Encuentran sin vida los cuerpos del niño Fabio Bastardo y su madre en los escombros del edificio Tahití
Durante la madrugada, los equipos de rescate localizaron a madre e hijo tapiados

Otro de los casos más sonados de las secuelas de los sismos en el estado Vargas termina sin final feliz. Tras más de dos semanas de angustiosa espera, equipos de rescate confirmaron esta madrugada del 13 de julio el hallazgo de los cuerpos del niño Fabio Bastardo, de 9 años, y su madre Kiriaki Navarro Fleitas (37), entre los escombros de las Residencias Tahití, colapsadas por el devastador doble terremoto que azotó Venezuela el pasado 24 de junio.
El niño y su madre permanecían desaparecidos desde el día del sismo de magnitudes 7.2 y 7.5. Fabio se convirtió en uno de los símbolos de esperanza durante las labores de búsqueda, ya que su padre, Francisco Bastardo, y rescatistas reportaron en varias ocasiones haber escuchado señales de vida y respuestas del niño a través de túneles y sondas.
Sin embargo, con el paso de los días y el agotamiento de los recursos, las señales se fueron desvaneciendo. Este lunes, tras intensos trabajos manuales de bomberos voluntarios y familiares (pues la maquinaria pesada tardó en llegar), se logró acceder al sector donde se presumía que se encontraban, confirmando el fatal desenlace. El niño estaba junto al cuerpo de su madre, tal como se había sospechado desde los primeros días.
Francisco Bastardo, quien viajó de urgencia desde el exterior al conocer la noticia del derrumbe, no abandonó en ningún momento el lugar. “Mi hijo respondía, luchó hasta el final”, expresó en declaraciones previas a los medios, manteniendo la fe pese a las dificultades técnicas y el riesgo de nuevos colapsos en la estructura.

El caso de Fabio se sumó a otras historias dolorosas, como la del niño argentino-venezolano Lucas Gámez, también encontrado sin vida en la zona. Las labores en Tahití continúan para recuperar más cuerpos, ya que se estima que al menos otras 20 personas podrían permanecer bajo los escombros.
Las autoridades han prometido acelerar la remoción de escombros y la entrega de ayuda humanitaria, mientras la población exige mayor celeridad y recursos en las zonas afectadas.
