Nuevos enfoques para contar la migración venezolana centran debate de segunda tertulia #EscuelaCocuyo

LA HUMANIDAD · 24 AGOSTO, 2021 20:44

Ver más de

Efecto Cocuyo | @efectococuyo


¿Cómo valoras esta información?

3
QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Los aportes de la de la unión de diferentes culturas, el uso de nuevas plataformas para contar la migración venezolana y la búsqueda de historias que muestren los beneficios de los procesos de movilidad humana fueron los temas centrales de la segunda tertulia de la Escuela Cocuyo, realizada este martes 24 de agosto, y coordinada por la periodista Luz Mely Reyes.

En esta nueva actividad de la Escuela Cocuyo, que se hace en alianza con la Deutsche Welle Akademie,  convocó a más de 50 participantes de toda Latinoamérica y contó con la participación de Ocarina Castillo, antropóloga y profesora de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y los periodistas José Baig, Anamaría Oxford y Pierina Sora, quienes comentaron sus experiencias en proyectos y estudios sobre la migración.

“La dimensión de lo alimentario en el tema migratorio tiene una importancia enorme. Un plato no es solo sabores, colores y texturas, que lo es, pero también son los saberes y reflejo de nuestra capacidad para refundar nuestras ideas”, aseguró Castillo, miembro y fundadora del Área de Docencia e Investigación “Antropología de los Sabores” en la UCV.

Es allí, identificó la profesora, donde radica la importancia del hecho alimenticio de cada país. A su juicio, lo que comemos y el porqué lo comemos está lleno de explicaciones que, en algunos casos, revela la interculturalidad en la región.

La arepa, cuya presencia se asoma en distintos países de la región, representa una expresión de esa mezcla cultural: “es una construcción maravillosa que, como el casabe, tienen miles de años de antigüedad. Son parte de la cultura del continente, pero se van adecuando a cada país: es la personalidad alimenticia”, dijo la docente.

Con esa idea coincidió Baig, excorresponsal de la BBC y colaborador de instituciones internacionales como el Banco Mundial y la ONU. “Viajamos con una maleta de sabores y saberes ahí a donde llegamos. Con los alimentos integramos culturas. De eso también se trata la migración”.

Todavía recuerda con emoción el día en el que, paseando por distintos locales comerciales en Irlanda, encontró el paquete amarillo de harina PAN, emblema para cualquier venezolano. “Me sentí un poquito más en casa”, afirmó, a pesar de encontrarse a miles de kilómetros de distancia.

Una narrativa que necesita acompañamiento

Al revisar noticias, publicaciones en medios de comunicación o haciendo una simple búsqueda en Google, suele destacar un enfoque sobre la migración: el de las dificultades que sufren quienes emigran. Esa perspectiva, sostiene Oxford, debe cambiar. Para conseguirlo, señala que nada es más efectivo que la labor de acompañamiento a los migrantes.

Es una situación que Oxford ha vivido desde que se residenció en España. A través de la ONG Red Reto, de la cual es presidenta, ha captado las historias y trabajado junto a migrantes diversos lugares, entre ellos de Siria.

“Yo tengo una gran amiga siria que, cuando me conoció y supo la historia de mi país, me comentó con un abrazo: tu país es como el mío, pero no caen bombas”, expresó la periodista, a lo que precisó que “debemos comprender todas las realidades”.

Contar historias de éxito

Una de esas historias novedosas, y que ha juntado a miles de migrantes venezolanos en Perú, ha sido Cápsula Migrante. Cofundada por Pierina Sora, la iniciativa ha tenido gran reciprocidad entre la comunidad criolla, pues suelen compartir análisis y conversaciones sobre los avances en temas migratorios, así como consejos para resolverlos con expertos en la materia.

“Hay que ver cómo desde otras áreas, no solo desde el punto económico, los migrantes contribuyen a sus países de acogida. Hay beneficios culturales, intelectuales y deportivos también”, expuso la periodista.

Ante ese escenario, Reyes, directora general de Efecto Cocuyo y maestra en la Escuela Cocuyo, se cuestionó porqué no contar también las historias de éxitos de esos migrantes deportistas o que han nutrido la cultura de los países de acogida a través de la gastronomía y del área intelectual. Un reto que dejó a los periodistas.

“Los periodistas tenemos que meternos en nuevas plataformas, como TikTok e Instagram. Si no lo hacemos nosotros, lo harán otras personas que quizá no sean tan preparadas y tengan intereses políticos de por medio”, concluyó Baig.