración de Maduro prefirió anunciar su denuncia ante Naciones Unidas (ONU) contra EEUU por “pirateria de Estado”. La Cancillería argumenta que la incautación del petrolero viola flagrantemente la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar (Artículo 101) y la Carta de las Naciones Unidas (Artículo 2, párrafo 4), que prohíbe el uso de la fuerza en las relaciones internacionales. De hecho el tema será tratado el martes 23 de diciembre en el Consejo de Seguridad de la ONU, en el que se espera que EEUU ejerza su poder de veto sobre cualquier decisión.
El bloqueo al crudo sancionado también se suma a las suspensiones de vuelos hacia Europa y de retorno a Venezuela que se han extendido hasta enero de 2026, ante el alerta de la Administración Federal de Aviación de EEUU del 1 de diciembre, dirigida a las principales aerolíneas del mundo y ratificada este 16 de diciembre, que declaró como no seguro el espacio aéreo venezolano a partir de las tensiones militares entre ambos países.
En los últimos días también se ha alertado insistentemente acerca del sobrevuelo de aeronaves estadounidenses cerca de las costas venezolanas e incluso se ha debatido si en las últimas operaciones se ha violado el espacio aéreo venezolano y, de ser así, por qué la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) no responde con contundencia, más allá de declaraciones del ministro de la Defensa.
Trump insiste
El pasado 9 de diciembre, según mostró el servicio de seguimiento para aviación Flightradar24, dos cazas F18 Super Hornet y un avión de guerra electrónica EA-18G Growler de EEUU penetraron el espacio aéreo del Golfo de Venezuela, zona que el gobierno de Maduro considera aguas interiores al sur del paralelo de Castilletes, entre los estados Zulia y Falcón.
La tarde del sábado 13 de diciembre, plataformas de seguimiento aéreo como Flightradar24 registraron nuevamente la presencia de aeronaves norteamericanas cerca de las costas venezolanas. Esta vez se trató de dos aviones de combate Boeing F/A-18E/F Super Hornet cerca de Falcón. También se registró la presencia de dos aeronaves Boeing EA-18G Growler, operando en espacio aéreo internacional al norte de Venezuela.

“Estas medidas han buscado aumentar la presión, pero evitado un escalamiento hacia esos ataques en tierra, de los cuales el presidente Trump estuvo hablando a lo largo del último mes. La explicación se encuentra en dos causas. La primera es la oposición del público estadounidense en general -según las encuestas alrededor de 70% en contra-, y de la base simpatizante MAGA de Trump en particular, a involucrarse en un conflicto en Venezuela”, expresó el internacionalista Kenneth Ramírez, en coincidencia con Puerta Riera.
El presidente del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (Covri) agregó la inquietud de los congresistas demócratas sobre la manera cómo se han estado hundiendo lanchas como parte de la operación “lanza del sur”, espoleada por las denuncias de activistas de DDHH, expertos y funcionarios internacionales como el Alto Comisionado de la ONU para los DDHH, al denunciar que constituyen ejecuciones extrajudiciales.
“También la preocupación compartida de algunos congresistas republicanos sobre la posibilidad de que ataques en territorio venezolano termine arrastrando a EEUU a una operación de cambio de régimen, con inestabilidad posterior y un conflicto de baja intensidad prolongado”, añadió.
Al ser consultado nuevamente sobre una “guerra con Venezuela” por la cadena NBC News, este jueves 18 de diciembre, Trump respondió: “No lo descarto. No”.
Mientras tanto, a pesar de las críticas internacionales, el hundimiento de embarcaciones en el Caribe y el Pacífico por parte de las fuerzas estadounidenses continúan. La más reciente destrucción de una lancha rápida señalada de transportar drogas tuvo lugar este 18 de diciembre en aguas del Pacífico. El Comando Sur de Estados Unidos (Southcom) totaliza al menos 29 embarcaciones atacadas con la muerte de 104 tripulantes.
Ofertas de mediación e influencia de María Corina Machado
Lo que tampoco han cesado son las ofertas de mediación para desescalar las tensiones militares entre EEUU y Venezuela. Ha insistido Qatar a la espera de que alguna de las partes lo contacte. También se han ofrecido Brasil, Panamá, República Dominicana y Colombia. Este 19 de diciembre se incorporó México a la oferta y el presidente Lula Da Silva la reiteró.
El mandatario de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, también acaba de poner sobre la mesa su disposición a darle asilo político a Maduro, en caso de un agravamiento de las tensiones militares con EEUU. Analistas han señalado que los planteamientos no son escuchados por la inflexibilidad de las posiciones de Trump y Maduro: el primero quiere que abandone el poder y el segundo se niega.
Dicha inamovilidad se habría puesto de manifiesto en una llamada confirmada entre ambos gobernantes a finales de noviembre, puesto que posteriormente (24 de noviembre) entró en vigor la designación del Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera por parte del Departamento de Estado de EEUU que permite su persecución en cualquier parte del mundo.
Por otro lado, la salida de María Corina Machado de Venezuela, a través de una operación de extracción, según las versiones difundidas y con ayuda de EEUU, para recibir el Premio Nobel de la Paz en Noruega, hizo pensar a más de uno que el ataque en el terreno sería inminente, tras las advertencias de Trump.
Para los analistas consultados aún está por verse la influencia de la exdiputada en el contexto de presión contra Miraflores, pero resaltaron el impacto que tuvo su salida del país en la promoción del rescate de la democracia en Venezuela, para lo cual se requiere de apoyo internacional frente a un régimen señalado de cometer crímenes de lesa humanidad.
“Trump no quiere cometer el error de dar apoyo irrestricto a María Corina Machado tal como lo hizo con Juan Guaidó ante el fracaso que fue el gobierno interino”, opina Puerta Riera.

Para Rodríguez, profesor de la Universidad de Carabobo, no está clara una coordinación entre la Premio Nobel de la Paz y la Casa Blanca. Esto, debido a la distancia que ha guardado ella de las acciones militares ordenadas por Trump, aunque las apoya para desalojar del poder a una gestión que desconoce la voluntad popular del 28 de julio de 2024 y está vinculada, según ha afirmado, a economías ilícitas y organizaciones delictivas internacionales.
¿Navidad y Año Nuevo con despliegue?
“Se ha alcanzado un escenario de máxima presión militar, económica y psicológica que puede mantenerse hasta finales de este año y hasta principios de 2026. La administración Trump aunque no ha descartado un escalamiento hacia ataques en territorio venezolano, lo más probable es que no lo haga. La polémica entrevista realizada a la Jefa de Gabinete, Susie Wiles, por Vanity Fair, dejó claro que la estrategia es mantener la presión, ‘volando botes’ hasta que Maduro se dé por vencido”, es la estimación de Ramírez para las próximas semanas.
Añade el hecho de que antes de atacar, Trump requerirá de la aprobación del Congreso en el marco de la Ley de Poderes de Guerra. Calcula que lo que “menos quiere Trump” es que se abra un debate político nacional sobre la participación estadounidense en una guerra en el exterior que sus simpatizantes no aprueban.
Puerta Riera calcula que Trump no cesará en sus hostilidades contra Miraflores, pero sin llegar al extremo de un ataque militar, porque “es su interés” distraer sobre los problemas internos de EEUU, especialmente por el alto costo de servicios como la electricidad y la crisis de los seguros médicos que se prevé “explote” en enero.
El politólogo igualmente estima que EEUU seguirá apostando al quiebre interno en las fuerzas del chavismo con la “asfixia económica” e incluso a que aliados tradicionales de Maduro como Brasil traten de promover su salida del poder, “en beneficio de la región”, de manera negociada y pacífica.
“No podemos decir fechas, porque al mismo tiempo que vemos la diplomacia del cañón en el Caribe, también vemos una diplomacia internacional que hilvana lentamente. Igualmente hay que ver hasta dónde puede llegar la asfixia económica y la capacidad de resistir de los cuadros del chavismo que se mantienen leales no por ideología, sino por clientelismo”, añadió Rodríguez.
