Un tal Sonntag

LA HUMANIDAD · 23 AGOSTO, 2015 13:15

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Ignacio Avalos Gutiérrez


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El domingo antepasado murió el profesor Heinz Rudolf Sonntag, de nacionalidad alemana, según lo reseñaba su pasaporte.  Su curriculum cuenta que estudió historia y filosofía en su país y también, creo, en Austria. Hacia finales de los años sesenta obtuvo su doctorado en ciencias sociales, presentando una tesis, publicada en varios idiomas, en la que mostraba cómo el pensamiento de Marx había sido en buena medida desvirtuado por Lenin, hecho que, argumentaba, incidió en el fracaso histórico del llamado “socialismo real”. Por cierto, siempre me pareció que, de haber publicado hoy en día una nueva versión de su trabajo, habría incluido un capítulo destinado a analizar la China de nuestros días, metiendo uña en ese invento que la ha convertido en una exitosa economía capitalista, contando con el visto bueno del Partido Comunista, encargado de lubricarlo con vaselina marxista (algo que, por cierto, algunos asoman como modelo ideal para el socialismo criollo).

Apenas treintañero, el Profesor Sonntag se vino a Venezuela y desde entonces se quedó por estos lares, que, según decía, le resultaban embrollados, pero a la vez divertidos. Nunca fue un observador europeo que mirara de lejos y con “objetividad”, la realidad local. Al contrario, se enganchó a fondo, esto es, con alma y testículos, con nuestro país, no sólo en el plano académico, sino también desde los lados de la política, siendo siempre uno más de nosotros, en su versión rubia y de ojos azules, y con la infaltable y larga “r” teutona al hablar.

Al rato de llegar, pasó a ser profesor de la UCV, primero en la Escuela de Sociología y luego en el CENDES. Pronto se comenzó a decir en los pasillos universitarios lo bueno que era un tal Sonntag. No tuve la suerte de ser su alumno, pero le debo mucho de mi formación profesional, lo cual digo no para saldar una deuda, sino para no olvidarla. Me precio, pues, de haber leído buena parte de su obra, extensa e influyente, expresión muy importante de las ciencias sociales, no sólo aquí, sino también en América Latina como resultado de un esfuerzo intelectual persistente y original. Siempre fue un pensador crítico “en pleno desarrollo”, atento a las transformaciones de la realidad, muy lejos del dogmatismo y de las formulas sencillas, esas que ofrecen cápsulas y prometen una fácil digestión de la realidad y herramientas sencillas para cambiarla.  En este sentido fue toda la vida un “agitador intelectual” con vocación política, siempre tras los postulados de lo que, por comodidad, llamare la izquierda humanista, postura que le valió no pocos encontronazos con el gobierno chavista. Adicionalmente hay que mencionar sus textos referidos a la institución universitaria, de cuya lectura queda claro que la Universidad debe entenderse como un espacio libre, plural y de calidad intelectual, o de lo contrario es, si acaso, un liceo militar con ciertas pretensiones.

En fin, nadie duda de que este profesor alemán fué uno de los mejores sociólogos venezolanos.

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LA HUMANIDAD · 3 OCTUBRE, 2022

Un tal Sonntag

Texto por Ignacio Avalos Gutiérrez

 

El domingo antepasado murió el profesor Heinz Rudolf Sonntag, de nacionalidad alemana, según lo reseñaba su pasaporte.  Su curriculum cuenta que estudió historia y filosofía en su país y también, creo, en Austria. Hacia finales de los años sesenta obtuvo su doctorado en ciencias sociales, presentando una tesis, publicada en varios idiomas, en la que mostraba cómo el pensamiento de Marx había sido en buena medida desvirtuado por Lenin, hecho que, argumentaba, incidió en el fracaso histórico del llamado “socialismo real”. Por cierto, siempre me pareció que, de haber publicado hoy en día una nueva versión de su trabajo, habría incluido un capítulo destinado a analizar la China de nuestros días, metiendo uña en ese invento que la ha convertido en una exitosa economía capitalista, contando con el visto bueno del Partido Comunista, encargado de lubricarlo con vaselina marxista (algo que, por cierto, algunos asoman como modelo ideal para el socialismo criollo).

Apenas treintañero, el Profesor Sonntag se vino a Venezuela y desde entonces se quedó por estos lares, que, según decía, le resultaban embrollados, pero a la vez divertidos. Nunca fue un observador europeo que mirara de lejos y con “objetividad”, la realidad local. Al contrario, se enganchó a fondo, esto es, con alma y testículos, con nuestro país, no sólo en el plano académico, sino también desde los lados de la política, siendo siempre uno más de nosotros, en su versión rubia y de ojos azules, y con la infaltable y larga “r” teutona al hablar.

Al rato de llegar, pasó a ser profesor de la UCV, primero en la Escuela de Sociología y luego en el CENDES. Pronto se comenzó a decir en los pasillos universitarios lo bueno que era un tal Sonntag. No tuve la suerte de ser su alumno, pero le debo mucho de mi formación profesional, lo cual digo no para saldar una deuda, sino para no olvidarla. Me precio, pues, de haber leído buena parte de su obra, extensa e influyente, expresión muy importante de las ciencias sociales, no sólo aquí, sino también en América Latina como resultado de un esfuerzo intelectual persistente y original. Siempre fue un pensador crítico “en pleno desarrollo”, atento a las transformaciones de la realidad, muy lejos del dogmatismo y de las formulas sencillas, esas que ofrecen cápsulas y prometen una fácil digestión de la realidad y herramientas sencillas para cambiarla.  En este sentido fue toda la vida un “agitador intelectual” con vocación política, siempre tras los postulados de lo que, por comodidad, llamare la izquierda humanista, postura que le valió no pocos encontronazos con el gobierno chavista. Adicionalmente hay que mencionar sus textos referidos a la institución universitaria, de cuya lectura queda claro que la Universidad debe entenderse como un espacio libre, plural y de calidad intelectual, o de lo contrario es, si acaso, un liceo militar con ciertas pretensiones.

En fin, nadie duda de que este profesor alemán fué uno de los mejores sociólogos venezolanos.

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