HRW: Gobierno venezolano se divide entre democratización y continuidad represiva
Juanita Goebertus, en entrevista con BBC, reclamó libertad para presos políticos

Human Rights Watch (HRW) realizó su primera visita oficial a Venezuela en 18 años entre el 14 y el 19 de septiembre de 2026. La delegación, encabezada por Juanita Goebertus, directora de la División de las Américas de la organización, se reunió con Delcy Rodríguez y con familiares de presos políticos, en un contexto marcado por liberaciones parciales y la persistencia de denuncias de tortura.
La organización había sido expulsada en 2008 por el entonces presidente Hugo Chávez. Ocho meses después de la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos, HRW pudo ingresar al país.
En entrevista con BBC Mundo, Goebertus destacó que, según testimonios de víctimas, familiares y miembros de la sociedad civil, se percibe una “pausa” en los fenómenos más graves de represión, aunque el aparato represivo permanece “intacto”.
Avances y límites
Según cifras oficiales mencionadas por Rodríguez el 25 de agosto, al menos 1.046 personas fueron liberadas y unas 12.000 recibieron beneficios procesales este año. Familiares y opositores reportaron una reducción de la vigilancia en sus domicilios y un clima distinto respecto a 2024 y 2025.
Sin embargo, Goebertus insistió en que entre 300 y 500 personas siguen privadas de libertad de manera arbitraria. La organización reclamó la liberación total de estos detenidos, la mejora de las condiciones carcelarias, el cierre de la prisión Rodeo I (en Guatire, estado Miranda) y la derogación de leyes como la de antiterrorismo y la Ley contra el odio, que han servido de base para la judicialización de opositores, periodistas y activistas.
La “máquina del tiempo” y las denuncias de tortura
Uno de los puntos más graves señalados por HRW es la cárcel Rodeo I. Familiares describieron el llamado “piso cuarto” y un sótano conocido como “la máquina del tiempo”: una cisterna subterránea hermética donde, según testimonios recogidos también por la Misión independiente de determinación de los hechos de la ONU, los detenidos son mantenidos desnudos, en absoluta oscuridad y aislamiento extremo durante días o hasta tres meses, perdiendo la noción del tiempo.
Se reportaron golpizas, electrochoques y otras formas de tortura. Goebertus relató a la BBC que los familiares viven en un campamento a las afueras de la prisión. Las visitas se realizan a través de un vidrio (sin contacto físico), hasta hace poco exigían capucha y no se permite el ingreso de niños.
Rodríguez se comprometió a facilitar el acceso del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a Rodeo I y a revisar listados de detenidos arbitrarios, así como las facultades de organismos de inteligencia como el SEBIN y la DGCIM para sustanciar procesos penales.
Una transición “frágil”
La directora de HRW calificó la situación como una “transición frágil”. Señaló la existencia de sectores más dialoguistas dentro del gobierno y otros, vinculados a figuras como el ministro del Interior Diosdado Cabello y el ministro de Defensa Gustavo González López (ambos señalados por la Misión de la ONU por posibles crímenes de lesa humanidad), que podrían revertir los avances.
“Incluso las personas que más han sufrido la represión reconocen que hay una pequeña ventana de oportunidad hacia la democratización en Venezuela”, afirmó Goebertus.
No obstante, advirtió que sin reformas estructurales del sector seguridad, del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justicia, y sin el desmonte del aparato represor, la transición no será sostenible.
HRW también llamó a Estados Unidos a usar su influencia para priorizar los derechos humanos y el Estado de derecho, más allá de los temas económicos.La organización anunció que hará seguimiento a los compromisos asumidos por las autoridades venezolanas.