Diez horas para huir de Kiev, estudiante venezolano cuenta su experiencia tras ataque ruso en Ucrania

LA HUMANIDAD · 26 FEBRERO, 2022 09:43

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


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El agudo sonido de una sirena de alarma recorrió las residencias universitarias del Instituto Politécnico de Kiev (KPI) y la avenida Peremohy, en la capital de Ucrania. Jesús Blanco abrió los ojos, se incorporó bruscamente en la cama y tardó un par de segundos en entender que debía correr hasta el sótano para esconderse. La madrugada estaba terminando.

«¡Van a bombardear la ciudad!», gritó alguien desde el pasillo, en español. Blanco se calzó un par de zapatos deportivos y tomó un bolso lleno de botellas de agua, documentos de identidad y materiales de primeros auxilios, que ya había preparado semanas atrás. Bajó con prisa las escaleras que conducían al salón subterráneo y fue allí, reunido con todos los estudiantes locales y extranjeros del edificio, que se dio cuenta que era el único venezolano en el lugar. 

La madrugada del 24 de febrero de 2022, Rusia anunció el inicio de operaciones militares en territorio ucraniano: a las 05:50 a.m. tropas rusas comenzaron a atacar y se registraron explosiones en varias zonas del país, incluyendo los alrededores de Kiev. La urbe está bajo toque de queda desde entonces y el transporte público fue suspendido. 

«Ya nos habían avisado que algo así podría pasar y por eso estábamos preparados. El plan de la universidad era mantener la calma, tener agua, los documentos a mano y refugiarse. Pero no tenían planes para ayudar a salir de Ucrania. Entonces un grupo de estudiantes latinos nos organizamos y decidimos hacerlo por nuestra cuenta», contó Blanco a Efecto Cocuyo

Diez horas para huir de Kiev, estudiante venezolano cuenta su experiencia tras ataque ruso en Ucrania

El 25 de febrero, tras salir del sótano y observar el desfile de heridos y personas intentando huir de la ciudad, el joven de 22 años planeó escapar por tren, en conjunto con un grupo de ecuatorianos. Al menos diez horas debió esperar para subirse a un vagón con destino a Lviv, una urbe a 539.6 kilómetros de Kiev y a 70 kilómetros de Polonia.

Camino a la estación de tren

Palo Gordo está en Táchira, en los andes de Venezuela, a unos diez mil kilómetros de distancia de Kiev. Jesús Blanco nació en la pequeña localidad tachirense, justo cuando comenzó el siglo XXI, una década después del fin de la Guerra Fría. 

A los 18 años, en plena crisis humanitaria venezolana, Blanco emigró a Chile, donde trabajó por tres años para reunir dinero, con el objetivo de estudiar en Ucrania. «Es más barato que en una universidad chilena», afirmó.

Lo logró en septiembre de 2021, cuando fue admitido en el KPI. Para entonces tomó un avión a Kiev e inició el primer año, que consiste solo en aprender ucraniano. 

El 23 de febrero de 2022, Jesús se acostó temprano, porque tenía un examen a primera hora de la mañana. Se durmió a las 10:00 p.m. Un día después, a esa misma hora, resolvió salir del país, asustado por el eco de las bombas y las detonaciones a lo lejos. Las clases fueron canceladas en su totalidad en el Instituto.

Más de 40 soldados ucranianos muertos y decenas de heridos en los ataques rusos

El 25 de febrero, en la mañana, se formó en una kilométrica fila frente a un cajero automático. Mientras los supermercados estaban colapsados el día del ataque, esta vez eran los bancos los que no se daban abasto, pues son cada vez más las personas que intentan evacuar la ciudad por tierra.

Antes del mediodía, la Organización de Naciones Unidas (ONU) informó que oficialmente se contabilizaban 25 civiles muertos y 102 heridos por bombardeos en Ucrania. 

Jesús se enteró que la estación de trenes de Kiev continuaba funcionando a través de grupos de WhatsApp de latinos. 

«Es el único medio de transporte que está funcionando y de manera gratuita. Los aeropuertos están cerrados. Estoy calmado por fuera, pero por dentro tengo esa intriga de que no hay nada seguro por ahora. Uno intenta mantener la tranquilidad, pero siempre está ese miedo a que te pase algo», narró Blanco.

Atrapado

Luego de que el reloj marcó las 8:30 p.m., las esperanzas de Jesús de abordar un tren comenzaron a disminuir. En la estación se le dio prioridad a mujeres y niños. Los vagones se abarrotaban con velocidad de madres con bebés en los brazos y chiquillos desconcertados. 

El toque de queda empezaría a las 10:00 p.m. y Blanco tembló ante la probabilidad de tener que dormir cerca del andén. En las residencias universitarias no quedaba ninguna pertenencia suya y volver a la avenida Peremohy no le parecía una buena idea, por la amenaza del ingreso de militares rusos a toda la capital.

«No quiero decir que estoy atrapado. Pero creo que tendré que dormir aquí y, en todo caso, tomar el tren de las 7:00 a.m.», comentó. Sin embargo, Efecto Cocuyo pudo constatar que subió a un vagón a las 9:00 p.m., el último tren que salió por este viernes. 

«Tengo dos opciones en Lviv: agarrar a Polonia o Hungría, la decisión la tomaré cuando esté allá, lo que sea más seguro. Y de ahí irme a España, donde me está esperando una prima», aseguró Blanco. 

Al no tener representación consular o embajada en Ucrania, las personas provenientes de Venezuela han formado pequeños grupos en redes sociales, para intentar huir del país. 

Hasta el momento, no se han publicado estadísticas oficiales de cuantos migrantes venezolanos hay en territorio ucraniano. Sin embargo, Johan Obdola, analista, experto en seguridad y coordinador de un pequeño grupo de evacuación, comentó a Efecto Cocuyo que se estiman entre 100 y 200 viviendo allí actualmente.

Los que huyeron y se quedaron 

Varios connacionales han contado a los medios sus experiencias en pleno conflicto entre Rusia y Ucrania. El jugador de fútbol, Eric Ramírez, intenta sacar a su esposa embarazada de Ucrania. La joven se encuentra atrapada en un hospital de Kiev, a punto de dar a luz, según informó el delantero, este 25 de febrero. 

No obstante, otros venezolanos lograron escapar del país. Es el caso de los youtuber venezolanos Ramón Velázquez y Gabriel Herrera, quienes cruzaron la frontera ucraniana la noche antes del ataque militar.