Pese al descenso de las aguas, persisten sectores en crisis por desborde del Orinoco en Bolívar
Comunidades reportan desatención de las autoridades y peligro por animales silvestres que salen de su entorno
El río Orinoco, aunque ha mostrado en los recientes días un leve descenso en su nivel y salió de la zona de alerta roja, sigue dejando estragos en Ciudad Bolívar, estado Bolívar, según reportes de la prensa regional y de Protección Civil.
El caudal, que había mantenido en vilo a las comunidades ribereñas, parece ceder lentamente, brindando un respiro a los habitantes de las zonas bajas. Sin embargo, las autoridades advierten que la calma podría ser temporal, ya que el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) pronosticó la llegada de nuevas ondas tropicales que podrían reactivar las lluvias en la cuenca del río.

Bolívar no pasa la crisis
En el estado Bolívar, aunque en Ciudad Bolívar el descenso ha sido gradual y la cota se ubica este martes en 17,74 msnm, sectores cercanos al Paseo Orinoco permanecen gravemente inundados, con viviendas donde el agua ha alcanzado los techos.
“Es una situación crítica. Hay vehículos sumergidos, incluso una gandola prácticamente cubierta por el agua”, relató la periodista Andrea Calma, en reporte colaborativo con Efecto Cocuyo.
El panorama es desolador en áreas como el barrio La Carioca, donde el agua ha invadido hogares y comercios. Calma destacó que algunos centros comerciales tienen agua dentro de sus instalaciones, mientras otros enfrentan inundaciones en sus alrededores.
Comerciantes han recurrido a instalar bombas para extraer el agua constantemente, en un esfuerzo desesperado por salvar sus negocios. “En una de las calles afectadas, las autoridades colocaron cinco bombas que operan las 24 horas, pero el nivel del agua ha descendido muy poco”, explicó la periodista.

El problema persiste debido a filtraciones a través de grietas en el Paseo Orinoco, que permiten que el agua siga fluyendo hacia las zonas bajas, lo que mantiene el nivel crítico en las calles.
Según Calma, si no fuese por las bombas, el agua ya habría alcanzado el tendido eléctrico, lo que podría desencadenar una emergencia aún mayor.

Un detalle alarmante es la situación en el Jardín Botánico, parte de las áreas inundadas, donde animales, como un caimán, han quedado libres debido a la crecida. A pesar de la gravedad, la periodista denunció la falta de pronunciamiento oficial sobre las comunidades afectadas, que parecen haber sido ignoradas por las autoridades. “Ni siquiera las nombran”, afirmó.
El alcalde Sergio Hernández dijo el sábado pasado que 704 familias están afectadas por las inundaciones y de estas 128 están en 15 refugios habilitados por las autoridades. Pero no especificó si dentro de esas 704 están las personas de La Alameda, Merecura y otras calles. Afirmó que están atendiendo a todas las comunidades, en especial a El Mereyal. No hizo referencia a las zonas más afectadas.
Escuelas en vilo
A pocos días del inicio de clases, muchas comunidades se mantienen en expectativa, pues las autoridades no han informado sobre qué pasará tanto con las escuelas afectadas por las inundaciones como aquellas que han servido de refugio a damnificados.
“No se sabe cómo se va a dar ese inicio, porque hay sectores que siguen inundados; hay un refugio que también se inundó, que es una escuela; una que está en el sector de Alameda, Merecure. Yo le pregunté a un funcionario de Protección Civil y me dijo que una vez que el río descienda a un nivel por debajo de los 17,30 metrod con esas bombas se tardarían más de 45 días en sacar el agua de ahí”, agregó Andrea Calma.
Merma en Amazonas
En el estado Amazonas, la situación no dista mucho. Aunque no se reportaron cambios drásticos en el nivel del Orinoco en las últimas horas, el río se mantiene por encima de los 52 metros sobre el nivel del mar, una cota crítica que ha obligado a cientos de familias a abandonar sus hogares.
En Puerto Ayacucho, el gobernador Miguel Rodríguez supervisó desde este lunes la entrega de alimentos y medicinas a más de 2.500 personas alojadas en refugios improvisados.
“Estamos trabajando sin descanso para garantizar la seguridad de nuestra gente”, aseguró Rodríguez, mientras voluntarios locales colaboraban en la distribución de ayuda.
Protección Civil ha intensificado los patrullajes y mantiene un monitoreo constante del río. Las autoridades instan a la población a no bajar la guardia y seguir las indicaciones oficiales, especialmente en zonas vulnerables.
