En peligro de desaparecer más de 200 años de investigación en el Jardín Botánico

LA HUMANIDAD · 23 ABRIL, 2019 20:13

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Cristofer García | @cristofueg


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Más de 200 años de investigación en el área botánica están en peligro de perderse con las precariedades que atraviesa el Jardín Botánico. Así lo alertó Yaroslavi Espinoza, jefa del centro de investigación y desarrollo del Instituto Experimental Jardín Botánico de la Universidad Central de Venezuela.

“Es un conjunto de historia, conocimiento y educación en riesgo. Aquí hay muestras botánicas que datan de 1804, de investigaciones de Alejandro Humboldt y Aimé Bonpland. Más de 200 años de botánica en Venezuela en peligro de desaparecer”, expresó Espinoza.

En las instalaciones del Instituto Experimental Jardín Botánico Dr. Tobías Lasser, que es patrimonio de la humanidad, también se encuentran la Biblioteca Henri Pittier y el Herbario Nacional. Sin embargo, por la falta de cuidados adecuados, producto de la falta de insumos y agua, se ha perdido la mitad de las especies que habían en el Jardín.

“Hemos perdido alrededor de 50% de las especies, eran más de dos mil especies en plantan vivas. Hemos perdido mucho. El déficit inició en 2013, pero no estábamos tan críticos”, indicó la investigadora, que tiene 20 años trabajando en en el lugar.

Al principio fueron las plagas que comenzaron a carcomer la vegetación. Luego la falta de materiales y la escasez de agua. Después vino una ola de robos en las instalaciones que terminaron por devastarlo.

Actualmente restan alrededor de 1500 especies en las 70 hectáreas de jardín, de las cuales solo 10 son de acceso al público. Y existe un grupo de especies que aún están en riesgo de perderse.

Espinoza indicó que estas especies son: la Victoria Amazónica (acuática), Palmas especie de Savales, arecas, syagrus, ninfas (acuática), orquídeas y bromelias.

“Todas tienen gran valor. Cada planta y cada especie tiene una historia. Muchas son de otros países que nos donaron o de intercambios; tenemos plantas de todos los continentes, cada especie para nosotros es valiosa”, manifestó.

La investigadora hizo énfasis en que las especies más susceptibles son las acuáticas, porque al vaciarse los albergues, por la falta de agua, llegan al piso y mueren. Además, subrayó que las palmas también requieren gran cantidad de agua para su cuidado.

“Un grupo de especialistas y voluntarios nos han venido a ayudar. Las acuáticas se han llevado a otros lugares y la sociedad de coleccionistas de orquídeas han resguardado especies. Las que pueden se trasladan para hacerles mantenimiento”.

El Jardín Botánico es el segundo pulmón de la capital, después del Parque Nacional El Ávila. La especialista expresó que “es una representación de nuestra diversidad nacional. Esto representa conocimiento, educación en el área de biología. Preparamos estudiantes”.

Ciencia en riesgo

El Herbario Nacional también se encuentra en riesgo. En él se almacenan alrededor de 500 mil muestras botánicas de especies nacionales e internacionales que datan de 1800, como parte de un registro para guardar archivo histórico. Y cuenta con siete mil muestras que se descubrieron por primera vez en el planeta.

Sin embargo, por actos de vandalismo, no cuentan con los aires acondicionados requeridos para mantener los 18 grados de temperatura que requieren estos archivos para alejar las plagas.

“Hemos hecho de todo para preservar las muestras. Si desaparece esa información no la vamos a recuperar. Con las altas temperaturas, los insectos comienzan a comerse los papeles y las plantas”, comentó Espinoza, mientras archivaba un grupo de plantas de Mérida, ya amarillas.

El interior del Herbario es cálido. En el ambiente se respira una mezcla de polvo con el olor que emana la vegetación ya marchita, archivada entre miles de papeles en gavetas metálicas color plata, a lo largo de un pasillo oscuro.

Tampoco cuentan con deshumidificadores, necesarios como las bajas temperaturas para el mantenimiento de las muestras. Estas precariedades también ponen en riesgo los libros de la colección de Henri Pittier, de más de 150 años.

Desde que iniciaron los trabajos de recuperación del Jardín Botánico, en 2018, se pudieron rescatar de los escombros que dejó la delincuencia alrededor 250 mil muestras botánicas.

En las instalaciones de este bosque, dentro de la ciudad, no hay luz ni agua. La electricidad falta desde 2017, producto del robo de los cables. Solo restan 60 trabajadores entre administrativos, investigadores y jardineros.

“Tenemos pocas herramienta de trabajo, se robaron todo lo necesario para trabajar en condiciones básicas. En la década de 1980 este fue el tercer jardín botánico de América por las colecciones de plantas. Fuimos pioneros en tener la mayor cantidad de especies en Suramérica”, comentó Espinoza.

Las oficinas se volvieron inservibles dentro del Jardín Botánico. Espinoza, junto a otros investigadores y curadores botánicos, trabajaban en las afueras, frente a una pileta con planta acuáticas. Sacaron los escritorios y materiales para poder trabajar a la luz del sol.

Vegetación seca

Capas de hojas naranja que arropaban el suelo daban la bienvenida en la entrada del Jardín. Árboles colapsados se despedazan sobre la grama seca y un desfile de Chaguaramos a lo largo exhibían sus ramas en opacos colores. Las lagunas están en niveles bajos de agua. Los trabajadores no estaban preparados para esta temporada de sequía.

“En años anteriores teníamos sistema de riego y los tanques funcionales, así preveíamos  la sequía. Pero el agua no llega y las bombas se dañaron. No estábamos preparados para esta situación y no tenemos las herramientas para contrarrestarla”, señaló Espinoza.

El Jardín se abastece solo con cisternas, pero no ha sido suficiente. Deberían ser al menos dos camiones diarios. “Nuestros viveros también fueron dañados y es muy difícil. La recuperación del jardín sería a mediano plazo si tuviéramos condiciones normales”.

Espinoza asegura que el Jardín Botánico no está en abandono, porque a pesar de la precariedad, los pocos trabajadores que restan se mantienen activos para recuperar sus áreas verdes.

“Somos responsables y nos sentimos comprometidos con la custodia de estos tres centros. No hemos abandonado el trabajo y lo hacemos con pocos recursos presupuestos, que nos alcanza para comprar cinco remas de papel al año; nos mantenemos con créditos adicionales y trabajo”.

Voluntarios

Los voluntarios han sido pilar fundamental para recuperar al Jardín. Quienes ofrecen su apoyo han colaborado en jornadas, regando las plantas, cortando la maleza y contribuyendo con bidones de agua.

“Sin los voluntarios no habríamos podido recuperar lo que hemos recuperado. Gracias a ellos hemos recuperado parte de lo que estaba dañado. Hasta agua traen, adoptan plantas y vienen los sábados a limpiar las áreas verdes”.

Los voluntarios han participado para recuperar el parque ante la falta de presupuesto, que, además, llega tarde, y que es insuficiente para el mantenimiento de las instalaciones y áreas verdes.

“La ayuda no llega. Las plantas son seres vivos y no pueden esperar a que asignen un presupuesto”, enfatizó.

Recuperar al Jardín Botánico

El Jardín Botánico vivió en 2017 un año de puros saqueos, producto de la falta de vigilancia, pues los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana los destinaron a controlar las protestas. Sin seguridad, la delincuencia tiró abajo las instalaciones.

“Este es un sitio que hay que recuperar para generar ingresos. Todo está destruido por el vandalismo;  años de dedicación destruidos. Se debe llegar a un punto en que sea autofinanciable”, expresó su director, Mauricio Krivoy.

Krivoy insistió en que dentro de los objetivos que tiene la directiva está vincular al ciudadano con el Jardín y que se sume a disfrutar de las áreas verdes que ofrece. Por ello, asegura, realizan las labores para crear esas condiciones.

“Lo que sucedió aquí es lo más parecido a un ataque terrorista. Todo estaba tan deteriorado que lo que se haga es positivo”, sostuvo Krivoy.

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Fotos: Mairet Chourio.