Margot Benacerraf está “¡feliz!” por el León de Oro de Lorenzo Vigas
La cineasta felicitó al director Lorenzo Vigas por el tiempo que tiene trabajando en beneficio del cine venezolano
Más de medio siglo después. Margot Benacerraf recibió la noticia: una película venezolana conquistó el León de Oro, y la emoción la embargó. “Extraordinario”, dijo entusiasta y sorprendida por la buena nueva que escuchaba a través del hilo telefónico la tarde de este sábado 12 de septiembre, 56 años luego de haber sido ella misma con su blanca y negra Araya premiada por la Crítica Internacional (Firescu) en Cannes.
El aporte de este premio a la industria cinematográfica nacional, en opinión de esta acredita experta del séptimo arte, se apreciará en los próximos años, pues los nuevos directores se verán incentivados a producir más películas de calidad, con la aspiración de poder participar en este tipo de concursos.
“¡Estoy feliz! Me siento contenta por Lorenzo Vigas, quien tiene años trabajando para el cine venezolano. Yo soy una fiel defensora del cine nacional”, confesó la cineasta en conversación con Efecto Cocuyo.
Benacerraf es una de las más destacadas directoras del cine venezolano. Araya, su producción más reconocida, obtuvo el premio a la Crítica Internacional (Firescu), galardón que compartió con “Hiroshima mon amour”, de Alain Resnais, y el de la Comisión Técnica Superior del cine Francés en el Festival de Cannes.
En esta película cuenta la historia de los Pereda, los Salazar y los Ortiz, tres familias que habitaban en la Península de Araya; las dos primeras salineras, las últimas pescadores.
Para la directora, guionista y productora, las películas venezolanas están en capacidad para entrar en cualquier competencia futura “con la cabeza muy en alto”.
“Definitivamente esto es una evolución más para el séptimo arte nacional que ya viene en ascenso desde hace algunos años”, finalizó.
Araya es una crítica social sobre la vida de familias que vivían en una zona en donde la escasez de flora y la excesiva aridez los golpeaban de la manera más dura, junto a las desigualdades sociales, al trabajo esclavizante y a la vida monótona.
