Expertos proponen volver a la escritura a mano para potenciar el aprendizaje en estudiantes
Académicos de la Ucab sostienen que los métodos “de antes” refuerzan la capacidad de lectoescritura
Tomando en consideración los estudios que en recientes años se han publicado sobre que más de 70% de los estudiantes de bachillerato en Venezuela, tanto de instituciones públicas como privadas, presentan deficiencias en habilidades fundamentales como comprensión lectora, habilidad verbal y matemáticas, especialistas de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) proponen un retorno a prácticas tradicionales para estimular un mejor conocimiento.
Los expertos abogan por un regreso a métodos como la escritura a mano, combinadas con un uso crítico y equilibrado de la tecnología, para revertir el deterioro académico y fomentar un aprendizaje significativo.

La escritura a mano: Un tesoro cognitivo infravalorado
Mónica Vargas, profesora de la Escuela de Educación de la Ucab y experta en psicomotricidad, defiende la escritura manual como un pilar esencial para el desarrollo cognitivo y motor.
“La escritura a mano es un tesoro para nuestro cerebro. No es solo un acto mecánico, sino un proceso que involucra capacidades intelectuales, motoras finas y cognitivas”, afirma.
Según Vargas, el acto de escribir a mano obliga a los estudiantes a procesar información de manera más profunda, ya que la velocidad más lenta en comparación con el tecleo fomenta la síntesis, la selección de ideas clave y la estructuración del conocimiento.
Estudios internacionales, como los realizados en Japón, respaldan esta postura. Los resultados muestran que los estudiantes que toman apuntes a mano completan tareas más rápido y retienen mejor la información que aquellos que usan dispositivos digitales.
“La pausa que implica escribir a mano es crucial para la concentración y la retención”, explica Vargas.
Más allá de la escritura en sí, la educadora aboga por enseñar a los estudiantes, desde temprana edad, a resumir, parafrasear y organizar ideas, habilidades que considera fundamentales para un aprendizaje efectivo en todos los niveles educativos.
Ejercicio de voluntad y protección cerebral
El doctor en Psicología Gustavo Peña, exvicerrector académico de la Ucab, refuerza la importancia de la escritura a mano desde una perspectiva neuropsicológica.
“La escritura no es solo un acto reflejo, es un ejercicio de voluntad que fortalece áreas cerebrales vinculadas con el lenguaje, la memoria, la planificación y la organización”, señala.
Peña destaca que esta práctica no solo mejora la memoria y la capacidad de aprendizaje, sino que también favorece la expresión creativa y reduce el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
El especialista cita al neuropsicólogo Alexander Luria para subrayar la complejidad de la escritura manual: “No es la mano la que escribe, lo hace el cerebro”. Peña advierte que el abandono de esta práctica, impulsado por la creencia de que la tecnología la volvió obsoleta, ha generado consecuencias preocupantes.
Investigaciones en países como Austria, México y Estados Unidos han documentado problemas como alteraciones en la construcción gramatical, dificultades en la integración visual-motora y en el reconocimiento de letras y palabras. Frente a esto, Peña insiste en la necesidad de reinstaurar la toma de apuntes manual en aulas, espacios laborales y la vida cotidiana como una herramienta esencial para el desarrollo y la protección cerebral.

La tecnología: ¿Enemiga o aliada del aprendizaje?
Alejandro Del Mar, coordinador académico de la Escuela de Educación Ucab y experto en tecnología educativa, ofrece una visión equilibrada. Reconoce que la tecnología, aunque valiosa, no puede replicar los beneficios cognitivos, motores y sensoriales de la escritura a mano.
Sin embargo, en lugar de rechazar los dispositivos digitales, propone integrarlos de manera estratégica. “No se trata de eliminar la tecnología, sino de usarla con límites claros y un enfoque crítico. Los dispositivos deben ser herramientas para aprender, crear y analizar, no solo para pasar el tiempo”, afirma.
Del Mar sugiere que maestros y padres se formen en el uso adecuado de la tecnología, estableciendo reglas sobre su duración, frecuencia y propósito. “La tecnología debe ser una extensión del aprendizaje, no un sustituto. Hay que integrar lo tradicional con lo nuevo para fomentar el trabajo autónomo y la colaboración”, explica.
