Acuerdo de Salvación “es un intento tardío de Guaidó por entrar al juego político”, según analistas

POLÍTICA · 17 MAYO, 2021 10:20

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Ibis Leon | @ibisL


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El gobierno interino, representado en la figura de Juan Guaidó, puso sobre la mesa un Acuerdo de Salvación Nacional que parte ya no del cese de la usurpación sino de la convocatoria de elecciones libres.

El dirigente opositor ofrece el levantamiento progresivo de sanciones a cambio de que el chavismo en el poder acceda a acordar un cronograma que contemple la celebración de elecciones presidenciales con garantías (cese de inhabilitaciones políticas y retorno de los exiliados, entre otras), permita el ingreso de ayuda humanitaria y de vacunas contra el COVID-19, entre otras exigencias.

La propuesta es “tardía y equivocada”, según el doctor en procesos políticos contemporáneos, Juan Manuel Trak. “Pareciera que el gobierno interino llegó tarde, no entendió cuál era su poder real, y ahora que se dio cuenta de que con el nuevo CNE hay posibilidad de conseguir algún tipo de concesión viable hacia objetivos electorales quiere ser partícipe”, expone.

Actores de la oposición y del chavismo acordaron la configuración de un nuevo Poder Electoral, con la participación de un sector de la sociedad civil, en un proceso de negociación que no incluyó al presidente interino.

En su opinión, Guaidó intenta “monopolizar” la representación de la oposición bajo la concepción de que ejerce una “tutela” sobre la sociedad civil: “Proponer lo que hace meses la sociedad civil, otros partidos y una parte de la comunidad internacional han estado pidiendo luce arrogante y desatinado tratando de mostrar una fuerza que no tiene”.

El acuerdo es “equivocado” porque “solicitar el adelanto de las presidenciales no es realista, es pedirle a un gobierno autoritario que ha afianzado su poder, que renuncie a ese poder que acaba de consolidar”, agrega.

El politólogo Ricardo Sucre también considera que la reacción de Guaidó “es extemporánea” y “es un intento por entrar al juego político”. “La dinámica política en Venezuela viene tomando otra forma desde 2019 y el G4 (Acción Democrática, Voluntad Popular, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo) se quedó en una estrategia que no funcionó, pero no tuvo la capacidad de revisarla y ajustarla en el tiempo.  Lo que logra el G4 con esto es volver al juego político”.

En su opinión, la viabilidad del Acuerdo de Salvación Nacional dependerá de cómo se lleve a cabo la negociación con la participación de actores internacionales como Estados Unidos y la Unión Europea que ya dieron su respaldo a la iniciativa de Guaidó.

¿Por qué el chavismo negocia?

Para el analista Juan Manuel Trak, el gobierno de Nicolás Maduro busca normalizar sus relaciones internacionales y construir las bases para un gobierno psuvista sucesor.

“Maduro no está buscando legitimidad hacia atrás, sabe que la elección de 2018 generó una crisis institucional, pero no le importa porque tiene el poder fáctico, ya pagó el costo por eso. Lo que me parece que se está jugando es la legitimidad de una continuidad en el 2024, busca crear las condiciones para que el próximo gobierno, que ellos apuestan sea del Psuv, sea visto como el resultado de un sistema medianamente competitivo como el que tenía Hugo Chávez”, argumenta.

El politólogo Ricardo Sucre sostiene que el oficialismo quiere estabilizar su gobierno no solo de cara a la comunidad internacional: “Una demanda de sectores del chavismo y de la Fuerza Armada Nacional es vamos a estabilizar internamente”.

“El chavismo siente que superó la prueba y creo que sus aliados también le dicen que no puede mostrarse ante el mundo como el peor autoritarismo”, señala.

Oposición en desventaja

Ambos analistas coinciden en que la oposición va a la negociación en una posición de desventaja. Sin embargo, Sucre cree que las elecciones regionales pueden servir para que la disidencia empiece a reconstruir su músculo.

“Necesitan la medición electoral porque ella crea la incertidumbre que te permite, eventualmente, la sorpresa, tienes que mostrar que cuentas con respaldo, no basta con decir que hay 80% de rechazo contra el gobierno de Maduro”, expresa.

“En la oposición viene un debate y probablemente haya un cisma interno entre quienes vayan a participar en las regionales y quienes no y ahí vamos a ver a esa oposición que acompañó a Guaidó entrando de nuevo en el carril electoral, los que queden por fuera cada vez van a tener menos influencia”, añade Trak.

El analista no ve en el gobierno interino un actor capaz de aglutinar a las fuerzas democráticas y plantear un desafío al régimen chavista: El interino está más preocupado en mantener el discurso de que es el gobierno legítimo y la burocracia que ha creado que iniciar un proceso de reorganización, redefinición de estrategias y renovación de liderazgos”, cuestiona.