Células de las Farc podrían enquistarse en Venezuela, advierten expertos

El acuerdo refuerza la presencia de la izquierda en el país vecino

Tras poco más de cuatro años de negociación, el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) firmaron un acuerdo de paz para poner fin al conflicto armado. Aunque la calma puede estar cerca para el país vecino, el proceso podría significar un riesgo para Venezuela. Las células que se han manifestado en contra de la pacificación podrían asentarse y operar en el país tras el reforzamiento del Estado colombiano.

Unos 52 años tomó a Colombia ondear la bandera blanca. En esas cinco décadas, la seguridad del territorio venezolano ha disminuido. En más de una ocasión, el presidente Nicolás Maduro ha denunciado la presencia de grupos paramilitares colombianos en el país. Sin embargo, para los especialistas consultados por Efecto Cocuyo, estas células violentas podrían ganar aún más terreno en los estados fronterizos tras la firma del documento.

“La debilidad estructural que atraviesa el país puede representar una amenaza porque podría darse una migración y un desplazamiento de una Colombia más fortalecida a una Venezuela con una estructura débil”, advirtió el internacionalista Carlos Luna. “Podrían enquistarse y trasladar el conflicto armado“.

La entrega de las armas del grupo paramilitar quedó fijada para los 90 días siguientes a la firma del tratado de paz. No obstante, la desmovilización del grupo aún genera suspicacia entre los expertos.

“Hay dudas de que se vaya a entregar todo el armamento. Y ese es un punto preocupante porque las armas podrían pasar a territorio venezolano“, alertó la docente e internacionalista Giovanna de Michele. Añadió que cuatro zonas veredales y dos campamentos del grupo paramilitar colindan con la frontera venezolana. “Sería bueno saber si el Estado venezolano ha tomado algún tipo de medida, previendo esta situación”, inquirió.

La especialista afirmó que hay células que no están de acuerdo con la entrega de las armas y que estos grupos insurrectos probablemente permanecerán dentro de la selva en busca de nuevos espacios para operar.

La firma del tratado no solo traería para Colombia un impacto social, sino también político. A través de este documento, el grupo armado podría aspirar a tener una participación en la dinámica política, lo que daría mayor fuerza a la tendencia izquierdista en el país.

“Va a haber un reforzamiento de la matriz de izquierda“, explicó Luna. Esto significaría también una transformación en el ámbito político, ya que se produciría una ruptura en el bipartidismo nacional con la medición de nuevas fuerzas políticas en la escena.

Para De Michele, esta integración lleva también un mensaje a los demás grupos insurrectos que permanecen en el país vecino: Hay más posibilidades de participar en la política colombiana por el camino de la paz que por la vía de las armas.

Sin embargo, Luna apuntó que el proceso de integración no será automático para otras guerrillas solo por celebrarse la firma entre el Gobierno colombiano y las Farc.

“Si bien es un aliciente y es algo positivo, no creo que sea fácil porque cada proceso de negociación es diferente. Las expectativas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) puede ser diferentes, pero algunos logros que se hicieron con las Farc podrían ser usados de ejemplo en el futuro”, dijo.

El próximo domingo, 2 de octubre, el pueblo colombiano decidirá si da el o el No al tratado de paz firmado este lunes, 26 de septiembre. Sin embargo, de continuar con el proceso de pacificación, Luna señaló que deberán mantenerse las garantías acordadas por ambas partes.

“Cuando el M-19 (Movimiento 19 de Abril) intentó meterse en el proceso político, fueron prácticamente exterminados. No es un proceso de inserción fácil. Debe ser garantizado por el Gobierno colombiano, advirtió.