Expertas de la Ucab disertan sobre migración y el peligro de la trata de mujeres

Denunciaron que las mafias aprovechan la extrema vulnerabilidad de las venezolanas

Expertas convocadas por la Clínica Jurídica de la Ucab expusieron, en el marco de las XV Jornadas de No Violencia Contra la Mujer, la dramática situación de la trata de personas en Venezuela, especialmente mujeres.

Denunciaron que las mafias —tercer delito más lucrativo del mundo después del narcotráfico y el tráfico de armas— aprovechan la extrema vulnerabilidad de las venezolanas migrantes y las redes tecnológicas para incorporarlas a circuitos de explotación sexual y laboral.

La ausencia total de estadísticas oficiales constituye, según las especialistas, el dato más alarmante: sin datos, el fenómeno permanece invisibilizado a pesar de su crecimiento exponencial, tal como lo registran las organizaciones independientes.

Las ponentes también abordaron la feminización de la migración venezolana y la indiferencia o complicidad de los Estados receptores, que mediante acción u omisión fomentan la discriminación, la exclusión y la estigmatización de las mujeres venezolanas.

El evento se celebró el 28 de noviembre con la participación de las abogadas Mariana Campos, Estefanía Mendoza, Yumildre Castillo Herdé y la psicóloga Lisbeth Bolívar. La instalación estuvo a cargo de Marialis Meneses, directora de la Clínica Jurídica de la Ucab, y Verónica Valenzuela, coordinadora de la cátedra homónima de la Facultad de Derecho.

Discriminación estructural y criminalización

La constitucionalista Mariana Campos advirtió que los instrumentos internacionales existen, pero se aplican casi exclusivamente a refugiados y solicitantes de asilo.

Denunció la falta de criterios comunes de trazabilidad que permitan caracterizar a las mujeres migrantes y garantizar sus derechos en situación de vulnerabilidad. Criticó con dureza “la criminalización de la migración, las deportaciones arbitrarias y el cierre de fronteras, medidas que, afirmó, fortalecen paradójicamente las redes de trata”.

También señaló que “varios gobiernos toleran o promueven discursos de odio que normalizan la xenofobia contra las venezolanas y consolidan una discriminación estructural”.

Cifras que estremecen

Estefanía Mendoza, de Mulier Venezuela, reveló que entre 2018 y 2023 se rescataron 4.761 venezolanas de redes de explotación; en lo que va de 2024 la cifra alcanza ya las 511 víctimas identificadas.

Recordó que, a diferencia de la droga, “una persona puede venderse diez o doce veces al día”. Citó un estudio español según el cual por cada caso detectado de explotación infantil y adolescente quedan 5,9 sin registrar, y preguntó: «Imaginen cuál será la cifra real en Venezuela».

Alertó que las redes han mutado: ya no necesitan cadenas físicas. Hoy operan mediante coacción virtual, amenazas a familiares que permanecen en el país y hasta la captación forzada de las propias víctimas, que terminan reclutando a otras bajo presión.

Parentalidad transnacional y duelo migratorio

Yumildre Castillo Herdé analizó el impacto de la migración materna en los hijos que quedan en Venezuela.

“Más de 7 millones de personas han abandonado el país desde 2015; la mitad son mujeres y niñas. Muchas madres trabajadoras enfrentan precariedad laboral, brecha salarial, empleos informales y barreras de acceso a la salud, lo que les impide brindar el apoyo emocional y material que sus hijos requieren”, dijo.

Criticó la cesión irresponsable de la patria potestad mediante poderes notariales y la ausencia de políticas públicas que fortalezcan redes comunitarias de cuidado compartido.

«Cuando la mujer, centro afectivo de la familia, migra, ¿quién atiende el duelo de los que se quedan?», preguntó.

Las heridas emocionales de la trata

La psicóloga Lisbeth Bolívar cerró el panel con un análisis de las vulnerabilidades emocionales que facilitan la captación y las secuelas irreversibles de la trata. Describió la táctica del “lover boy”: hombres con rasgos psicopáticos que, bajo la apariencia del amor romántico, someten psicológicamente a sus víctimas hasta destruir su voluntad.

Enumeró las heridas traumáticas complejas que perduran: miedo persistente, hipervigilancia, desconexión corporal, dificultad para confiar, culpa irracional, creencias destructivas sobre el propio cuerpo y una profunda herida identitaria.

«En la migración forzada venezolana ya existe un doble destierro: del territorio y del sentido de sí misma. La trata agrava ese exilio al convertir el propio cuerpo en un lugar inhabitable», concluyó.

La Clínica Jurídica de la Ucab reafirmó su compromiso de visibilizar, dos veces al año, las distintas formas de violencia contra mujeres y niñas, y de formar profesionales capaces de abordar estos casos con rigor jurídico y empatía humana.