Fuerte cerco de la PNB nuevamente impide que sindicatos marchen hacia Miraflores
Los manifestantes fueron rodeados y tuvieron que conformarse con una concentración en la avenida México
Las calles del centro de Caracas, especificamente en los alrededores de la avenida México, amanecieron este jueves tomadas por un fuerte despliegue de seguridad. Una vez más, los cuerpos policiales frenaron una movilización convocada por la Coalición Sindical Nacional, la cual pretendía llegar al Palacio de Miraflores para exigir mejoras salariales y el respeto a las contrataciones colectivas, un día antes del 1° de Mayo, Día Internacional del Trabajador.
Desde tempranas horas, piquetes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y la Guardia Nacional instalaron barreras metálicas (murciélagos) en los puntos de acceso clave. El cerco impidió que los trabajadores activos y jubilados superaran el perímetro inicial de la concentración.
A pesar del carácter pacífico de la protesta, los funcionarios mantuvieron una postura firme que clausuró cualquier ruta hacia el destino fijado por los organizadores.
Hay miedo oficial a la clase obrera
El dirigente sindical José Patines, vocero principal de la movilización, denunció el hostigamiento y la falta de voluntad política para atender las demandas del sector público.
“El gobierno prefiere gastar en equipos antimotines que en el sueldo de los maestros y enfermeros. No hay ley que prohíba nuestro derecho a la protesta, pero aquí la respuesta siempre es el bloqueo y el silencio. Lo que existe es el miedo oficial a los trabajadores, a la clase obrera”, afirmó Patines ante los medios presentes.
El líder gremial enfatizó que la lucha sindical no cesará a pesar de las restricciones, y adelantó que las bases preparan nuevas acciones para los próximos días.
El clamor en la calle
La frustración marcó el ánimo de los asistentes. Entre consignas y pancartas, la gente que pudo concentrarse en los alrededores de la sede de la Defensoría del Pueblo, frente a la Plaza Morelos, expresó su descontento por la imposibilidad de ejercer su derecho constitucional a la libre manifestación.
Algunos manifestantes señalaron que su capacidad de compra es nula y que el acceso a la salud es una quimera. Los adultos mayores destacaron que sus pensiones son simbólicas y no cubren siquiera los medicamentos básicos.
“Queremos salarios dignos, no bonos de hambre”, fue el grito que resonó frente a los escudos policiales.
Al cierre de la jornada, la coalición ratificó su compromiso con la agenda de calle. Aunque la policía evitó el desplazamiento de la columna humana, el mensaje de los trabajadores quedó registrado en el asfalto de la capital.
Una comisión pudo entregar un documento en la Defensoría, en el que piden la renuncia de la nueva titular, Eglee González Lobato, pues a su juicio, “no está cunpliendo con su trabajo”.
