Crisis del transporte: el sector aéreo es el más golpeado en pandemia

LA HUMANIDAD · 18 JULIO, 2021 12:50

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Albany Andara Meza | @AlbanyAndara


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Antes de la pandemia del coronavirus miles de pasajeros entraban diariamente al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, de Maiquetía, en el estado Vargas, el más importante del país. Pero el chirrido de las ruedas de centenares de maletas, los susurros de viajeros apresurados y el ruido de los altavoces se apagaron de súbito en 2020.

El 14 de marzo de ese año, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) prohibió los vuelos generales y comerciales (nacionales e internacionales) en territorio venezolano. Esto incluyó las operaciones aéreas privadas, debido a la propagación del COVID-19, que a la fecha ha dejado un saldo de 282.940 contagiados a nivel nacional.

Los únicos vuelos permitidos eran los humanitarios y los de carga de las compañías de envíos internacionales DHL y Vensecar. En abril de 2020, Humberto Figuera indicó que los aeropuertos nacionales no estaban cerrados en realidad, pero “los cielos venezolanos, sí”.

“En el área de transporte, el sector de la aviación fue el más golpeado en pandemia. A niveles estratosféricos”, comentó un trabajador del aeropuerto de Maiquetía que no quiso ser identificado. Con la cantidad de personas que han perdido el empleo, prefiere guardarse en el anonimato para conservar el suyo.

“Hubo una reducción de nómina considerable. Sin vuelos, ¿cómo funcionan las aerolíneas? Estamos hablando de aerolíneas que tenían más de 1.000 empleados y terminaron el año con 400”, dijo.

Tan solo en noviembre de 2020 se reactivaron parcialmente los vuelos a República Dominicana, Cancún (México) y Panamá. El 6 de julio de 2021, tanto el Inac como el Ministerio de Transporte anunciaron la reanudación de las actividades en 14 aeropuertos del país, en las semanas flexibles.

Estos son los de Maracaibo, Barquisimeto, El Vigía, Valencia, Maiquetía, Barcelona, Porlamar, Los Roques, Caracas, Canaima, Cumaná, Las Piedras, Barinas y Maturín.

Táchira, por otra parte, se mantiene cerrado en materia aeroportuaria. La movilidad en el estado fronterizo con Colombia al occidente del país, se encuentra restringida desde el 21 de marzo de 2021.

“El sector se reactiva en unas condiciones muy difíciles, después de casi año y medio con las operaciones suspendidas. Y gastando, porque a los aviones igual hay que hacerles mantenimiento y las líneas aéreas requerían de un personal para poder mantener su infraestructura empresarial. Todo eso sin tener ingresos derivados de las operaciones aéreas”, comentó Humberto Figuera, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (Alav) a Efecto Cocuyo.

También indicó que las aerolíneas han acumulado grandes pérdidas y deudas, que esperan puedan ser saldadas con los ingresos del segundo semestre de 2021.

Los vuelos durante la pandemia

Se estima que el éxodo venezolano supera los 5,1 millones de migrantes en todo el mundo, según cifras ofrecidas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en 2020. La crisis ocasionada por el rápido paso del coronavirus ocasionó que miles de connacionales quisieran regresar a casa, especialmente por la pérdida de empleos.

Los principales vuelos humanitarios y de repatriación vinieron de Ecuador, Chile, Perú y España, autorizados por Nicolás Maduro. Sin embargo, Mercedes De Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela apuntó que la cifra de retornados al país es menos del 1% de los cinco millones que aún se mantienen afuera.

Volver a Venezuela no resultó un proceso exento de gastos. Mientras el régimen de Nicolás Maduro aseguraba que los vuelos de repatriación formaban parte del del Plan Vuelta a la Patria, en realidad no fueron pocos los usuarios que tuvieron que costear el pasaje y la estadía (cuarentena) en hoteles autorizados en la capital, un requisito obligatorio como medida de prevención contra la propagación del COVID-19.

“Eso de los vuelos humanitarios es mentira. Obviamente tienes que pagar. Pero lo peor no es eso, lo peor es que te tratan malísimo”, expresó Luisa Gallardo, quien regresó de España en 2020, haciendo escala en Tijuana, México. Pagó 450 dólares por ello.

“Además, no me hicieron prueba COVID-19 nada, que yo sepa. ¿Una PCR en regla? No. Apenas me pasaron un hisopo por la garganta y listo”, indicó Gallardo.

Por otro lado, mientras algunos deseaban volver, otros se quedaron atrapados en el país en marzo de 2020. Por ejemplo, Lorena Marcheno visitaba a su mamá en Lechería, Estado Anzoátegui, cuando el Inac anunció la prohibición de la actividad aérea. Marcheno residía en Pontoise desde 2018, en el Valle del Oise de Francia.

“Llegar a Francia era una operación imposible. Salir de Venezuela implicaba desembolsar mucho dinero, porque todas las fronteras estaban cerradas. Me quedé atrapada en mi propio país. Perdí mi empleo en agosto en Pontoise porque ya llevaba demasiado tiempo en Lechería. Estaba a la expectativa. Fue un año difícil”, comentó Lorena a Efecto Cocuyo. Se convirtió en una de las tantas personas varadas en el territorio que tuvo que aguardar hasta el 12 de noviembre para viajar en avión, puesto que ese día se autorizaron los primeros vuelos internacionales desde que comenzó la pandemia.

“A finales del año 2020, las aerolíneas estaban pasando situaciones críticas. Entonces el ejecutivo nacional decidió abrir rutas. Empezó a emitir permisos a las aerolíneas para volar ciertos días. Las únicas rutas que se permitieron eran las de Santo Domingo, y en su momento Panamá y Cancún”, comentó el trabajador anónimo a Efecto Cocuyo.

Los vuelos a París no se habilitaron, por lo que Lorena tuvo que pagar un boleto hasta México y desde allí arreglárselas para llegar a Europa.

Desde inicios de 2021, se han emitido permisos especiales para volar al viejo continente a aerolíneas como Iberia (Madrid-Caracas) y Turkish Airline (Rusia-Venezuela), una o dos veces al mes.

Sin embargo, los vuelos que más se toman este año tienen destino hacia Cancún. Aunque el COVID-19 siga existiendo, cada vez son más los que deciden viajar a tierras mexicanas.

“De salida, hablamos de un avión lleno: 144 pasajeros, 124, 108 o 90 mínimo. Gente que se está yendo. Sobre todo a México, supongo que para luego ir hasta Estados Unidos”, explicó un trabajador del aeropuerto de Maiquetía.

No se equivoca en suponerlo: desde febrero de 2021, más de 10 mil ciudadanos procedentes de Venezuela (y otros puntos de Latinoamérica) han ingresado a Estados Unidos a través del Río Grande, en Texas. Aterrizan en México y emprenden una larga travesía, intentando huir de la crisis económica, sanitaria y social de su propio país o buscando mejores condiciones de vida de las que puede haber en el sur.

Aviones que se dañan

“Si dejas una aeronave completamente detenida, si no está en el aire, se va a estropear. Sin cuidados adecuados, se daña. Muchas aerolíneas aprovecharon la pandemia para llevar las naves a mantenimiento. Pero eso dura tres o cuatro meses. ¿Y luego?”, dijo María José Núñez, ex trabajadora del aeropuerto de Maiquetía, a Efecto Cocuyo.

Mientras que en 1980 en Venezuela se ordenaron más de 435 nuevas naves aeronáuticas y en 1984 había más de 3.000 privadas, hoy en día la cantidad de aviones activos se ha reducido drásticamente, según Humberto Figuera. En 2017 denunció que solo quedaban 34 naves operativas de los 114 que conformaban la flota aérea de Venezuela para ese año.

“Como toda la flota está paralizada, no sabemos cuántos van a operar realmente hasta que empiecen las actividades y se normalicen”, indicó el 12 de julio de 2021.

De acuerdo con Núñez, existen aerolíneas que anteriormente tenían de ocho a diez naves activas, y para este año solo cuentan con cinco, tres y hasta dos, porque las demás están en mantenimiento debido al largo tiempo sin operar.

La decadencia del transporte aéreo y los aeropuertos

La decadencia del transporte aéreo comenzó a notarse internacionalmente en 2014, cuando la BBC publicó un artículo sobre la disminución de la actividad de las aerolíneas en Maiquetía. Para entonces, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (Iata), reportó que las compañías aéreas habían reducido sus operaciones de 15 % a 80 %,

En 2014, el Iata publicó que de 1 millón de pasajeros que habían viajado (en 2013) pasaron a ser solo 320 mil.

Durante 2017, Mario Dell’ Acqua, presidente de Aerolíneas Argentinas, manifestó su decisión de suspender los vuelos desde y hacia Venezuela debido a que el principal aeropuerto no podría ofrecer “viajes seguros y confiables”. Acqua también mencionó que existían graves problemas para surtir el combustible a los aviones y que no había servicio médico que atendiera a los pasajeros.

Para entonces las aerolíneas Latam, Tiara Air, Avianca, Luftansa, Alitalia, Air Canada y United ya se habían retirado de Venezuela. Estas se quejaron de la deficiencia de los servicios de electricidad e Internet, el deterioro de la infraestructura aeroportuaria y los equipos de asistencia, la falta de entrenamiento del personal y la inseguridad.

Ese mismo año, Humberto Figuera aseguró que la falta de divisas y el poco mantenimiento de parte del Estado eran las principales causas de la situación. En 2019, notificó a Unión Radio que las líneas restantes no tenían un vuelo diario, sino máximo cuatro a la semana.

Actualmente, el deterioro sigue siendo visible incluso dentro de las instalaciones del aeropuerto. Según el trabajador de Maiquetía que prefirió mantenerse anónimo, el piso es una muestra clara del abandono por parte de las autoridades.

El suelo del complejo es un mosaico obra de Carlos Cruz-Diez, famoso artista venezolano condecorado con la Orden Andrés Bello, Primera Clase, en 1981. Los mosaiquillos han inspirado a fotógrafos, diseñadores, arquitectos, pintores, escultores y en general a cualquiera que haya puesto los pies sobre ellos en alguna oportunidad. El problema está en que estos han ido desapareciendo gradualmente por la falta de cuidado, dejando en su lugar grotescos huecos grises de cemento.

A pesar de que organizaciones privadas se han ofrecido a encargarse de la recuperación del suelo (Grupo Odalys e In Situ Art Projects, en noviembre de 2020), la cuarentena y la espera de los permisos necesarios han retrasado las iniciativas.

Por otro lado, los trabajadores del aeropuerto poca atención le prestan al mosaico de Cruz Diez. Están más concentrados en su propio salario, que no llega siquiera a los 3 dólares mensuales. Caso contrario a aquellos que trabajan para ciertas aerolíneas privadas, que pueden percibir de 20 a 130 dólares por mes, que son cancelados en bolívares, al cambio del día.

“Entras al aeropuerto y puedes ver el agotamiento a nivel general. Puedes notar la desmotivación que hay en el personal. Además de que los sueldos no son los adecuados, como hay poco personal para las aerolíneas, los horarios son muy fuertes”, indicó un trabajador del aeropuerto de Maiquetía.

Destinos abandonados

En Porlamar el turismo es la principal fuente de ingresos. Cuando el COVID-19 entró a Venezuela y dejaron de autorizarse los vuelos, la gente de la localidad comenzó a inquietarse. La ciudad está ubicada al sur de la isla de Margarita, en el estado insular de Nueva Esparta, donde más de 80% de los negocios cerraron durante el 2020. La cifra fue ofrecida por la Cámara de Turismo de la entidad.

Según la Asociación Venezolana de Agencias de Viajes y Turismo (Avavit), la pandemia originó “la peor crisis en la historia de la actividad de viajes y turismo en nuestro país”. Esto se traduce en miles de familias que dejaron de percibir ganancias económicas para poder comprar el sustento diario.

El 15 de noviembre de 2020, Humberto Figuera señaló, en su cuenta de Twitter, que en Nueva Esparta se vivían momentos difíciles. “Insistimos: Margarita agoniza. No la dejemos morir, reactivemos los medios de acceso. No solo es la quiebra de las aerolíneas, es la mengua de la economía y de sus pobladores”, publicó.

Después del anuncio del Inac de la apertura de los 14 aeropuertos en julio de este año, Figuera indicó que las líneas no cubrirían esas rutas autorizadas en un día o dos, debido a los trámites burocráticos existentes. No obstante, mostró optimismo sobre la posible mejora de la situación económica de varios de los destinos turísticos venezolanos.

“Después de año y medio de suspensión hay mucha timidez en los pasajeros. La reactivación es lenta. No solo de parte de las líneas aéreas, sino de los usuarios. Ojalá los que desean ir a las ciudades que abren, hagan sus reservaciones con tiempo”, expresó.

Así mismo, reiteró que desde el gremio siguen exigiendo que se autorice la actividad aeronáutica a nivel nacional e internacional por completo.