Así reacciona el mundo ante la muerte del arzobispo Desmond Tutu

LA HUMANIDAD · 26 DICIEMBRE, 2021 15:49

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Mabel Sarmiento | @mabelsarmiento


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Numerosas personalidades de Sudáfrica, del continente africano y del mundo entero rindieron este domingo, 26 de diciembre, tributo a la lucha incansable y al legado humano del arzobispo emérito sudafricano y premio Nobel de la Paz Desmond Tutu, fallecido a los 90 años en Ciudad del Cabo.

El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, anunció su muerte a primera hora con la publicación de un comunicado: “…un patriota sin igual” y un «hombre de un intelecto extraordinario» que siempre mantuvo su integridad frente a las fuerzas del sistema de segregación racista del «apartheid».

Otras personalidades, instituciones y centenares de ciudadanos anónimos de la nación austral tampoco tardaron en rendir tributo a una figura no solo muy querida, sino considerada la encarnación de la conciencia moral del país.

Entre ellas destacó la Fundación Nelson Mandela, que describió la muerte de Tutu como una pérdida «inconmensurable».

Varios líderes africanos, como el presidente namibio, Hage Geingob, y su homólogo de Kenia, Uhuru Kenyatta, enviaron también mensajes de pésame y retrataron a Tutu como un «héroe» y un «símbolo de la resistencia frente a la adversidad» y de «optimismo» frente a la «desesperanza».

Más allá del continente

Desde el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, al de Francia, Emmanuel Macron, pasando por el primer ministro británico, Boris Johnson y el Papa Francisco hubo palabras de condolencias.

«Fue un mentor, un amigo y una brújula moral para mí y para tantos otros (…) Nunca perdió su pícaro sentido del humor ni su voluntad de encontrar humanidad en sus adversarios y Michelle y yo le echaremos de menos», compartió el expresidente estadounidense Barack Obama en su cuenta de Twitter.

Por su parte, la periodista filipina y también Nobel de la Paz Maria Ressa publicó en las redes sociales una de las citas más célebres del arzobispo: «Si eres neutral en las situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor».

«Estaba comprometido con el servicio a los demás, especialmente a aquellos que son menos afortunados. Estoy convencido de que el mejor tributo que podemos darle es conservar vivo su espíritu», expresó en un comunicado el máximo líder espiritual tibetano, el Dalai Lama, con quien Tutu compartía amistad.

También el papa Francisco, jefe de la Iglesia católica, alabó su «servicio» al Evangelio «mediante la promoción de la igualdad racial y la reconciliación» en Sudáfrica.

Envió un telegrama al nuncio apostólico, Peter B. Wells, firmado por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, en el que expresa sus condolencias a la familia y seres queridos y «confia su alma a la misericordia amorosa de Dios, invocando las bendiciones divinas de la paz y el consuelo en el Señor Jesús sobre todos aquellos que lloran su fallecimiento en la esperanza segura y segura de la resurrección «.

El primer ministro británico, Boris Johnson, alabó el «liderazgo espiritual» que ejerció el símbolo de la lucha contra el «apartheid» en Suráfrica.

Johnson se declaró «profundamente entristecido» por la muerte del Nobel de la Paz de 1984, al que describió como «una figura capital en la lucha contra el ‘apartheid’ y en los esfuerzos por crear una nueva Suráfrica».

También rindió tributo al arzobispo el líder de la oposición laborista en el Reino Unido, Keir Starmer. Tutu fue un «líder del activismo moral» y «dedicó su vida a atajar la injusticia y dar la cara por los oprimidos», afirmó.

«Su impacto en el mundo va más allá de las fronteras y resuena a través de generaciones», agregó Starme.

Con la muerte de Desmond Tutu, el mundo pierde «a un gran campeón en la respuesta global contra el sida», declaró el Programa Conjunto de la ONU contra el VIH/sida (Onusida), que destacó la lucha del arzobispo emérito sudafricano contra la discriminación de los seopositivos.

Junto a su batalla contra el racismo y el apartheid, «fue una poderosa voz en el combate contra el sida, al oponerse al negacionismo de la enfermedad, pedir acceso igualitario a los tratamientos y abogar contra la discriminación de las personas que viven con VIH», señaló en un comunicado la organización.

«Su trabajo en la prevención del sida y la tuberculosis cambió los paradigmas globales», añadió Onusida.

«Ha caído un gigante. El arzobispo Tutu fue un luchador por la libertad, un hombre santo, un héroe que jugó un papel trascendental en la liberación de África», aseguró la directora general de la organización, la ugandesa Winnie Byanyima.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la primera dama, Jill, lamentaron este domingo la muerte del arzobispo sudafricano Desmund Tutu, al que describieron como «un verdadero siervo de Dios y del pueblo».

«En esta mañana después de Navidad, nos parte el corazón saber que ha fallecido un verdadero siervo de Dios y del pueblo, el arzobispo Desmund Tutu de Sudáfrica», manifestó la pareja presidencial en un comunicado distribuido por la Casa Blanca.

Igualmente, el secretario general de la ONU, António Guterres, lamentó el deceso del arzobispo a quien describió como «una voz inquebrantable para los sin voz».

«El arzobispo Tutu fue una figura de la mayor trascendencia a nivel mundial destacada por la paz y porque inspiró a generaciones en todo el mundo. Durante los días más oscuros del apartheid, fue un faro brillante para la justicia social, la libertad y la resistencia no violenta», dijo Guterres en un comunicado.

El legado

Nacido en 1931 en Klerksdorp, una pequeña localidad al suroeste de Johannesburgo, Tutu se inició como maestro antes de estudiar teología y ordenarse pastor de la Iglesia anglicana en 1960.

En 1975 fue designado decano de la catedral anglicana de Johannesburgo, cargo al que por primera vez accedía un hombre negro, y fijó su residencia en el distrito de guetos de Soweto, en la misma calle en la que había vivido Mandela.

Allí fue testigo de una de las etapas más convulsas del apartheid, con las protestas estudiantiles de 1976 -en las que murieron más de 600 personas, la mayoría jóvenes- como mayor exponente.

En 1977 fue nombrado obispo de Lesoto y, solo un año después, fue designado secretario general del Consejo de Iglesias Sudafricano.

En esa época empezó a manifestar abiertamente su apoyo al movimiento de la Conciencia Negra e intensificó su activismo antiapartheid hasta convertirse en una figura de resonancia internacional.

Galardonado con el premio Nobel de la Paz en 1984 por su lucha contra la brutal opresión racista del apartheid en Sudáfrica, a Tutu se le considera una de las figuras clave de la historia contemporánea del sur de África.

Su trayectoria estuvo marcada por una constante defensa de los derechos humanos, algo que le llevó a desmarcarse en numerosas ocasiones de la jerarquía eclesiástica para defender abiertamente posiciones como los derechos de los homosexuales o la eutanasia.

En los últimos años se mantuvo alejado de la vida pública debido a su avanzada edad y a los problemas de salud que arrastraba desde hacía años, incluido un cáncer de próstata.

Con información de EFE