El día de San Juan: cuando Miranda se viste de fiesta

LA HUMANIDAD · 24 JUNIO, 2022 10:27

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


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Curiepe hierve de alegría y movimiento cada 23 y 24 de junio. Miles de hombres, mujeres y niños vestidos de rojo y blanco se aglomeran en el pueblo, bailan al son de los tambores y se divierten en una de las celebraciones más conocidas del estado Miranda, al centro-norte de Venezuela. Se trata de la fiesta de San Juan Bautista. 

La festividad, de origen colonial, mezcla la religión católica con la cultura afrodescendiente y se realiza en varios lugares de las entidades Miranda, Aragua y Vargas, desde el 23 hasta el 25 de junio.

Sin embargo, los festejos más destacados son los de Curiepe. Los adultos toman ron y preparan enormes ollas de sopa para los que están agotados de mover las caderas y los pies al ritmo del Malembe, una pieza musical popular; los niños pequeños comen dulces de coco o tortas con jalea de guayaba, los más grandes inventan juegos; la iglesia abre sus puertas para la misa, los turistas quedan atrapados en un tráfico imposible de sortear y se organizan fuegos artificiales para iluminar el cielo cuando se esconde el sol.

Algunas mujeres se cortan el cabello por estas fechas, siguiendo la vieja creencia de que este crecerá más largo y fuerte que nunca. También abundan los cuentos y leyendas de tradición oral. 

Daniel Luchi, cultor y especialista en estas fiestas, asegura que en 2019 un mínimo de 3.300 personas acudió a Curiepe a disfrutar de las actividades tradicionales y participar en la procesión en honor al santo. Con la pandemia del COVID-19, que llegó al país en marzo de 2020, el evento se realizó con restricciones por dos años. Pero esta vez la flexibilización de la cuarentena permite que la multitud festeje libremente. 

«En las calles no cabe un alfiler. Tenemos las calles colapsadas de vehículos con todo y el plan de tránsito que estamos ejecutando de la mano con los entes municipales, estadales y nacionales. Todo el pueblo está colapsado desde que la fiesta empezó, este jueves a las 12:00 del mediodía. Con toda la gente que llegó este año es difícil contabilizar», comentó Luchi. 

Una mezcla de culturas

Hace poco más de 300 años, los esclavos negros que fueron traídos a Venezuela desde África festejaban a Juan Congo, un ícono o príncipe africano. Sin embargo, la iglesia les impuso la figura de San Juan Bautista, un predicador y un personaje de gran importancia en la Biblia.

Debido a ello, la celebración de San Juan en Curiepe resulta una fusión de culturas: los ritos católicos y la alegría afrocaribeña en conjunto. Actualmente, los devotos o sanjuaneros rinden culto tanto a San Juan Bautista como a San Juan Congo. No obstante la imagen de este último no puede entrar a los templos religiosos cristianos. 

«No solo está allí lo católico. La herencia africana marca al gentilicio curiepero. Ahí hay una mezcla gigante que incluye a los indígenas, es muy extensa y hace que todos estemos muy involucrados en ella. Existe una hermosa convergencia en la musicalidad. Hoy, tenemos mucho que ofrecer», dijo Luchi.

Explicó que la fiesta se resume en tres puntos importantes: la espiritualidad, la música y la gastronomía. El 21 de diciembre de 2021, el ciclo festivo alrededor de la veneración y culto de San Juan Bautista en Venezuela fue inscrito por la Unesco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Las tradiciones 

Los festejos a San Juan comienza con un repique de tambores que dura seis horas, desde el mediodía del 1 de junio. Pero la verdadera fiesta inicia veintidós días después, cuando todo Curiepe sale a las calles a escuchar el Malembe. 

Las personas se visten de rojo y blanco, colores representativos de San Juan Bautista, considerado como un mártir por los católicos. Algunas mujeres se adornan el pelo con flores y otros se atan pañuelos escarlata a las muñecas. 

«Cuando llega el 23 de junio, se empieza el repique al mediodía y una vez inicia el tambor no para hasta el 25 de junio, que es el último día de celebración. La imagen de San Juan es trasladada a las 3:00 p.m. de una casa de familia, que de generación en generación se ha encargado de presentar la imagen para la procesión del pueblo. Se pasea ese santico en procesión, al son del Malembe, a la Casa de la Cultura donde le espera un altar con ofrendas», explicó Daniel Luchi. 

La imagen de San Juan es la de un niño pequeño. Antes de que oscurezca, el 23 de junio, los miles de participantes del festejo se trasladan hasta la Casa de la Cultura de Curiepe para esperar a medianoche y cantarle cumpleaños al venerado. 

«En ese momento ahí no cabe un alma», señaló Luchi. Posteriormente la figura es trasladada a un templo cristiano. 

El 24 de junio, la misa comienza alrededor de las 9:00 o 10:00 a.m. A las 12:00 p.m. se retoma la fiesta de tambores cuando la imagen sale de la iglesia. Se celebra hasta el 25 de junio, cuando se devuelve el santo a la iglesia y ocurre lo que los curieperos llaman «el encierro de San Juan», que marca el final del evento. 

«Este 2022 venimos con todo»

«En 2021 fue restringido por la pandemia, pero este 2022 venimos con todo en Curiepe. Con la procesión multitudinaria», expresó Luchi. 

Indicó que las autoridades estatales se organizaron en conjunto con la Asociación Civil Curiepe Somos Todos, para brindar seguridad a los asistentes al festejo.

«Siempre hemos contado con el respaldo de las autoridades: la Guardia Nacional, la policía municipal, los bomberos, el personal de salud. Todos estamos preparado para atender cualquier eventualidad. Esperamos que este año todo salga muy bien: estamos bastante organizados. Cuidamos todos los detalles», puntualizó. 

Curiepe existe desde 1721 y el pasado 21 de junio cumplió exactamente 301 años de haber sido fundado por el español Juan del Rosario Blanco. Otro motivo que sus pobladores aprovechan de celebrar. 

LA HUMANIDAD · 15 AGOSTO, 2022

El día de San Juan: cuando Miranda se viste de fiesta

Texto por Albany Andara Meza | @AlbanyAndara

Curiepe hierve de alegría y movimiento cada 23 y 24 de junio. Miles de hombres, mujeres y niños vestidos de rojo y blanco se aglomeran en el pueblo, bailan al son de los tambores y se divierten en una de las celebraciones más conocidas del estado Miranda, al centro-norte de Venezuela. Se trata de la fiesta de San Juan Bautista. 

La festividad, de origen colonial, mezcla la religión católica con la cultura afrodescendiente y se realiza en varios lugares de las entidades Miranda, Aragua y Vargas, desde el 23 hasta el 25 de junio.

Sin embargo, los festejos más destacados son los de Curiepe. Los adultos toman ron y preparan enormes ollas de sopa para los que están agotados de mover las caderas y los pies al ritmo del Malembe, una pieza musical popular; los niños pequeños comen dulces de coco o tortas con jalea de guayaba, los más grandes inventan juegos; la iglesia abre sus puertas para la misa, los turistas quedan atrapados en un tráfico imposible de sortear y se organizan fuegos artificiales para iluminar el cielo cuando se esconde el sol.

Algunas mujeres se cortan el cabello por estas fechas, siguiendo la vieja creencia de que este crecerá más largo y fuerte que nunca. También abundan los cuentos y leyendas de tradición oral. 

Daniel Luchi, cultor y especialista en estas fiestas, asegura que en 2019 un mínimo de 3.300 personas acudió a Curiepe a disfrutar de las actividades tradicionales y participar en la procesión en honor al santo. Con la pandemia del COVID-19, que llegó al país en marzo de 2020, el evento se realizó con restricciones por dos años. Pero esta vez la flexibilización de la cuarentena permite que la multitud festeje libremente. 

«En las calles no cabe un alfiler. Tenemos las calles colapsadas de vehículos con todo y el plan de tránsito que estamos ejecutando de la mano con los entes municipales, estadales y nacionales. Todo el pueblo está colapsado desde que la fiesta empezó, este jueves a las 12:00 del mediodía. Con toda la gente que llegó este año es difícil contabilizar», comentó Luchi. 

Una mezcla de culturas

Hace poco más de 300 años, los esclavos negros que fueron traídos a Venezuela desde África festejaban a Juan Congo, un ícono o príncipe africano. Sin embargo, la iglesia les impuso la figura de San Juan Bautista, un predicador y un personaje de gran importancia en la Biblia.

Debido a ello, la celebración de San Juan en Curiepe resulta una fusión de culturas: los ritos católicos y la alegría afrocaribeña en conjunto. Actualmente, los devotos o sanjuaneros rinden culto tanto a San Juan Bautista como a San Juan Congo. No obstante la imagen de este último no puede entrar a los templos religiosos cristianos. 

«No solo está allí lo católico. La herencia africana marca al gentilicio curiepero. Ahí hay una mezcla gigante que incluye a los indígenas, es muy extensa y hace que todos estemos muy involucrados en ella. Existe una hermosa convergencia en la musicalidad. Hoy, tenemos mucho que ofrecer», dijo Luchi.

Explicó que la fiesta se resume en tres puntos importantes: la espiritualidad, la música y la gastronomía. El 21 de diciembre de 2021, el ciclo festivo alrededor de la veneración y culto de San Juan Bautista en Venezuela fue inscrito por la Unesco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Las tradiciones 

Los festejos a San Juan comienza con un repique de tambores que dura seis horas, desde el mediodía del 1 de junio. Pero la verdadera fiesta inicia veintidós días después, cuando todo Curiepe sale a las calles a escuchar el Malembe. 

Las personas se visten de rojo y blanco, colores representativos de San Juan Bautista, considerado como un mártir por los católicos. Algunas mujeres se adornan el pelo con flores y otros se atan pañuelos escarlata a las muñecas. 

«Cuando llega el 23 de junio, se empieza el repique al mediodía y una vez inicia el tambor no para hasta el 25 de junio, que es el último día de celebración. La imagen de San Juan es trasladada a las 3:00 p.m. de una casa de familia, que de generación en generación se ha encargado de presentar la imagen para la procesión del pueblo. Se pasea ese santico en procesión, al son del Malembe, a la Casa de la Cultura donde le espera un altar con ofrendas», explicó Daniel Luchi. 

La imagen de San Juan es la de un niño pequeño. Antes de que oscurezca, el 23 de junio, los miles de participantes del festejo se trasladan hasta la Casa de la Cultura de Curiepe para esperar a medianoche y cantarle cumpleaños al venerado. 

«En ese momento ahí no cabe un alma», señaló Luchi. Posteriormente la figura es trasladada a un templo cristiano. 

El 24 de junio, la misa comienza alrededor de las 9:00 o 10:00 a.m. A las 12:00 p.m. se retoma la fiesta de tambores cuando la imagen sale de la iglesia. Se celebra hasta el 25 de junio, cuando se devuelve el santo a la iglesia y ocurre lo que los curieperos llaman «el encierro de San Juan», que marca el final del evento. 

«Este 2022 venimos con todo»

«En 2021 fue restringido por la pandemia, pero este 2022 venimos con todo en Curiepe. Con la procesión multitudinaria», expresó Luchi. 

Indicó que las autoridades estatales se organizaron en conjunto con la Asociación Civil Curiepe Somos Todos, para brindar seguridad a los asistentes al festejo.

«Siempre hemos contado con el respaldo de las autoridades: la Guardia Nacional, la policía municipal, los bomberos, el personal de salud. Todos estamos preparado para atender cualquier eventualidad. Esperamos que este año todo salga muy bien: estamos bastante organizados. Cuidamos todos los detalles», puntualizó. 

Curiepe existe desde 1721 y el pasado 21 de junio cumplió exactamente 301 años de haber sido fundado por el español Juan del Rosario Blanco. Otro motivo que sus pobladores aprovechan de celebrar. 

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