"Ahora sobrevivo", dice maestra con dos trabajos que gana $ 9,30 al mes

LA HUMANIDAD · 28 SEPTIEMBRE, 2020 09:40

“Sobrevivo”, cuenta una maestra, que gana $ 9,30 al mes con dos trabajos

Texto por María Victoria Fermín Kancev | @vickyfermin

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Cuando Ruth Rondón eligió ser maestra enfrentó detractores. Le decían que esa carrera “no daba”. Ella era consciente de que “no iba a ser millonaria”, solo esperaba vivir dignamente.

Rememora que con su sueldo de docente en el sector público levantó su casa, tuvo carro, viajaba en vacaciones, “compraba todos los quesos y jamón que yo quería, podía salir a comprar comida en la calle”.

En la actualidad, con empleo en dos escuelas oficiales y estudios de posgrado, percibe alrededor de 4.000.000 de bolívares al mes, lo que el viernes 25 de septiembre equivalía a 9,30 dólares en el mercado paralelo. “Antes vivía, ahora sobrevivo”, afirma.

“Cuando llega la quincena, aunque estés muy preparada, siempre entras en depresión, ¿qué puedes comprar con un dólar que ya está en Bs. 400.000, un cartón de huevos y un kilo de queso casi Bs. 800.000 bolívares?”, se preguntaba.

(Al momento de esta publicación un cartón de huevos en el mercado municipal de Guaicaipuro tenía un costo de Bs. 1.095.000 y un kilo de queso  tipo paisa aumentó a Bs. 1.535.000). 

La educadora, que tiene una hija en la universidad que aún depende de ella, revela que parte de esa supervivencia es gracias a su hijo mayor y a sus sobrinas que le mandan “cualquier cosita”. Su pareja, que es jubilado, trabaja de mototaxista y de ahí surgen algunos ingresos.

“Ahora nos pusimos a hacer tortas“, dice en referencia a ella y su hija. Para seguir vinculada a lo que es su vocación, también ofrece tareas dirigidas en su casa.

Asevera que en estas circunstancias no se alimentan bien. Y remata diciendo que “si un docente no está bien alimentado va a fallar, la mente no le va a dar”.

Rondón, de 54 años de edad, inició su profesión dando clases en educación inicial y luego lo hizo en educación primaria. Hace unos años, tras sufrir un desprendimiento de retina, pasó a cumplir una labor que la hizo estar aún más cerca a las dificultades que atravesaban alumnos y colegas.

Su labor consiste en hacer un diagnóstico a los estudiantes para identificar si tienen algún tipo de dificultades de aprendizaje y cómo debe ser el abordaje. También les realiza estudios socioeconómicos y vincula a las familias con entes que puedan brindarle alguna ayuda. “Si no tienen alimento busco la forma de que les llegue a la escuela”, dice.

Relata que ha visto a colegas en estado de desnutrición, muchos que llegan a la escuela sin haber comido.

Cuando estuvo un tiempo a cargo de servir la comida a los niños, llegó a ofrecerles también un plato de lo que ahí sirven (pasta sola con aliño) a los docentes.

La maestra se mantiene activa en la lucha por un salario digno y apoya la protesta del gremio que se mantiene desde semanas antes de iniciar el año escolar 2020-2021 el pasado 16 de septiembre. Sostiene que en los dos planteles donde está en nómina ningún docente está trabajando.

Su mensaje a otros educadores es que “esta lucha es por el futuro de sus hijos y por el de ellos mismos que van a llegar a una jubilación, que necesitan seguridad social, por la calidad de la educación”. Les piden que “abran los ojos”.

A padres y representantes les pide que respalden su reclamo. “No es nada más el docente, también están padeciendo lo que nosotros. También peleamos por la infraestructura escolar, porque haya agua en la escuela”.

Por último, al docente, exlíder sindical y hoy ministro de Educación, Aristóbulo Istúriz, lo tilda de “descarado” que abandonó a sus compañeros.  Refiere que él tiene conocimiento de la precariedad en que se encuentra la escuela donde ella trabaja en Gramoven, Catia. Le han hecho solicitudes de apoyo, pero no han sido atendidos.

“Solo van a las escuelas más céntricas y hacen un teatro”, dice.

La maestra concluye que espera que la lucha no sea invisibilizada. Les pide a los medios de comunicación su apoyo.