Plataforma Unitaria exige derogación total de la Ley del Odio y rechaza su reforma
Según la oposición unitaria, esta legislación ha formado parte del “marco represivo”

La Plataforma Unitaria Democrática emitió este miércoles un comunicado en el que exige la derogación inmediata de la Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, y rechaza cualquier intento de reformarla.
Bajo el título “La represión no se reforma: se deroga”, el documento sostiene que pretender modificar una norma “inconstitucional” que ha sido utilizada durante años para “perseguir, criminalizar y encarcelar a ciudadanos inocentes” constituye un despropósito.
Según la oposición unitaria, esta legislación ha formado parte del “marco represivo” empleado para silenciar la disidencia y restringir libertades fundamentales.
“Venezuela no necesita una versión corregida de una herramienta de persecución; necesita desmontar el marco jurídico que ha permitido utilizar al Estado contra quienes piensan, opinan o disienten”, afirma el texto.
La plataforma insiste en que la libertad de expresión, el derecho a informar, la libertad de pensamiento y la participación política no pueden estar sometidos al temor de sanciones arbitrarias.
El comunicado concluye: “No se reforma la represión: se desmonta. La derogación de esta ley debe ser un paso concreto hacia la restitución de las libertades civiles y políticas, la recuperación del Estado de derecho y las garantías democráticas de todos los venezolanos”.
La posición se produce un día después de que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, solicitara a la Asamblea Nacional una reforma parcial de la misma norma, con el objetivo de avanzar en la despenalización de algunas conductas y corregir “desviaciones” en su aplicación.
La Asamblea Nacional respondió creando una comisión especial para trabajar en el proyecto de reforma.L a Ley contra el Odio, aprobada en noviembre de 2017 por la Asamblea Nacional Constituyente, contempla penas de 10 a 20 años de prisión por fomentar, promover o incitar al odio, la discriminación o la violencia, y ha sido criticada por organizaciones de derechos humanos y sectores opositores por su uso para procesar a periodistas, activistas y críticos del poder.
