Un tercio de profesores y alumnos no se ha incorporado a clases en Lara, dice Observatorio de Universidades

LA HUMANIDAD · 18 OCTUBRE, 2021 12:18

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Carlos Silva


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De acuerdo al Observatorio de Universidades (OBU), un tercio de los estudiantes y profesores de universidades públicas en el estado Lara, no ha podido incorporarse a clases durante el desarrollo de la pandemia.

Al respecto, el sociólogo Carlos Meléndez, sostiene que se viola de manera tajante el derecho a la prosecución académica y, tal situación, se debe fundamentalmente, a la obsolescencia y desinversión en tecnología en las universidades públicas, sumado a que un alto número de estudiantes y profesores carece de computadores y teléfonos inteligentes.

Méndez, de acuerdo a sus investigaciones, sugiere que la merma se fortalece fundamentalmente por el deterioro de los servicios públicos y la ausencia de medios tecnológicos: “los cortes eléctricos, la pésima conectividad a internet y la indisponibilidad de teléfonos y computadoras ha hecho muy difícil que se desarrollen las actividades”.

Resalta, además, que los procesos que se han concretado obedecen principalmente a esfuerzos individuales, tanto de profesores como de estudiantes.

Una sola plataforma en la UCLA

En la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado (UCLA), han trabajado -durante toda la pandemia- a través de la plataforma tecnológica de la institución.

Sin embargo, señala la profesora Jenny Vargas, “el sistema no funciona a cabalidad, lo que nos ha obligado a tener que resolver autónomamente, vía correo electrónico, Zoom y hasta por Whatsapp con los estudiantes”.

La educadora argumenta, que ha sido un tiempo muy complejo, porque han tenido que combinar las labores de la universidad, con otros empleos, que son los que finalmente garantizan la sostenibilidad como profesionales de la educación.

“Yo me he dedicado a otras labores como casi todos los profesores, porque si no lo hago no me podría sostener económicamente hablando, lamentablemente mi salario como tiempo completo, no alcanza ni siquiera los 5$ al mes, a pesar de tener estudios doctorales”, afirma.

A pesar de la deprimente situación que vive la UCLA, debido a la desinversión de las autoridades nacionales, reconoce que han trabajado con mucho sacrificio para que ese centro de estudios sea uno de los mejores del país.

“Estamos en el quinto lugar del ranking web of universities webometrics, el cual mide el nivel académico de los 66 centros de estudios universitarios del país, lo que denota un esfuerzo extra de su personal laboral, para alcanzar esos niveles».

Sin embargo, hay otros académicos que sostienen que, lamentablemente, no hay condiciones para el reinicio de actividades.

La profesora Débora Valecillos, presidenta de la Asociación de Profesores, destaca que realizaron una discusión y acordaron que debe garantizarse la movilización de los trabajadores, los salarios dignos, la infraestructura adecuada y las medidas de bioseguridad internacionalmente recomendadas para poder reiniciar las actividades.

“Ninguna de esas exigencias se cumple, ni parece haber una política que muestre señales de que apunten hacia la resolución de esos problemas que se destacan”.

Y reflexiona que en Venezuela no se promueven los sueños de la juventud, más bien se castran las posibilidades de llevarlos a cabo. “Los jóvenes han tenido que abandonar las universidades, han tenido que irse del país de manera masiva, lo que ha inferido en un descenso de la matricula universitaria de la UCLA”.

No obstante, precisa, las asignaciones y solicitudes para estudiar se mantienen, “pero los estudiantes nunca se presentan”.

Denuncian que el transporte interno lleva años destruido

El pedagógico de Barquisimeto pierde matrícula

La Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL-IPB) ubicada en Barquisimeto, sufre la más dantesca, espantosa y alarmante crisis que pueda tener institución educativa alguna.

Esas fueron palabras con las que el profesor Dali Álvarez, describe la situación en esa institución. “No recibe el apoyo del gobierno en ninguno de sus niveles (nacional, regional, municipal), es como si no les interesara invertir en los procesos de formación a quienes van a enseñar”, acota.

La pandemia desnudó aún más la grave crisis que sufre el pedagógico larense, “a inicios de la pandemia, la universidad quedó absolutamente sola, casi que abandonada. Las actividades han sido muy difíciles, porque en la universidad no se cuentan con las tecnologías apropiadas para un estudio desde la casa. Hemos llegado a acuerdos con los estudiantes para poder desarrollar los programas en forma muy flexible. Recibo trabajos en mi correo en formato PDF-, y prácticamente, todo está determinado, por el tiempo que me permita o deje libre las otras actividades económicas a las que he tenido que dedicarme para poder subsistir”, señaló el profesor.

En el pedagógico era normal ver graduaciones de 75 u 80 secciones hace unos años atrás, hoy apenas se gradúan cerca de tres de todas las especialidades. Las secciones hace una década estaban formadas por unos 40 estudiantes, los ambientes estaban a reventar, todo eso se acabó, ahora cuesta agrupar a los estudiantes para conformar una sección de determinada especialidad.

Una trabajadora del área administrativa que prefiere no hacer público su nombre señala que “hay estudiantes que se han quedado rezagados porque la universidad no tiene matrícula para garantizar su prosecución académica”, y es que, de la noche a la mañana, la docencia perdió el encanto que tenía, y se debe fundamentalmente al grado de miseria y mendicidad en el que ha sido hundida la profesión, afirma la trabajadora.

Lara sin ingenieros de la Unexpo

La Universidad Politécnica Antonio José de Sucre (Unexpo), también tiene sede en el Lara. Su infraestructura no escapa de las condiciones generalizadas de todas las universidades de la región: el politécnico de Barquisimeto, también ha sufrido los embates de la delincuencia, quienes han saqueado los laboratorios, las bibliotecas, los ambientes de clases y hasta los vehículos del transporte universitario.

Una fuente interna, que también pide reservar su identidad, agrega que los núcleos de la institución fuera de la región capital, prácticamente fueron consumidos por la desidia y “la insensibilidad de un gobierno que no ha invertido lo necesario para sostener estos centros”.

La trabajadora asegura, además, que una gran cantidad de jóvenes han abandonado sus estudios. “Se han retirado masivamente, en todos los semestres, tanto iniciando como terminando la carrera, lo que ha obligado a las autoridades a fusionar grupos. Es tan delicada la situación, que hay asignaturas que no se ofertan para su curso, porque no tienen la cantidad de participantes que se requieren, lo que ocasiona problemas graves en la prosecución académica.

«‘El Poli”’ como se le conoce al centro de estudios, que históricamente ha graduado excelentes ingenieros y profesionales en la región, lo están abandonando, tanto estudiantes como trabajadores, reina la desolación y la desinformación, prácticamente. Los pocos profesores que siguen trabajando a cuenta propia. Dudo que haya regreso a clases presenciales, porque no hay suficientes estudiantes y docentes, lo que se está acordando es que se iniciará de manera semipresencial”.

¿Son viables las clases presenciales?

Carlos Meléndez, el investigador social que dirige OBU asegura, que 50 % de los profesores universitarios del Estado Lara, padece enfermedades relacionadas con la hipertensión, lo que los hace muy vulnerables ante de un brote pandémico.

La baja tasa de vacunación de la población juvenil, es otro elemento que valoran como de alto riesgo a la hora de reiniciar las actividades académicas presenciales, el deterioro de los sistemas de transporte también es una variable que conspira contra el buen desenvolvimiento de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

“Hemos determinado en nuestros estudios, que alrededor de 50% de los estudiantes y profesores, se traslada caminando o como vulgarmente se dice a pies, a los centros educativos”.

Para el momento de la realización de éste reportaje, se ha conocido que algunas universidades públicas, administradas por el gobierno nacional, han hecho tímidos llamados a incorporarse a clases en fechas posteriores al 25 de octubre.

Sin embargo, son pocos los detalles que hay sobre estos centros de estudios, ya que, en su mayoría, el personal teme a declarar por temor a retaliaciones posteriores.

La incertidumbre y la improvisación están gobernando la toma de decisiones con respecto al reinicio de las clases presenciales, en ese sentido el Sociólogo Meléndez asegura que la toma de decisiones sin hacer profundos estudios y diagnósticos de las realidades es lo que lleva a equivocadas y fracasadas políticas sociales.

“70 % de los profesores universitarios de la región se está dedicando a otras actividades económicas, lo mismo hace un gran número de estudiantes, que se ha visto obligado a sumarse al mercado laboral, por lo que, con el llamado a clases, ambos sectores se sentirán presionados de poder cumplir con las actividades de la universidad, pero sin abandonar esos territorios donde han conseguido remuneraciones que les permiten subsistir”.

Ese es uno de los dilemas que se sumará al colapso generalizado, para con toda seguridad garantizar un reinicio de clases presenciales, marcado por el ausentismo de estudiantes, docentes y trabajadores en general.

Fotos: Redes Sociales