OVP denuncia muerte de recluso en la cárcel de Margarita
El caso vuelve a poner de relieve las deficiencias en la atención médica en las cárceles venezolanas

El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció este martes 27 de octubre la muerte del recluso César Ramón Aguilera Villahermosa, ocurrida el 23 de octubre mientras se encontraba privado de libertad en el Internado Judicial de la Región Insular, conocido como la cárcel de Margarita, en el estado Nueva Esparta.
Según la información recibida por la ONG, las causas del fallecimiento fueron shock cardiogénico, miocardiopatía dilatada, arteriosclerosis severa e hipertensión arterial. El caso vuelve a poner de relieve las deficiencias en la atención médica en las cárceles venezolanas y la responsabilidad del Estado de garantizar la salud de quienes permanecen bajo su custodia.
El OVP subrayó que una persona privada de libertad depende del Estado para acceder a medicamentos, evaluaciones médicas y traslados hospitalarios. Por ello, cuando se produce una muerte bajo custodia, no basta con informar la causa del deceso: las autoridades deben rendir cuentas sobre la atención que recibió el recluso. La organización exige aclarar si Aguilera Villahermosa había sido diagnosticado previamente, qué tratamiento recibía y si contó con atención médica especializada y oportuna.
Antecedentes del penal
El Internado Judicial de la Región Insular fue escenario de uno de los episodios más notorios del pranato en Venezuela. Durante años estuvo bajo el control de Teófilo Rodríguez Cazorla, alias “El Conejo”, quien ejercía un amplio poder dentro del establecimiento, donde incluso funcionaban una piscina y una discoteca. Tras su asesinato el 24 de enero de 2016 en Porlamar, los reclusos lo despidieron con ráfagas de disparos desde el interior de la cárcel, dejando al descubierto el control armado que existía en el penal.
Estos hechos precipitaron la intervención y el desalojo de la cárcel en febrero de 2016. Más de mil privados de libertad fueron trasladados a otros establecimientos, mientras las autoridades anunciaban trabajos de adecuación y reestructuración. Sin embargo, en su Informe Anual 2024 el OVP documentó que al menos 125 personas permanecían recluidas en el centro, pese a que no se había informado públicamente sobre su reacondicionamiento ni reinauguración formal. La ONG también ha recibido denuncias de que algunos reclusos pagaban para permanecer allí, mientras otros detenidos de Nueva Esparta siguen hacinados en calabozos policiales.
Diez años después de aquel desalojo, el funcionamiento del penal sigue planteando interrogantes sobre su población, las condiciones de reclusión y los mecanismos de supervisión. A estas dudas se suma ahora la muerte de Aguilera Villahermosa.
Exigencias del OVP
Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones, exigió una investigación inmediata, exhaustiva e imparcial que permita esclarecer las circunstancias de la muerte, conocer los antecedentes médicos del recluso, los tratamientos que recibió y las actuaciones de las autoridades penitenciarias frente a sus enfermedades.
Prado pidió además que las investigaciones no se limiten a este caso, sino que abarquen todas las violaciones a los derechos humanos de las personas privadas de libertad en Venezuela, especialmente aquellas que atentan contra la vida, como las muertes por falta de atención médica y los hechos de violencia dentro de las cárceles. Insistió en la necesidad de identificar a los responsables, establecer las responsabilidades del Estado y poner fin a la impunidad.
Finalmente, el director del OVP exigió al Ministerio para el Servicio Penitenciario que informe bajo qué condiciones funciona actualmente la cárcel de Margarita, cuántas personas permanecen recluidas y con qué servicios de salud cuenta el establecimiento.X
La denuncia ha sido recogida por diversos medios venezolanos, que destacan la opacidad operativa del recinto y la necesidad de rendir cuentas sobre la asistencia sanitaria disponible.