Los tachirenses pasan hasta 23 horas sin electricidad y días sin agua - Efecto Cocuyo

LA HUMANIDAD · 10 MAYO, 2020 15:10

Los tachirenses pasan hasta 23 horas sin electricidad y días sin agua

Texto por Zulma López

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Calvario tachirense. Hasta 23 horas sin electricidad han soportado los tachirenses durante los últimos días y en medio de una cuarentena que los obliga a estar dentro de sus viviendas, donde además tampoco hay agua, en muchas ni gas doméstico, aparte de quedar incomunicados vía internet y hasta sin telefonía móvil y fija.

Desde hace tres semanas los apagones en la entidad andina son más severos; aun cuando se aplicaba un plan de racionamiento de tres y seis horas diarias, los últimos días la precarización del servicio deja a oscuras durante más de 20 horas a familias, profesionales, estudiantes, comerciantes.

Las quejas de los tachirenses son diarias en las redes sociales; desde cada uno de los municipios de la entidad, los ciudadanos reclaman por los extensos cortes de electricidad. Esta crisis eléctrica obligó a la gente a romper la cuarentena y a salir a las calles a reclamar con cacerolazos y quemas de cauchos, tal y como ha sucedido en sectores de San Cristóbal como Barrio Obrero, Barrio Sucre, Avenida Rotaria, Pueblo Nuevo, Quinimarí y más recientemente en la población de La Grita, municipio Jáuregui, donde los vecinos quemaron cauchos cerca de la alcaldía para exigir electricidad, agua y gas.

La señora Aura Leal vive con su esposo en un edificio de la avenida principal de Pueblo Nuevo.  El apartamento está en el  piso ocho y le da miedo tomar el ascensor porque cree que en cualquier momento se va la luz y se va a quedar encerrada.  La señora Leal y su pareja tienen más de 60 años y deben subir a pie los ocho pisos porque casi nunca tienen electricidad. Preparan la comida en una cocina eléctrica porque no tienen gas y cuando no hay luz hasta han dejado de comer: “Hace poco, pasamos todo el día comiendo pan con mantequilla porque no tuvimos luz en todo el día”, contó Aura, quien contó que cuando tiene luz aprovecha para preparar arroz o sopa para dos días y muchas veces ha tenido que comer los alimentos fríos.

El agua llega cada dos días y tienen que esperar que se llene el tanque del edificio, pero si no hay luz no cuentan con el servicio porque tiene un sistema de bombeo que envía el agua hacia los apartamentos. “Cuando tenemos agua y luz aprovechamos para lavar la ropa, limpiar y lavar los baños”.

A Aura Leal  no se le ha dañado ningún electrodoméstico, pero algunos de sus vecinos sí.

La señora Judith Ribas salió este sábado, 9 de mayo, a una farmacia a comprar una medicina para su hija. Se trasladó desde el sector Riberas del Torbes hasta La Concordia en búsqueda del medicamento que no pudo comprar porque los apagones afectaron el sistema de ventas del establecimiento.  Allí contó que donde vive también falla mucho la electricidad. “Ayer ( viernes) en todo el día no tuvimos luz, sino hasta las cuatro de la tarde y se fue otra vez esta mañana a las seis, y a esta hora no ha llegado (11:00 am)”.

Más de 23 horas sin luz en el Táchira

Ribas dijo que su nevera no está congelando bien porque a cada rato hay bajones de electricidad que la están dañando; la carne y el pollo que tiene en la nevera están empezando a oler mal y teme perderlos.

El señor Julio Ramírez vive en Pueblo Nuevo, parte alta de la ciudad de San Cristóbal, este sábado en la madrugada no durmió bien por los constantes bajones que se registraron. En su casa la electricidad se fue el viernes a las 7 de la mañana y llegó a las 2 de la tarde y nuevamente los dejaron sin el servicio a las 7 de la noche y a las 12 de la medianoche les llegó.

“Perdí la cuenta de los bajones que hubo desde esa hora, tuve que levantarme a desconectar la nevera a las 4 de la mañana porque me dio miedo que se dañara. Todos los equipos que tengo en la casa sonaban y la preocupación no me dejó dormir bien”, indicó.

A esta situación se suma que las personas no pueden comunicarse ni por teléfonos móviles, ni por fijos. El viernes los teléfonos residenciales se quedaron sin tono y no hubo conexión a internet, tampoco llega la señal de televisión por cable, hay sectores que desde hace una semana no cuentan con este servicio. Este sábado a propósito de la víspera de la celebración del día de la Madre, los supermercados estuvieron colapsados por la cantidad de compradores que tuvieron que esperar más de hora  y media para pagar los productos, porque  los cortes de electricidad afectaron las plataformas bancarias.

Ventas bajaron en un 50%

Ronni Velasco tiene una farmacia en el sector La Concordia de San Cristóbal y asegura que con los apagones ha dejado de vender 50% de lo que vende regularmente. En el sector tienen luz en horas de la mañana, pero a la una de la tarde empieza a fallar y esa situación daña el sistema con el que trabaja.

Explicó que las ventas descendieron porque los apagones bloquearon el sistema y no puede revisar los precios de la mercancía.  “Lo poco que vendo es porque recuerdo los precios de las medicinas y a algunas personas les pasa la tarjeta de débito o porque me pagan en pesos colombianos”.

El técnico que arregla el sistema lo hace vía internet y como tampoco tiene electricidad en el lugar donde se encuentra, no lo ha podido hacer. Valasco no sabe cuánto tiempo estará así.

Más e 23 horas sin luz los tachirenses

Otro de los afectados es William Figueroa, quien tiene una pequeña carnicería en la calle 11 de la Concordia. Este sábado en la mañana tenía 20 horas sin electricidad. Su exhibidor está prácticamente vacío, pues esta semana no le pidió el producto al proveedor porque le da miedo que se le dañe.

En situaciones normales pide dos reses a la semana, pero ahora prefiere vender lo poco que le queda porque no tiene un refrigerador grande para conservar la carne. “Tengo ese refrigerador y tuve que comprar 60 metros de cable y lanzarlo por la parte de atrás del negocio hacia una vivienda que está por ese lugar. A ellos les llega más la luz que a nosotros y ellos me dan electricidad para tener prendido el refrigerador”.

Figueroa dijo que las ventas no le dan ni para comprar comida para su casa, guarda lo necesario para reponer mercancía.  Aseguró que la situación es tan grave que se vio en la necesidad de cambiar carne por arroz o por harina para llevarle a sus tres hijos y a su esposa.

Servicios de salud afectados

Alfredo Orozco es traumatólogo, trabaja en una clínica ubicada en la avenida Los Agustinos de San Cristóbal, aun cuando los apagones en el lugar son menos extensos, es decir de dos o tres horas, los servicios también se ven afectados.

La clínica cuenta con dos plantas eléctricas, una que tiene la capacidad para trabajar durante ocho horas y la otra para seis horas. Con la más grande pueden funcionar todos los servicios del centro de salud, inclusive los sistemas de pago de los pacientes, y en caso que el apagón se extienda por muchas horas activan la planta más pequeña, pero solo para algunas áreas como emergencia cuidados intensivos, pabellón, laboratorio, rayos x y bombillos de emergencia. Agregó que en caso de usar la planta con menos capacidad se ven afectados algunos consultorios, bombillos, el aire acondicionado y el sistema de pago.

El doctor Orozco indicó que les están distribuyendo gasoil para tener las plantas trabajando cuando no cuentan con el servicio de energía eléctrica.

La educación es difícil

Katherine Sánchez tiene dos niños, uno en cuarto grado y otro en tercer nivel y diariamente debe cumplir con las asignaciones que le envían los docentes, pero ha sido muy difícil debido a los apagones y a la falta de internet.

“Mis niños tienen que enviar videos por whatsapp y hay días en que no pueden cumplir con las tareas porque no tengo luz, ni internet para enviarlos por correo”, indicó.

Cuando la luz llega en la madrugada prefiere no enviar las tareas por respeto a los profesores. Cree que sus hijos no están aprendiendo porque la falta de luz y la poca conexión que tienen por teléfono móvil no les permite interactuar con los docentes.

“A mí me parece que esto no es buen sistema de aprendizaje porque en este país no hay herramientas tecnológicas, ni luz , ni conexión telefónica para que haya una enseñanza virtual”, concluyó.