«Es la misma pesadilla de hace un año», dicen los afectados por las lluvias en Mérida y Falcón 

LA HUMANIDAD · 21 ABRIL, 2022 20:28

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


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Las serpientes se esconden en las casas inundadas de Palmarito, donde varias familias se resisten a dejar las pocas pertenencias que se salvaron después de la tormenta del 17 de abril. El lugar es ahora un pueblo lleno de zancudos y otras plagas, que llegaron atraídos por el agua estancada. Se asienta en la ribera del sur del Lago de Maracaibo, del lado de Mérida, al occidente de Venezuela. 

El Domingo de Resurrección una lluvia ligera de medianoche se convirtió en un interminable aguacero: los truenos despertaron a los niños y el viento arrancó decenas de techos de sus sitios. Los canales que cruzan el poblado se desbordaron mientras hombres y mujeres empapados se apresuraban a refugiarse en la iglesia.

Los bombillos se apagaron y la luz no volvió hasta pasadas las cuatro de la tarde del lunes. Poco más de 8 mil personas permanecieron a oscuras durante la tempestad. 

Cuando amaneció, Marisol Pérez, profesora del Liceo San Benito de Palermo, entró en algunos hogares del centro de Palmarito a ofrecer ayuda a sus vecinos. El agua le llegaba a las rodillas. De las 50 casas de ese sector, solo dos no resultaron anegadas. Sin embargo, los palmaritenses le dan gracias al cielo por no tener que contar ningún muerto o herido de gravedad. 

«En la carretera todavía hay colchones y ropa que la gente está secando. Esto pasó hace un año, pero en un solo sector. Esta vez fue todo el pueblo. Aquí hay plantaciones que se perdieron completas y están todavía bajo el agua. Esto llegó hasta El Empujón», contó la docente a Efecto Cocuyo, este 21 de abril. 

Ahora en distintas áreas de Palmarito viven con el agua en los tobillos. Algunos consiguieron secar sus salas y cuartos con cubetas y trapos, pero otros ven pasar a las serpientes en el agua, en baños y cocinas, muy cerca de sus pies. 

«Las personas decidieron quedarse dentro de sus casas, sin electricidad. Así mismo y sin decir nada. Colgaron hamacas y no quisieron irse, a pesar de que la iglesia está acondicionada para recibir gente», comentó Pérez. 

El pueblo no es el único afectado. Las fuertes precipitaciones de este mes han causado estragos en los municipios Campo Elías, Andrés Bello, Obispo Ramos de Lora, Tulio Febres Cordero, Caracciolo Parra y Olmedo, Antonio Pinto Salinas y Zea de Mérida. Las entidades de Falcón y Barinas también se mantienen alerta frente al clima severo, puesto que el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología «Inameh» pronostica que las lluvias intensas continuaran. 

Lodo en todos lados

El lodo está en las aceras y los derrumbes cortan el paso vehicular en distintos municipios merideños. El 20 de abril el gobernador de la entidad, Jehyson Guzmán, informó que funcionarios removieron 780 metros cúbicos de material de una vía, que mantenía incomunicados a los sectores de Jají, entre los municipios Campo Elías y Andrés Bello. 

A 164 kilómetros de distancia, en Palmarito, no ha aparecido la Guardia Nacional u otros efectivos de seguridad. Los bomberos se acercaron para hacer un censo para determinar daños y el gobernador envió una comisión a verificar la situación del pueblo. Este jueves volvió a llover y varios de sus habitantes recordaron con claridad las tormentas de 2021, que aterrorizaron al estado. 

Al menos 23 fallecidos y más de 800 casas perjudicadas se contabilizaron principalmente en sectores de Tovar, Antonio Pinto Salinas, Guaraque, Zea y Santos Marquina, para el 7 de septiembre del año pasado. En lo que va de abril de 2022 solo se ha registrado un fallecido en Mérida: un joven de 19 años que fue arrastrado por el agua cuando intentaba cruzar con su moto una carretera en el municipio Caracciolo Parra.

«Estos palos de agua están muy fuertes. Mi hermano se quedó atrapado en Campo Elías. Esto se parece a la misma pesadilla de hace un año. Eso si fue feo. Todavía sigue lloviendo duro y uno no sabe si la casa se va a inundar o se desborda una quebrada. Yo a mis niños no los he dejado salir a la calle desde el fin de semana porque me da miedo que no vuelvan», indicó la merideña Valentina Mosquera desde Antonio Pinto Salinas. 

En el centro de Mérida vive Jhans Rodríguez, quien indica que las lluvias han sido intensas, pero que, a diferencia del Valle de Mocotíes (conformado por los municipios Rivas Dávila, Zea, Antonio Pinto Salinas, Guaraque y Tovar), la ciudad se mantiene en relativa tranquilidad. 

«Hubo dos días de lluvia muy intenso. Ahorita mismo está lloviendo, aunque aquí en la ciudad no han habido tragedias desagradables», dijo.

En Falcón se pierden las siembras

Entre Mérida y Falcón hay unos 661 kilómetros de distancia por carretera. En el segundo las lluvias han arrasado cosechas enteras. Son centenares de cambures y plátanos arrastrados por el agua. Además, 12 familias perdieron todos sus enseres y se encuentran damnificadas en las costas falconianas. 

«En Jacura la gente no tiene ni agua para tomar, en el medio del desastre que han dejado las lluvias y las crecidas», denunció a través de Twitter el abogado José Amalio Graterol, coordinador de Vente Venezuela. 

Julio Coronel, delegado de la asociación de ganaderos del municipio Jacura, señaló a Crónica Uno que las pérdidas de las plantaciones suman más de 80 mil dólares americanos. Las comunidades afectadas por las precipitaciones entre el viernes 15 y el domingo 17 son El Chaparral, Agua Salada, Riecito, El Collogal, Bachacal y La Enea. 

Un escenario que se repite

El segundo semestre de 2021 fue uno de los períodos más lluviosos que se han registrado en Venezuela. Solamente durante el mes agosto se reportaron desbordamientos, inundaciones, damnificados y fallecidos en gran parte del territorio nacional, a causa de los aguaceros.

De hecho, las lluvias de ese mes superaron promedio histórico, según un informe del departamento de Ingeniería Hidrometeorológica de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Con las recientes lluvias, venezolanos del occidente temen que el escenario se vuelva a repetir y denuncian que, hasta ahora, el sistema de drenaje y alcantarillado de las calles siguen tan deficientes como hace un año.