Ahora es que se pone a prueba la soberanía popular
Expertos coinciden en la importancia de la autonomía de los poderes
“La voz del pueblo es la voz de Dios”, reza un célebre refrán popular; es el principio según el cual no hay nada superior a la voluntad popular . En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) el artículo 5 está dedicado a la supremacía popular: “Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”.
Desde el 5 de enero, fecha en que la oposición asumió las riendas del Poder Legislativo, se ha planteado, por diferentes vías, una especie de rivalidad entre el Parlamento, el Ejecutivo Nacional y el Poder Judicial. La voz de tres expertos: un abogado constitucionalista, un historiador y un exconstituyente coinciden todos en la importancia de la Asamblea Nacional (AN).
La concepción de la actual Constitución se hizo bajo la premisa de una democracia protagónica, desplazando la democracia participativa que hubo hasta ese momento.
En 1999, el entonces presidente Hugo Chávez en su toma de posesión invocó el poder originario de una Asamblea Constituyente para modificar la Constitución vigente desde 1961. “…como lo decía Rousseau y como también Bolívar en ese pensamiento que ya cité al comienzo, ´convoquemos la soberanía popular para que ejerza su voluntad absoluta´, pero ¿Acaso le podemos tener miedo a la soberanía popular? ¿No hablamos de democracia, pues?”, se lee en el registro de ese día.
Diputados y ministros que actualmente están en el poder formaron parte de la Asamblea Nacional Constituyente: Nicolás Maduro, Aristóbulo Isturiz, Francisco Ameliach, Elías Jaua, José Gregorio Vielma Mora, entre otros. Figuras públicas como Claudio Fermín, Pablo Medina, Hermán Escarrá, Vladimir Villegas entre otros, participaron en la concepción de la actual Carta Magna.
Vladimir Villegas recuerda que el planteamiento vital de la Asamblea Nacionales que fuera: “La casa del pueblo, la instancia de representación ciudadana”. Para el comunicador social no hay un poder más importante que el otro, pues el sistema fue concebido para que cada órgano tenga su funcionamiento y su autonomía.
“No se establece la supremacía de un poder sobre otro. En el caso actual, tanto el Ejecutivo como el Legislativo parten de la voluntad popular. La AN tiene su autonomía. Lo que ocurre es que estamos ante un escenario novedoso de una mayoría opositora, luego de muchos años en manos del oficialismo”, agregó Villegas.
El exconstituyente razona que en este momento será cuando se ponga a prueba la Constitución, la forma cómo se manejará el choque de poderes. “Cuando los poderes no se ponen de acuerdo lo ideal es recurrir al poder originario, al constituyente”.
Formal
Para Tulio Álvarez, abogado constitucionalista, la base de todo el derecho constitucional está en que la soberanía está en el pueblo y la ejerce a través de los votos. Lo que los especialistas en la materia califican como “principio axiológico”.
Considera que todo depende del diseño del Estado, en el que hay presidencialismo o parlamentarismo. “En algunos puntos la AN priva sobre otros poderes. Entre sus competencias no hay otro poder que lo subyugue, pues sería una usurpación de poderes. Aunque todo poder es objeto de control”.
A juicio del constitucionalista, el Parlamento es tan importante que hay funciones que se pueden controlar, pero otras que son privativas solo de la legislatura. Como, por ejemplo, calificar a sus miembros. “Es la constitución la que marca la pauta. La autonomía dicta que puede funcionar sin injerencia de otro poder y el funcionario que obstaculice la función parlamentaria cae en un delito”, puntualiza.
Es histórico
Para el historiador Elías Pino Iturrieta, la importancia de los Parlamentos data de 1811, fecha en la que, según detalló, se discutieron por primera vez los problemas de la comarca. “Hay tres congresos fundamentales que marcaron la historia el de 1811, el de 1830 y el de 1946 (todos constituyentes). Pero para mi este (2015) sería el cuarto parlamento más importante”, reveló.
El escenario actual en el que el Poder Legislativo y el Poder Judicial están cara a cara, recuerda al historiador que se puede conducir al rescate de un parlamentarismo, luego de una excesiva figura presidencialista en los últimos años.
