«Hay muchos tapiados que no se consiguen; la gente está desesperada», dice párroco en Las Tejerías

LA HUMANIDAD · 13 OCTUBRE, 2022 21:55

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara

Foto por Mairet Chourio (@mairetchourio)

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Decenas de mujeres con niños en brazos se acercaron el 11 de octubre a la iglesia Nuestra Señora del Carmen, un edificio amarillo en el centro de Las Tejerías, en Aragua, que sobrevivió al vendaval y el desbordamiento que arrasó con medio pueblo tres días antes. Buscaban leche y pañales para los bebés, así como algunas mantas para envolverlos durante la noche.

Acababa la mañana y apenas quedaban rastros de agua y lodo el suelo del templo. Más de doscientas bolsas de ropa se amontonaban en una esquina y otras tantas permanecían guardadas; el padre José David Ortega sonrió con amabilidad a las madres en el portón y oyó sus peticiones. Todas lucían agotadas mientras sostenían pequeños adormilados que apenas pudieron alimentar en las últimas horas. 

Estornudaban e intentaban ajustarles tapabocas a los chiquillos, que se removían incómodos. La precaución ahora no es por el COVID-19, presente en Venezuela desde 2020, sino por el polvo y olor a tierra húmeda y óxido en el aire.

Cada una debió anotar su nombre en una lista para recibir un paquete de pañales, que vienen en las bolsas de donativos destinadas a las víctimas del desastre natural. Ese martes no había llegado leche de fórmula a la iglesia.

Las Tejerías- Iglesia

«No es nada fácil vivir esta mala experiencia. Como sacerdote y párroco de acá de Tejerías he pateado la calle desde el día sábado. Estamos buscando las ayudas para la gente», puntualizó Ortega. Informó a Efecto Cocuyo que han recibido recursos provenientes de países del continente americano tales como Argentina, Colombia, Brasil y Estados Unidos. 

Las Tejerías-Iglesia- Centro de acopio

Los ojos del padre Ortega enrojecieron al recordar la tarde del 8 de octubre, cuando Las Tejerías se quedó sin electricidad y el agua se llevó por el medio a casas y personas. Desde el 9 de octubre, la iglesia Nuestra Señora del Carmen es un centro de acopio al que acuden adultos y adolescentes que perdieron hogares y familias. 

Hasta el 11 de octubre el sacerdote no había dormido más de cinco horas. Las ojeras eran dos manchas oscuras en su rostro y se le notaba exhausto. Con un hilo de voz contó su propia experiencia durante el desastre, sentado a los pies del altar del templo. Pudo entonces rememorar la lluvia entrando por el techo y el barro invadiendo el suelo bajo sus pies. 

Las Tejerías-Iglesia- Centro de acopio

Lo que ocurrió esa noche

Eran las 6:30 p. m. del 8 de octubre de 2022. Se desató la tormenta y los rayos iluminaron brevemente el cielo sobre Las Tejerías, aunque para el pueblo fue una eternidad de truenos y flashes blancos, unos tras otros.

La iglesia, un edificio que se alza en el mismo sitio desde el siglo pasado y donde el reloj no funciona, comenzó a inundarse. El tejado se desprendió a pedazos. Chorros de agua salieron de los muros, pero ni siquiera la ruidosa caída del agua consiguió ahogar los gritos de auxilio del exterior. 

Las Tejerías-Iglesia- Centro de acopio

José David Ortega se apresuró a abrir las puertas para encontrarse un río afuera: cinco quebradas se habían desbordado en Las Tejerías, pero él no lo sabría hasta horas después. Hombres ya se hallaban en las calles, sosteniendo niños por encima de sus cabezas, abriendo a la fuerza las ventanas y puertas para evacuar a las familias, sacando enseres esenciales o corriendo en dirección a otras zonas donde más alaridos podían oírse.

«Empezaron a explotar los postes. Vimos el agua metiéndose en los negocios, la gente pidiendo ayuda. Ayudé a sacar gente de las casas. Los vecinos nos unimos todos», explicó Ortega. 

En la calle Pinto Salinas, el agua alcanzó alturas de más de dos metros, cuentan sus habitantes. Fue rápido y violento: la gente se vio arrastrada entre el barro y los escombros de las casas que se derrumbaron, algunos consiguieron subirse a los tejados y muros o sostenerse a los tanques en las platabandas. La llegada de la noche no los sorprendió más que aquella vaguada que había destrozado lo que se le atravesaba. 

Las Tejerías- calles enlodadas- escombros

Se quedaron entonces verdaderamente a oscuras, rezando de forma improvisada, esperando que bajara el cauce, oyendo sollozos que parecían venir de todas partes, con las caras mojadas y los brazos heridos. Otros consiguieron refugiarse en lo alto de la iglesia. Sin embargo, y según comentó el párroco, cientos de personas no se salvaron y continúan desaparecidas.

Lea más en: Un último adiós en Las Tejerías

«Ayer vino aquí un muchacho que perdió a su esposa y a su hija: los arrastró a los tres. Él trató de salvarlas pero no pudo. Entonces él se lamenta, porque es la furia del agua. En ese momento tú buscas la manera de salvar al otro pero no puedes porque hay agua y lodo, y te hundes», puntualizó.

Ortega se secó una lagrima solitaria que bajó por su mejilla. No hay misas desde el fin de semana porque las autoridades y los funcionarios de Protección Civil han pedido a todos que se resguarden. Sin embargo, hombres y mujeres se acercan durante el día a rogarle al sacerdote que ore por sus muertos y perdidos. 

«Hay muchos tapiados que no se consiguen: la gente está desesperada. Esa es la desesperación de no tener el cuerpo de tu familiar por lo menos para enterrarlo», dijo Ortega. 

Las versiones de la fiesta infantil 

La historia de una fiesta infantil que estuvo celebrándose en Las Tejerías minutos antes de la tragedia se ha viralizado en las redes sociales. Sin embargo, al preguntar a autoridades y pobladores, las versiones difieren entre sí al igual que las direcciones. Varios apuntan hacia la zona industrial y otros señalan al sector conocido como Béisbol. 

Mientras que algunos aseguran que hay 20 niños que no aparecen y que posiblemente fueron tragados por el agua, hay quién indica que en realidad todos están a salvo. Esta es la versión que maneja el padre Ortega. 

Lea más en: Por aire llevan ayuda a sobrevivientes del deslave de Las Tejerías

«Había una fiesta infantil en la zona alta de Béisbol. A los niños no les pasó nada», contó a Efecto Cocuyo

Hasta el momento, el gobierno de Nicolás Maduro reporta 43 personas fallecidas y 56 desaparecidas, aunque los locales rechazan la cifra y aseguran que son más de 200. 

«Son muchos más», se limita a murmurar el párroco de Nuestra Señora del Carmen. 

La logística actual 

Un sol casi inclemente se alzaba sobre Las Tejerías el 11 de octubre; ha sido así por un par de días. Sus habitantes están cada vez más bronceados, así como los cuerpos de seguridad. El pueblo existe desde 1904 y hay rastros de edificaciones viejas en los que los lugareños llaman «el centro histórico».

En el lugar, frente al templo amarillo, ahora se registran grupos de más de 100 miembros de la Guardia Nacional, dos tiendas de triaje y decenas de efectivos de otros cuerpos de seguridad, incluyendo al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Las Tejerías-Iglesia- Centro de acopio

Hay distintos centros de acopio en Las Tejerías. Uno de ellos en la escuela Jacob Pérez Carvallo, al lado del ambulatorio. En la iglesia Nuestra Señora del Carmen, las cajas y las bolsas se acumulan. 

«Ayer trajimos 3.000 toneladas de ropa y 1.000 toneladas de comida que entregamos a la iglesia y la casa parroquial», apuntó Neida Vargas, vocera de la Oficina Estratégica de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas del Ministerio de Transporte. En la iglesia también ofrecen alimentos preparados para los que tocan su puerta. 

«No les negamos nada a nadie, ni siquiera a Protección Civil y los bomberos, porque son ellos los que están trabajando para recuperar los cuerpos», dijo el padre Ortega. 

Cuando cae la noche

Cuando oscurece, Las Tejerías se convierte en un pueblo silencioso. De las casas que quedaron en pie salen murmullos suaves: oraciones por los fallecidos y los que no aparecen. Rezan por los niños muertos, las madres que ya no están, los padres que no volverán a ver y los amigos de los que no hay rastro. 

El sacerdote de Nuestra Señora del Carmen explicó que se hacen pequeñas reuniones en ciertos hogares, donde se elevan plegarias, ante la imposibilidad de realizar la actividad en la iglesia. Sabe que en algún momento se tendrá que organizar una misa completa para todo el pueblo. 

La tristeza es aún más palpable cuando el sol se va. No hace calor entonces y las mujeres arropan a sus bebés más pequeños con las sábanas que han recogido en los centros de acopio. Se niegan a irse, porque muchas no tienen a donde llegar o se resisten a abandonar los cuerpos de sus familiares enterrados a metros en el barro. En algún lado tienen que estar, aseguran. 

«Siempre oramos por todos. Pedimos por todos y por este pueblo que ha pasado por la segunda tragedia más grande que ha ocurrido en Venezuela», culminó el padre Ortega. 

LA HUMANIDAD · 27 NOVIEMBRE, 2022

«Hay muchos tapiados que no se consiguen; la gente está desesperada», dice párroco en Las Tejerías

Texto por Albany Andara Meza | @AlbanyAndara
Foto por Mairet Chourio (@mairetchourio)

Decenas de mujeres con niños en brazos se acercaron el 11 de octubre a la iglesia Nuestra Señora del Carmen, un edificio amarillo en el centro de Las Tejerías, en Aragua, que sobrevivió al vendaval y el desbordamiento que arrasó con medio pueblo tres días antes. Buscaban leche y pañales para los bebés, así como algunas mantas para envolverlos durante la noche.

Acababa la mañana y apenas quedaban rastros de agua y lodo el suelo del templo. Más de doscientas bolsas de ropa se amontonaban en una esquina y otras tantas permanecían guardadas; el padre José David Ortega sonrió con amabilidad a las madres en el portón y oyó sus peticiones. Todas lucían agotadas mientras sostenían pequeños adormilados que apenas pudieron alimentar en las últimas horas. 

Estornudaban e intentaban ajustarles tapabocas a los chiquillos, que se removían incómodos. La precaución ahora no es por el COVID-19, presente en Venezuela desde 2020, sino por el polvo y olor a tierra húmeda y óxido en el aire.

Cada una debió anotar su nombre en una lista para recibir un paquete de pañales, que vienen en las bolsas de donativos destinadas a las víctimas del desastre natural. Ese martes no había llegado leche de fórmula a la iglesia.

Las Tejerías- Iglesia

«No es nada fácil vivir esta mala experiencia. Como sacerdote y párroco de acá de Tejerías he pateado la calle desde el día sábado. Estamos buscando las ayudas para la gente», puntualizó Ortega. Informó a Efecto Cocuyo que han recibido recursos provenientes de países del continente americano tales como Argentina, Colombia, Brasil y Estados Unidos. 

Las Tejerías-Iglesia- Centro de acopio

Los ojos del padre Ortega enrojecieron al recordar la tarde del 8 de octubre, cuando Las Tejerías se quedó sin electricidad y el agua se llevó por el medio a casas y personas. Desde el 9 de octubre, la iglesia Nuestra Señora del Carmen es un centro de acopio al que acuden adultos y adolescentes que perdieron hogares y familias. 

Hasta el 11 de octubre el sacerdote no había dormido más de cinco horas. Las ojeras eran dos manchas oscuras en su rostro y se le notaba exhausto. Con un hilo de voz contó su propia experiencia durante el desastre, sentado a los pies del altar del templo. Pudo entonces rememorar la lluvia entrando por el techo y el barro invadiendo el suelo bajo sus pies. 

Las Tejerías-Iglesia- Centro de acopio

Lo que ocurrió esa noche

Eran las 6:30 p. m. del 8 de octubre de 2022. Se desató la tormenta y los rayos iluminaron brevemente el cielo sobre Las Tejerías, aunque para el pueblo fue una eternidad de truenos y flashes blancos, unos tras otros.

La iglesia, un edificio que se alza en el mismo sitio desde el siglo pasado y donde el reloj no funciona, comenzó a inundarse. El tejado se desprendió a pedazos. Chorros de agua salieron de los muros, pero ni siquiera la ruidosa caída del agua consiguió ahogar los gritos de auxilio del exterior. 

Las Tejerías-Iglesia- Centro de acopio

José David Ortega se apresuró a abrir las puertas para encontrarse un río afuera: cinco quebradas se habían desbordado en Las Tejerías, pero él no lo sabría hasta horas después. Hombres ya se hallaban en las calles, sosteniendo niños por encima de sus cabezas, abriendo a la fuerza las ventanas y puertas para evacuar a las familias, sacando enseres esenciales o corriendo en dirección a otras zonas donde más alaridos podían oírse.

«Empezaron a explotar los postes. Vimos el agua metiéndose en los negocios, la gente pidiendo ayuda. Ayudé a sacar gente de las casas. Los vecinos nos unimos todos», explicó Ortega. 

En la calle Pinto Salinas, el agua alcanzó alturas de más de dos metros, cuentan sus habitantes. Fue rápido y violento: la gente se vio arrastrada entre el barro y los escombros de las casas que se derrumbaron, algunos consiguieron subirse a los tejados y muros o sostenerse a los tanques en las platabandas. La llegada de la noche no los sorprendió más que aquella vaguada que había destrozado lo que se le atravesaba. 

Las Tejerías- calles enlodadas- escombros

Se quedaron entonces verdaderamente a oscuras, rezando de forma improvisada, esperando que bajara el cauce, oyendo sollozos que parecían venir de todas partes, con las caras mojadas y los brazos heridos. Otros consiguieron refugiarse en lo alto de la iglesia. Sin embargo, y según comentó el párroco, cientos de personas no se salvaron y continúan desaparecidas.

Lea más en: Un último adiós en Las Tejerías

«Ayer vino aquí un muchacho que perdió a su esposa y a su hija: los arrastró a los tres. Él trató de salvarlas pero no pudo. Entonces él se lamenta, porque es la furia del agua. En ese momento tú buscas la manera de salvar al otro pero no puedes porque hay agua y lodo, y te hundes», puntualizó.

Ortega se secó una lagrima solitaria que bajó por su mejilla. No hay misas desde el fin de semana porque las autoridades y los funcionarios de Protección Civil han pedido a todos que se resguarden. Sin embargo, hombres y mujeres se acercan durante el día a rogarle al sacerdote que ore por sus muertos y perdidos. 

«Hay muchos tapiados que no se consiguen: la gente está desesperada. Esa es la desesperación de no tener el cuerpo de tu familiar por lo menos para enterrarlo», dijo Ortega. 

Las versiones de la fiesta infantil 

La historia de una fiesta infantil que estuvo celebrándose en Las Tejerías minutos antes de la tragedia se ha viralizado en las redes sociales. Sin embargo, al preguntar a autoridades y pobladores, las versiones difieren entre sí al igual que las direcciones. Varios apuntan hacia la zona industrial y otros señalan al sector conocido como Béisbol. 

Mientras que algunos aseguran que hay 20 niños que no aparecen y que posiblemente fueron tragados por el agua, hay quién indica que en realidad todos están a salvo. Esta es la versión que maneja el padre Ortega. 

Lea más en: Por aire llevan ayuda a sobrevivientes del deslave de Las Tejerías

«Había una fiesta infantil en la zona alta de Béisbol. A los niños no les pasó nada», contó a Efecto Cocuyo

Hasta el momento, el gobierno de Nicolás Maduro reporta 43 personas fallecidas y 56 desaparecidas, aunque los locales rechazan la cifra y aseguran que son más de 200. 

«Son muchos más», se limita a murmurar el párroco de Nuestra Señora del Carmen. 

La logística actual 

Un sol casi inclemente se alzaba sobre Las Tejerías el 11 de octubre; ha sido así por un par de días. Sus habitantes están cada vez más bronceados, así como los cuerpos de seguridad. El pueblo existe desde 1904 y hay rastros de edificaciones viejas en los que los lugareños llaman «el centro histórico».

En el lugar, frente al templo amarillo, ahora se registran grupos de más de 100 miembros de la Guardia Nacional, dos tiendas de triaje y decenas de efectivos de otros cuerpos de seguridad, incluyendo al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Las Tejerías-Iglesia- Centro de acopio

Hay distintos centros de acopio en Las Tejerías. Uno de ellos en la escuela Jacob Pérez Carvallo, al lado del ambulatorio. En la iglesia Nuestra Señora del Carmen, las cajas y las bolsas se acumulan. 

«Ayer trajimos 3.000 toneladas de ropa y 1.000 toneladas de comida que entregamos a la iglesia y la casa parroquial», apuntó Neida Vargas, vocera de la Oficina Estratégica de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas del Ministerio de Transporte. En la iglesia también ofrecen alimentos preparados para los que tocan su puerta. 

«No les negamos nada a nadie, ni siquiera a Protección Civil y los bomberos, porque son ellos los que están trabajando para recuperar los cuerpos», dijo el padre Ortega. 

Cuando cae la noche

Cuando oscurece, Las Tejerías se convierte en un pueblo silencioso. De las casas que quedaron en pie salen murmullos suaves: oraciones por los fallecidos y los que no aparecen. Rezan por los niños muertos, las madres que ya no están, los padres que no volverán a ver y los amigos de los que no hay rastro. 

El sacerdote de Nuestra Señora del Carmen explicó que se hacen pequeñas reuniones en ciertos hogares, donde se elevan plegarias, ante la imposibilidad de realizar la actividad en la iglesia. Sabe que en algún momento se tendrá que organizar una misa completa para todo el pueblo. 

La tristeza es aún más palpable cuando el sol se va. No hace calor entonces y las mujeres arropan a sus bebés más pequeños con las sábanas que han recogido en los centros de acopio. Se niegan a irse, porque muchas no tienen a donde llegar o se resisten a abandonar los cuerpos de sus familiares enterrados a metros en el barro. En algún lado tienen que estar, aseguran. 

«Siempre oramos por todos. Pedimos por todos y por este pueblo que ha pasado por la segunda tragedia más grande que ha ocurrido en Venezuela», culminó el padre Ortega. 

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