Maibe Ponet, la periodista venezolana que llegó a la Alcaldía de la ciudad de Nueva York - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 1 ENERO, 2016 23:00

Maibe Ponet, la periodista venezolana que llegó a la Alcaldía de la ciudad de Nueva York

Texto por Julett Pineda Sleinan | @JulePineda

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Desde siempre quiso ser periodista. Y lo es: se graduó de Comunicación Social en la Universidad Central Venezuela y trabajó en el diario El Mundo, cuando estaba bajo la dirección de Teodoro Petkoff, y en la revista dominical de El Nacional; Sin embargo, la cobertura de una campaña local le cambió la vida y la llevó, poco a poco, a desempeñarse en el área de las comunicaciones institucionales. Luego de 14 años de haberse mudado a EEUU, la venezolana Maibe Ponet se convirtió en una pieza clave dentro del equipo de Bill de Blasio, alcalde de la ciudad de Nueva York.

En enero de 2014, su nombre resonó en los medios de comunicación del país, que dieron la noticia de que la ucevista se había convertido en vocera del departamento de prensa de la alcaldía. Un año después, se convirtió en asesora senior del alcalde de Nueva York.

Cuando hizo diarismo en Venezuela nunca cubrió política. Por el contrario, Ponet trabajó en  el diario especializado Economía Hoy y en revistas de tecnología. Confiesa que para aquel momento le llamaba la atención el auge de las telecomunicaciones y la apertura del país a las innovaciones tecnológicas. Sin embargo, afirma, la llegada del fallecido presidente Hugo Chávez a finales de la década de los 90 hizo el panorama del periodismo un poco más adverso, especialmente en esta área.

“Toda Venezuela se estaba abriendo hacia lo tecnológico, hacia algo que más tarde todo este gobierno revirtió. Deshizo básicamente todo lo que se había hecho antes en ese sector, un ejemplo es la privatización de CANTV“, expresa.

Nacida en Margarita pero criada en Caracas, a los 25 años se fue a estudiar inglés en Nueva York, “en una ciudad donde todo el mundo habla español”, bromea. Cada vez que tocaba regresar, posponía la fecha del pasaje de vuelta hasta que, eventualmente, consiguió un empleo en EEUU y decidió quedarse.

“Yo empecé a trabajar en un periódico en español. Era un proyecto grande. Posteriormente, me pusieron en la fuente de política, pero en ese tiempo yo casi no hablaba inglés. Lo bueno es que ya yo venía entrenada en la parte del diarismo y eso me favoreció”, cuenta. “Ese trabajo me encantó, me ayudó a entender la ciudad y lo que significa ser latino aquí. Me dio una buena perspectiva del paisaje sociopolítico de la ciudad“. 

De que es venezolana no cabe duda, a pesar de tener más de una década en EEUU, su acento es criollísimo aunque piense las palabras y las escoja cuidadosamente, como cualquier vocero. Incluso de cuando en cuando se le escapa algún anglicismo en una frase enteramente en español solo porque quizá es más apropiada o más parecida a lo que quiere decir. Dentro de su spanglish también se cuela un no sé que vaina de forma natural.

Fue cuando la pautaron  en la fuente política que debió estar muy cerca de los candidatos. Uno de ellos, un latino que había atraído mucha atención de la prensa para el momento, le ofreció ser parte de su equipo. Luego de un debate interno, aceptó.

“Yo me dije ¿Qué hago? ¿Dejo el periodismo? Pero yo ya tenía suficiente tiempo en el periódico y quería irme. Sentía que tenía que salir de mi confort zone porque si no, nunca iba a poder trabajar en inglés ni en otros ámbitos”, expresa Ponet. Aunque el candidato con el que ella trabajó perdió la campaña, la venezolana asegura que conoció a muchísima gente y otro aspirante que resultó electo la contactó para que fuera a trabajar en su equipo. Como vocera, fue trabajando junto a distintos políticos hasta llegar al despacho de Bill de Blasio.

“Yo quería ser periodista en diarismo y si no fuese porque las comunicaciones han cambiado tanto y aquí es mas difícil ser periodista, eso es lo que yo hubiese hecho el resto de mi vida”, asegura.

Como asesora de la alcaldía, un día en la vida de Maibe Ponet arranca muy temprano y termina muy tarde. Es una workaholic confesa. Sin embargo, explica que intenta organizarse mejor y aprovechar cada segundo que pueda milimétricamente calculado ya que hace 15 meses también dio a luz a unas gemelas.

“La vida de vocera es más complicada porque tienes que estar todo el tiempo conectado y constantemente respondiendo a la prensa de Nueva York, que es una de las más agresivas del mundo, como debe ser. Están constantemente haciendo preguntas y no todas son fáciles de contestar y hay que buscar la mejor manera de responderlas para que sean favorables a la institución”, afirma.

A pesar de estar a más de cuatro horas de vuelo de Caracas, Ponet asegura contar con una comunidad de venezolanos en Nueva York, un grupo de gente con quien habla cosas de Venezuela y con quienes se reúne de vez en cuando. El sábado 19 antes de Navidad, la ucevista tuvo un encuentro con sus amigos criollos para hacer hallacas. “Todos los años nos reunimos. Ponemos gaitas o alguna música que nos haga entrar en el espíritu navideño. Somos como una fábrica”, bromea. Esta tradición está fija en su agenda desde hace 15 años, sin importar el trabajón que sea encargarse de las comunicaciones de cualquier político. 

Aunque esté lejos, el hampa caraqueño también tocó a Maibe Ponet de cerca. Al igual que preparar hallacas, visitar la capital venezolana una o dos veces al año también se hacía espacio entre las páginas de su agenda. No obstante, en 2012, uno de sus seres queridos recibió un disparo que casi le quita la vida.

“Yo fui novia de OneChot (cantante venezolano de reggae) en la universidad y cuando me enteré de la noticia, volé a Caracas”, relata la venezolana, que asegura que el suceso le hizo sentir mucha impotencia pero a la vez mucha fuerza porque se reencontró con amigos que tenía tiempo sin ver. Desde hace tres años no pisa suelo criollo, asegura que eso le afectó bastante y que no se había recuperado del todo; Sin embargo, espera regresar pronto y venir de visita en 2016.

A Caracas la extraño todos los días… aunque sea un minuto del día”.

Junto a la fantasía de volver, también está la ilusión de Ponet por volver a hacer periodismo. Lo más difícil de su oficio, cuenta, es trabajar en una ciudad tan competitiva como Nueva York, especialmente dentro de un entorno en donde no se habla el idioma materno.

“Yo no descarto intentar otra profesión o que la vida me sorprenda y pueda volver a hacer periodismo. Yo todavía no he conocido nada más engaging* que el periodismo“, concluye.

*engaging: cautivador.