Renuncia de profesores y "bajita" asistencia en escuelas de Fe y Alegría en inicio de clases - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 24 SEPTIEMBRE, 2019 22:12

Renuncia de profesores y “bajita” asistencia en escuelas de Fe y Alegría en inicio de clases

Texto por Isabella Reimí │@isabellareimi

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La asistencia de los estudiantes de la red de educación Fe y Alegría en el inicio del año escolar 2019-2020 ha estado “bajita y muy irregular”, según reconoce la directora de estas escuelas Noelbis Aguilar, quien suma a ello el incremento de las renuncia de profesores.

A la fecha contabilizan unos 300 cargos vacantes, lo que representa un 10% de incremento en relación a los 283 cargos docentes disponibles  anunciados el pasado mes de agosto por la profesora e investigadora de Fe y Alegría, Luisa Pernalete.

Aguilar reconoce que para contratar docentes “la situación cada vez se hace más difícil por el tema del salario y del transporte“. 

Fe y Alegría pertenece a la Asociación Venezolana de Educación Católica (Avec), que es apoyada por el Estado con el pago a los docentes, lo que permite aminorar los costos de la matrícula y con ello atender a alumnos de menores recursos.

Este convenio no beneficia mucho al docente, que gana, como todos los trabajadores del sector público, un salario mensual entre 45 mil y 100 mil bolívares, mientras que la canasta alimentaria supera los dos millones de bolívares.

Además de la alimentación, solo para trasladarse a las escuelas los educadores deben pagar diariamente entre dos y seis viajes en autobús o camionetas por puesto, ya que no hay transporte escolar. 

La Federación Venezolana de Maestros (FVM) calcula que el 70% de los educadores usa transporte público, según estimaciones propias de esta agrupación magisterial.

La profesora Emma Rojas de la escuela de Fe y Alegría Santo Domingo Guzmán, en Mérida, tiene un carro. Sin embargo, después de los apagones de marzo pasado estuvo 30 días sin poder utilizarlo, ya que el abastecimiento de gasolina en Mérida fue escaso y no podía llenar su tanque.

Todos esos días debía caminar desde su casa al cajero para sacar 600 bolívares de efectivo y así costear el pasaje de ella y de su hija a la escuela. De regreso, debía “pedirle la cola a algún representante”. 

Para llenar las vacantes adiestran profesionales

Ante la fuga de maestros, Fe y Alegría se planteó dos soluciones.  La primera, evitar que los docentes sigan abandonando las aulas por no poder pagar el transporte. Para ello, están haciendo asambleas con padres y representantes, en las que piden el apoyo de las familias y un aporte para el transporte de los docentes. 

La segunda solución busca capacitar en cincuenta horas docente a otros profesionales con el programa de Educación Superior de Avec y a personas que se iniciaron en la carrera de educación y no la pudieron terminar.

“Se ha hecho un trabajo para incorporar a personas con otras carreras. Para echarles una mano, estamos desarrollando con un programa para dar el ABC de todo el proceso de planificar y facilitar las horas de clase” reconoció Aguilar.

La matrícula “muy bajita”

El otro problema que se ha presentado en este inicio de clases ha sido el ausentismo escolar. Desde el 16 de septiembre que iniciaron las clases de preescolar y de primaria, hasta ahora muy pocos niños se han inscrito con respecto al año escolar pasado y por eso la directiva de Fe y Alegría “no sabe si vuelven o no a las escuelas”.

En los estados fronterizos Táchira y Apure, Zulia y Bolívar, este marzo Fe y Alegría inició un programa de permanencia escolar junto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). La iniciativa, llamada Todos y todas a las escuelas fue favorable para mantener la matrícula de estudiantes, de acuerdo con Aguilar. 

Para este inicio escolar, Unicef decidió extender el programa a las escuelas del Distrito Capital, Miranda y Vargas, que han sido evaluadas como regiones de “alto riesgo” según la agencia de la ONU. 

Hace una semana la Unicef publicó un estudio que arroja que la situación humanitaria compleja que atraviesa Venezuela ha dejado hasta ahora un millón de niños sin escolarizar.