A los maestros en su día, enseñanzas que dejan huella

LA HUMANIDAD · 15 ENERO, 2021 08:37

A los maestros en su día, enseñanzas que dejan huella

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

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Paciencia, cariño, creatividad, guía y vocación son algunas de las cualidades que destacaron de sus maestros una docente, una escritora y una periodista, así como varios lectores y usuarios de Efecto Cocuyo. Las enseñanzas de estos educadores dejaron huella, dentro y fuera de las aulas de clase.

La docente Luisa Pernalete recordó a tres de sus maestras del colegio Inmaculada Concepción del estado Lara.

De la hermana María Josefina destacó lo segura que se sentía con ella: “porque yo era muy tímida cuando estaba iniciándome en el colegio, era muy buena estudiante pero muy tímida, y ella fue muy cariñosa conmigo, siempre tratándome amablemente, preguntándome cómo estaba, haciéndome cariño, con su mano por mi cabeza”.

En sexto grado, la maestra María del Sagrario, introdujo a Pernalete a un grupo llamado Acción Católica. “Ella me inició en este trabajo de preocuparme y ocuparme de los demás, de los otros”, contó la coordinadora de Educación para la Paz en Fe y Alegría.

Ya en bachillerato, la docente recuerda las visitas a barrios populares del oeste de la ciudad de Barquisimeto con su profesora guía, la hermana Gracia.

“Todos mis maestros fueron buenos en darme disciplina, la competencia de comprender la lectura, pero lo más importante para mi fue lo todo lo que hicieron extra, porque un complemento muy importante de educación y formó esa vocación que se ha mantenido hasta ahora”, expresó.

Guía para el futuro

La escritora y editora Jacqueline Goldberg reconoció la labor de su profesor de literatura, Sixto Segundo Ferrer, durante los primeros tres años de bachillerato: “Me llevó a la lectura, a la escritura y a mi misma, mostrándome cuánto podía lograr aún siendo temblorosa y tartamuda”.

Recordó también al docente Víctor Fuenmayor de la Escuela de Letras de la Universidad del Zulia, hoy su entrañable amigo, cómplice en libros y poesía. “Me sumergió en miradas profundas y hasta me hizo bailar”, dijo.

Su maestra de piano, Yrma de Quiñones, se llevó una mención por ser “paciente como nadie ante la certeza de que sus clases eran obligada terapia de fortalecimiento para mis movedizas manos”. Añadió Goldberg “no fui músico, pero amo la música y ver que mi hijo lo es, me reitera el valor de aquellas tardes de solfeo, óperas y zarzuelas”.

Maestros entrañables

La periodista y escritora Milagros Socorro recordó la época en que sus padres, cediendo a su insistencia de ir a la escuela, la inscribieron en lo que solía llamarse en el Zulia “escuelita paga”.

Era “un establecimiento privado, por lo general con sede en una casa de familia, en la que una señora enseñaba a un grupo de muchachitos de diversas edades, a los que hacían coincidir en un mismo salón. La escuelita paga no tenía reconocimiento del Ministerio de Educación“. La recordó como “una institución del alma”.

La profesora universitaria escribió: “jamás he tenido un mal maestro”.

“Muchas veces, escuchando a alguien escarnecer de un profesor, he hurgado en mi memoria para identificar al pedagogo fallido que me hubiera hecho perder el tiempo o la fe en el saber. Ninguno. Desde luego, los tuve de todos los rangos. La hermana Blanca Setién, monja de la congregación de Santa Ana, Antonio Serrano, hermano Marista que me enseñó inglés, Sergio Antillano, Hesnor Rivera, Carmen Bustillos, Nancy Urosa… esos fueron maravillosos”.

Añadió que “aún sin categoría estelar, fueron buenos, generosos, inolvidables. Incluso aquellos cuyos nombres no recuerdo, como el de Mecanografía, en el Cevaz; los de inglés, en Berlitz; Danza Latinoamericana, en LUZ; el de Lógica, en el posgrado de Filosofía de LUZ (que no terminé, no vayan a confundirse ustedes); la de parto psicoprofiláctico… A todos les debo. Todos comparecen cada vez que me planto en un aula y miro los ojos de los estudiantes buscando en ellos la chispa que encendió en los míos una de las hermanas Muñoz cuando me ayudó a encaramarme en una mesa para cantar en preparación del acto de fin de curso”.

Nuestros lectores

A través del canal de #CocuyoWhatsApp y las redes sociales de Efecto Cocuyo algunos lectores también quisieron recordar a maestros que dejaron una huella especial en sus vidas.

Mayerling Brito, residente del estado Anzoátegui, comentó que su mejor maestro se llama Alicia Chirinos. “Daba clases en el colegio Los Médanos en Coro, estado Falcón. Es un ser único, maravilloso, quien me enseñó tanto dentro como fuera del aula, a ser quien yo quería ser y hacer valer mi opinión, siempre y cuando estuviese en lo correcto”, compartió.

“A mi me marcó la maestra Yuraima Coldero, fue mi docente en tercer grado y quien nos enseñó la tabla de multiplicar con canciones. Por otro lado, también nos marcaba las tareas con sellitos de frases inspiradoras, por lo que nosotros nos esmerábamos con los trabajos para que nos pusiera uno de esos sellitos”, relató el usuario Andrés Solorzano.

Jesús Hernández describió a su maestra Morela de tercer grado como “la más amorosa, cariñosa y comprensiva de todas las maestras que tuve. Siempre la recuerdo”.

Para José Leonardo Giménez no hay maestra más abnegada que su madre Zoraida Giménez Matute: “con ella las clases eran especiales”.

“Recordando a mi profe Isabel, madre Gladys y conchita, las mejores”, publicó la usuaria Allison Pier (@pierallison). “Muchas: Flor Leal, hermanas Lía, Esperanza, Graciela, Esther, Celina, Guadalupe, Lilian de Mardomingo, Sra Lameda, Mercedes Rodríguez, Thaís Marfisi, Ilsi López, Sra Celia, entre otras muchas grandes compañeras”, escribió Martha González (@marthamacaria).

Historia

El 15 de enero de 1932 marca la pauta del magisterio venezolano y de la educación del país. Ese día un grupo de educadores reunidos en el edificio donde funciona el Colegio Vargas, situado entre las esquinas de Salvador de León a Socarrás número 52, funda la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria.

Estos maestros imbuidos del espíritu cívico de Don Simón Rodríguez, y portadores de las innovaciones educativas, impulsaron al magisterio en medio de la zozobra, y la brutal persecución, desafiando la hostilidad y las difíciles condiciones políticas de la dictadura de Juan Vicente Gómez.

Este viernes, las Federaciones Sindicales del gremio llamaron a actividades conmemorativas y de protesta para continuar su reclamo por un salario justo y mejores condiciones de laborales, así como mejoras en la calidad de la educación.

Foto: http://otrasvoceseneducacion.org/