No es transición como término cortoplacista o usado a la ligera. El militante de la Unidad, como lo dice en su Twitter Ramón Guillermo Aveledo, cree que la Asamblea Nacional que se juramenta en 2016, se ubicará entre la que fue y no pudo ser y la que será.
Durante un foro organizado por el IESA denominado “La importancia del trabajo parlamentario en la institución democrática”, explicó que el venezolano tenía esperanzas en que el parlamento saliente fuese un oxígeno con la representación importante de la oposición, sin embargo fue todo lo contrario.
“La Asamblea Nacional 2011-2015 fue esterilizada en la sala neonatal con reformas reglamentarias que coartaron a la bancada de la oposición… La que está por instalarse está llamada a ser la Asamblea de la transición, entre la que tenemos que todos esperábamos fuese a la tercera va la vencida y la del no hay quinto malo”, puntualizó.
En su ponencia, el ex secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática explicó que es indispensable fortalecer el modelo legislativo, pues al comparar la Constitución de 1961 con la de 1999, Aveledo asegura que la actual forma de legislar es más débil.
“Esto no quiere decir que la AN no tenga importantes atribuciones. Si las ejerciera tuvieran un impacto directo en el país, por ejemplo el fortalecimiento de otros poderes y equilibrios del propio Poder Legislativo. El que pongamos fin a esto, significa que pongamos nuevas reglas del juego, por lo tanto una nueva AN tendrá una enorme responsabilidad”, dijo.
El discurso de Aveledo fue la antesala al del ponente invitado para ese foro.
Entendimiento, lo demás es cuento
“En Chile, tuvimos una democracia interrumpida por la soberbia de no saber la importancia que tenía el Parlamento”, manifestó Andrés Zaldivar, presidente del Senado chileno, quien estuvo presente en el foro, para relatar su historia de contribución a la caída de la dictadura en su país.
El parlamentario recordó que “no hay democracias sin parlamentos ni hay parlamentos sin democracia”, por lo que cree que es indispensable un Poder Legislativo independiente para poner tope al poder absoluto del Ejecutivo.
“Nosotros comprendimos que se debía buscar el entendimiento nacional para recobrar la democracia… No fue fácil porque había muchos que querían ser líderes, pero fuimos capaces de renunciar a ser cabezas y comenzar a ser partes.
No hay que perder la fe, pero hay que tener humildad. Podemos tener diferentes referentes y convicciones, pero hay algo común: defender a la gente y a sus convicciones”, manifestó el parlamentario chileno.

