Parranda de San Pedro: entre música y colores celebran en Miranda

LA HUMANIDAD · 29 JUNIO, 2022 06:37

Ver más de

Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

La Parranda de San Pedro se lleva a cabo en Guarenas y Guatire, en el estado Miranda, cada 29 de junio. Por tradición, algunos locales se llenan la cara de betún y salen a las calles vestidos con levita, varios hombres lucen trajes multicolores y trenzas largas bajo sombreros de paja representando a una mujer, otros tocan cuatro y maracas con alegría contagiosa y los fieles entonan cantos o bailan en las aceras. 

Centenares de adultos y niños participan una procesión considerada una de las más importantes del territorio mirandino, al centro norte de Venezuela. La parranda es una fiesta en honor a San Pedro, tiene al menos 300 años de antigüedad y fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde diciembre de 2013.

«Esas reuniones sirven para celebrar el espíritu comunitario, la energía y la satisfacción de los parranderos, así como la vitalidad de una tradición que simboliza y reafirma el espíritu de lucha contra la injusticia y las desigualdades», reseña la Unesco en su página oficial

La parranda en 2022

Miguel Alciro Berroterán, presidente del Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco (CEA) y directivo de la Red de Patrimonio Cultural de Miranda, explicó que en total hay ocho grupos que organizan parrandas el penúltimo día de junio: seis en Guatire y dos en Guarenas.

«Es importante porque esto se ha convertido en parte de la identidad cultural de estas poblaciones. Hay un arraigo inmenso. No se conoce la antigüedad exacta, pero si se sabe que comenzó a hacerse en la época colonial, cuando existían los esclavos», comentó a Efecto Cocuyo

Berroterán recordó que entre 2020 y 2021 la Parranda de San Pedro fue atípica por las restricciones impuestas a causa de la pandemia del COVID-19. En esos dos años solo participó el 5 % de los asistentes habituales, que pueden sumar más de quinientos. No obstante, con la flexibilización de la cuarentena, los parranderos retoman sus tradiciones con mayor libertad y se espera la asistencia de cientos de ellos.  

«Vamos a salir a las calles y hemos estado recomendando que mantengan las medidas de bioseguridad. Pero, claro, es un cambio inmenso, porque después de dos años la gente está a la espera y el entusiasmo es de una magnitud impresionante. Esto forma parte de lo que es Guatire y Guarenas», expresó a Efecto Cocuyo.  

La noche de este martes 28 de junio el gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez, anunció la suspensión de las fiestas. Esto como previsión por el paso del potencial ciclón tropical por la zona norte-costera del país.

La historia de María Ignacia

La Parranda de San Pedro tiene su origen en una historia popular que es compartida por los cultores de generación en generación, para mantener viva la costumbre: 

En la época colonial de Venezuela, entre los siglos XVII y XVIII existía el «Cantón de Guarenas», que abarcaba lo que hoy son los poblados de Guarenas y Guatire, ubicados a unos 34 kilómetros de la capital del país. 

Según la tradición oral, en una de las haciendas del Cantón vivió una esclava de nombre María Ignacia cuya hija pequeña, Rosa Ignacia, enfermó gravemente. La madre decidió pedir a San Pedro que sanara a la niña, con la promesa de que cada 29 de junio ella saldría a las calles a bailar y cantar en agradecimiento. 

«Cuando llega el momento de pagar la promesa, María Ignacia no puede y le pide a su esposo que se vista de mujer y la pague en su nombre. El esposo aceptó y es por esa razón que hoy en día María Ignacia es un hombre vestido de mujer. Todos los años sale la parranda y nace precisamente con una profesión de fe, un milagro: la sanación de Rosa Ignacia», contó Berroterán. 

Día de tradiciones

Los parranderos se preparan desde muy temprano el 29 de junio para preparar la fiesta: se embadurnan las caras de betún, un hombre se pone un vestido y carga consigo una muñeca (que representa a Rosa Ignacia), y los niños se visten con levitas y pañuelos rojos o amarillos, colores característicos de los Conservadores y Liberales en la guerra federal del siglo XIX.

Las ocho agrupaciones acuden a la iglesia a las 8:30 a.m. y al terminar salen a las calles a bailar y cantar a la imagen de San Pedro. Cada quien se agrupa en un punto diferente de Guarenas o Guatire. El CEA, que organiza una de las parrandas más grandes de Miranda, tiene su propio itinerario. 

«Una vez que bailamos, nos vamos a conseguir con la parranda de San Juan y los tambores de Caucagua. Es muy tradicional y, por lo general, cuando se produce este encuentro casualmente llueve», dijo Berroterán. 

Una leyenda popular justifica la lluvia: los cultores cuentan que San Juan (celebrado en varias partes de Venezuela el 24 de junio) se quedó dormido durante su cumpleaños por tomar mucho licor y termina despertándose el 29 de junio con el ruido de la Parranda de San Pedro. Al ver la situación, el santo llora por haberse perdido su propio día y las lagrimas forman la precipitación que comúnmente se registra.

«Ojalá no llueva mucho, para que podamos estar en la calle. Después seguimos festejando calle arriba y calle abajo hasta que cae la noche», puntualizó Berroterán.

Algunos cultores o parranderos reciben un premio del CEA, debido a su labor. Se trata de una estatuilla de 30 centímetros para aquellos que llevan décadas manteniendo la tradición en su sector y que se ha entregado sin falta desde 1998. 

LA HUMANIDAD · 13 AGOSTO, 2022

Parranda de San Pedro: entre música y colores celebran en Miranda

Texto por Albany Andara Meza | @AlbanyAndara

La Parranda de San Pedro se lleva a cabo en Guarenas y Guatire, en el estado Miranda, cada 29 de junio. Por tradición, algunos locales se llenan la cara de betún y salen a las calles vestidos con levita, varios hombres lucen trajes multicolores y trenzas largas bajo sombreros de paja representando a una mujer, otros tocan cuatro y maracas con alegría contagiosa y los fieles entonan cantos o bailan en las aceras. 

Centenares de adultos y niños participan una procesión considerada una de las más importantes del territorio mirandino, al centro norte de Venezuela. La parranda es una fiesta en honor a San Pedro, tiene al menos 300 años de antigüedad y fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde diciembre de 2013.

«Esas reuniones sirven para celebrar el espíritu comunitario, la energía y la satisfacción de los parranderos, así como la vitalidad de una tradición que simboliza y reafirma el espíritu de lucha contra la injusticia y las desigualdades», reseña la Unesco en su página oficial

La parranda en 2022

Miguel Alciro Berroterán, presidente del Centro de Educación Artística Andrés Eloy Blanco (CEA) y directivo de la Red de Patrimonio Cultural de Miranda, explicó que en total hay ocho grupos que organizan parrandas el penúltimo día de junio: seis en Guatire y dos en Guarenas.

«Es importante porque esto se ha convertido en parte de la identidad cultural de estas poblaciones. Hay un arraigo inmenso. No se conoce la antigüedad exacta, pero si se sabe que comenzó a hacerse en la época colonial, cuando existían los esclavos», comentó a Efecto Cocuyo

Berroterán recordó que entre 2020 y 2021 la Parranda de San Pedro fue atípica por las restricciones impuestas a causa de la pandemia del COVID-19. En esos dos años solo participó el 5 % de los asistentes habituales, que pueden sumar más de quinientos. No obstante, con la flexibilización de la cuarentena, los parranderos retoman sus tradiciones con mayor libertad y se espera la asistencia de cientos de ellos.  

«Vamos a salir a las calles y hemos estado recomendando que mantengan las medidas de bioseguridad. Pero, claro, es un cambio inmenso, porque después de dos años la gente está a la espera y el entusiasmo es de una magnitud impresionante. Esto forma parte de lo que es Guatire y Guarenas», expresó a Efecto Cocuyo.  

La noche de este martes 28 de junio el gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez, anunció la suspensión de las fiestas. Esto como previsión por el paso del potencial ciclón tropical por la zona norte-costera del país.

La historia de María Ignacia

La Parranda de San Pedro tiene su origen en una historia popular que es compartida por los cultores de generación en generación, para mantener viva la costumbre: 

En la época colonial de Venezuela, entre los siglos XVII y XVIII existía el «Cantón de Guarenas», que abarcaba lo que hoy son los poblados de Guarenas y Guatire, ubicados a unos 34 kilómetros de la capital del país. 

Según la tradición oral, en una de las haciendas del Cantón vivió una esclava de nombre María Ignacia cuya hija pequeña, Rosa Ignacia, enfermó gravemente. La madre decidió pedir a San Pedro que sanara a la niña, con la promesa de que cada 29 de junio ella saldría a las calles a bailar y cantar en agradecimiento. 

«Cuando llega el momento de pagar la promesa, María Ignacia no puede y le pide a su esposo que se vista de mujer y la pague en su nombre. El esposo aceptó y es por esa razón que hoy en día María Ignacia es un hombre vestido de mujer. Todos los años sale la parranda y nace precisamente con una profesión de fe, un milagro: la sanación de Rosa Ignacia», contó Berroterán. 

Día de tradiciones

Los parranderos se preparan desde muy temprano el 29 de junio para preparar la fiesta: se embadurnan las caras de betún, un hombre se pone un vestido y carga consigo una muñeca (que representa a Rosa Ignacia), y los niños se visten con levitas y pañuelos rojos o amarillos, colores característicos de los Conservadores y Liberales en la guerra federal del siglo XIX.

Las ocho agrupaciones acuden a la iglesia a las 8:30 a.m. y al terminar salen a las calles a bailar y cantar a la imagen de San Pedro. Cada quien se agrupa en un punto diferente de Guarenas o Guatire. El CEA, que organiza una de las parrandas más grandes de Miranda, tiene su propio itinerario. 

«Una vez que bailamos, nos vamos a conseguir con la parranda de San Juan y los tambores de Caucagua. Es muy tradicional y, por lo general, cuando se produce este encuentro casualmente llueve», dijo Berroterán. 

Una leyenda popular justifica la lluvia: los cultores cuentan que San Juan (celebrado en varias partes de Venezuela el 24 de junio) se quedó dormido durante su cumpleaños por tomar mucho licor y termina despertándose el 29 de junio con el ruido de la Parranda de San Pedro. Al ver la situación, el santo llora por haberse perdido su propio día y las lagrimas forman la precipitación que comúnmente se registra.

«Ojalá no llueva mucho, para que podamos estar en la calle. Después seguimos festejando calle arriba y calle abajo hasta que cae la noche», puntualizó Berroterán.

Algunos cultores o parranderos reciben un premio del CEA, debido a su labor. Se trata de una estatuilla de 30 centímetros para aquellos que llevan décadas manteniendo la tradición en su sector y que se ha entregado sin falta desde 1998. 

¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE

QUÉ INDIGNANTE

QUÉ CHIMBO