Estudiantes de Petare asisten a tareas dirigidas como paliativo a la crisis escolar

LA HUMANIDAD · 3 MAYO, 2022 17:50

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Reymar Reyes Moncayo | @MoncayoReymar

Foto por Cristian Hernández

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La ONG Un Estado de Derecho (UED) presentó este lunes 2 de mayo «El bello árbol Petare», el primer estudio empírico sobre las casas de tareas dirigidas de la parroquia de Petare, en el estado Miranda, para explorar cómo son y cómo se están desarrollando ciertas alternativas educativas en medio de la crisis estructural venezolana.

Donde la mayoría solo ve “tareas dirigidas”, los investigadores de UED están viendo otra situación: los resultados de su investigación sugieren que es en estos centros pedagógicos alternativos de bajo costo donde una cantidad cada vez mayor de estudiantes, en especial los del sistema público, se están educando realmente.

Para ello, los investigadores obtuvieron datos de 408 escolares de entre 6 y 16 años y entrevistaron a 62 maestras, ambos grupos de Petare, para descubrir que, por lo menos, 797 niños y adolescentes de esta gran parroquia asisten a casas de tareas dirigidas o Centros Pedagógicos Alternativos (CPA) para satisfacer su derecho a la educación de calidad, prácticamente de forma personalizada.

Para la organización, estas casas —más allá de asistir en la realización de las actividades escolares— trabajan en las áreas que los niños no han logrado aprender en el sistema educativo formal: leer, escribir, sumar, restar y otras competencias que se desarrollan en los primeros años de estudio, pero que no están siendo alcanzadas debido a la falta de profesores, la escasez de recursos en las escuelas, la calidad del pensum y otros elementos que componen la crisis del sistema educativo.

De esta forma, cuando se preguntó a las maestras en qué consisten sus servicios de “tareas dirigidas”, 46 por ciento respondió que desarrollan y ejecutan estrategias de aprendizaje adaptadas a las necesidades de cada alumno.

Solo una menor proporción (4 %) de las docentes respondió que su servicio consiste en el cuidado y guardería de niños y adolescentes, pues 81 % de las maestras que ofrecen tareas dirigidas ya tienen formación en docencia u otra cerrera profesional.

Por su parte, el propósito de consultar a los padres era conocer y documentar lo que ocurre, principalmente, con el proyecto educativo de los estudiantes de primaria y descubrieron que 42 % de los representantes que fueron encuestados se esfuerzan económicamente por costear sistemas alternativos de educación, como las tareas dirigidas (39 %) y las clases particulares (3 %).

“Estamos viendo que un porcentaje grueso de familias pobres, cuyos hijos van a escuelas públicas, en teoría gratuitas, hacen el enorme esfuerzo de pagar, adicional a lo que ya gastan para mantenerse en el sistema oficial, cerca de 20$ mensuales por servicios de enseñanza particular. La respuesta a la pregunta de por qué lo hacen luce tan obvia como el estado de la educación en Venezuela”, expuso Antonio Canova, director general de UED.

No obstante, 38 % de los representantes dijo que no recurre a ninguna alternativa educativa para educar a sus hijos; 19 % se vale de reforzamiento en casa y solo 1 % dijo que aprovecha contenidos de internet.

¿Rebusque docente?

Las motivaciones para crear este tipo de emprendimientos tienen que ver con el «deber vocacional ante la crisis y el cierre de las escuelas», la demanda de los padres y la necesidad de aumentar sus ingresos económicos, pues la mayoría de las educadoras comunitarias que fueron consutladas trabajan, además, en instituciones educativas formales.

Para la fecha en que fueron encuestas las docentes petareñas, el salario base de un educador del máximo escalafón del sistema público equivalía a $11. Con el aumento de sueldo más reciente, fijado en marzo de 2022, el mismo educador pasó a tener un sueldo base de $98, aproximadamente, mensuales, insuficientes para cubrir la canasta básica.

Por esto, los resultados de estas iniciativas han arrojado que 53 % de las maestras asegura que su emprendimiento educativo representa su principal fuente de ingresos, pues perciben 134 dólares al mes en promedio. No obstante, esta cifra puede variar debido a que hay servicios en donde se cobran entre 1 a 6 dólares a la semana por estudiante.

Sin embargo, es importante destacar que frente a la situación económica que enfrentan los habitantes de Petare, el 100% de las maestras encuestadas manifestó que ofrece algún tipo de facilidades de pago, becas totales o parciales.

Con todo esto, la satisfacción de las educadoras con sus emprendimientos es, según lo califican, positiva: 92 % dijo que esta actividad las hacía sentir realizadas profesionalmente, que prestaban un servicio de calidad y de utilidad y que disfrutan el reconocimiento social que ganan a partir de ello.

Por su parte, 50 % de estos emprendimientos educativos analizados ya ofrecía tareas dirigidas antes de la fecha en la que se declaró la cuarentena por covid-19 en el país y el otro 50 % de emprendimiento reseñados arrancó sus operaciones durante de la crisis sanitaria.

Así, aunque no se trate de un fenómeno nuevo, 72 % de los centros pedagógicos alternativos de Petare que comenzaron antes de la pandemia registraron un aumento en el número de niños atendidos durante los últimos dos años.

De las escuelas públicas a las tareas dirigidas

Según los resultados de este estudio exploratorio, 70 % de los estudiantes que asisten a las casas de tareas dirigidas provienen del sistema de educación público, mientras que 23 % estudia en escuelas privadas y 5 % en escuelas privadas subvencionadas.

En la mayoría de los centros hay alumnos de distintas edades y grados: casi 60 % son estudiantes de primaria, mientras que 18% estudia entre 7° y 8° año de bachillerato y solo 5 % cursa los últimos años de educación media.

Sin embargo, 4 % de los niños atendidos por los docentes de tareas dirigidas se encuentran fuera de la estructura educativa formal.

En cuanto al tiempo de intercambio, 83 % de las maestras de tareas dirigidas atiende a los estudiantes entre 4 y 5 días a la semana, mientras que la mayoría de los niños (80 %) asiste a tareas dirigidas todos los días hábiles.

En estos periodos, 46 % de las maestras trabaja más de cuatro horas al día en su centro pedagógico, mientras que 61 % de los niños asiste a tareas dirigidas durante dos horas al día.

La efectividad de la atención de estos centros, según UED, es que el promedio de niños que atiende cada casa es de 13 alumnos y la casa de tareas dirigidas con mayor matricula, registrada por este estudio, tiene 35 alumnos, ubicada en el barrio José Félix Ribas.

En cuanto a las características de estos centros pedagógicos, 68 % de los centros alternativos de enseñanza funcionan en las casas de las maestras, por lo que enfrentan carencias de internet, falta de infraestructura y mobiliario, escasez de materiales escolares, dificultades para actualizarse profesionalmente, la falta de contactos y redes, entre otros factores.

En cuando a su ubicación, 45 % de las casas de tareas dirigidas identificadas por el estudio
de UED se localizan en Petare Sur: El Nazareno, Maca, La Planada, San Blas, entre otros, considerados los más vulnerables, socioeconómicamente, de la parroquia.


En Petare Norte, en barrios emblemáticos como José Félix Ribas y La Agricultura, se ubica 39 % de los centros. En el Casco Histórico, percibida por los propios petareños como una zona privilegiada, “sifrina”, se halla el 10 %.

La observación de una alternativa a la educación oficial

Los investigadores de Un Estado de Derechos , apuntan a que se estas iniciativas pudieran evolucionar y convertirse en micro-escuelas de bajo costo para beneficiar a las familias de escasos recursos, a quienes la escolarización dejó de garantizarles educación de calidad, y a los docentes que quieran generar mayores ingresos y apoderarse de su trabajo.

La idea de observar este fenómeno está inspirada en el trabajo de James Tooley, profesor de emprendimiento educativo y de política educativa en la Universidad de Buckingham de Inglaterra, quien a principios del siglo XXI identificó que frente a la baja calidad educativa en países de Asia y África, y el alto costo de las escuelas privadas certificadas, las familias más pobres recurrían a escuelas locales privadas de bajo costo, las cuales eran atendidas por sus propietarios en casa sencillas, en lugar de ir a las escuelas estatales.

Allí, según pudo conocer Tooley, les ofrecían más efectividad que en las escuelas públicas, siendo casi tan económicamente accesibles y convirtiéndose en un fenómeno ampliamente extendido. Como dato curioso, Tooley destacada que hasta Malala Yousafzai, una activista pakistaní que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2014, asistía a este tipo de escuelas.

Por su parte, Antonio Canova asegura que uno de los de éxitos de estos emprendimientos pedagógicos es que la atención que reciben los niños y adolescentes es personalizada y bajo una modalidad de “mentorías”: se enfoca en las necesidades de aprendizaje de cada uno, a diferencia de lo que ocurre en los grandes centros de educación formal en donde la mayoría cursa sus primeros años de escolaridad, bajo el resguardo de la promoción automática, sin haber alcanzado los objetivos planteados en cada etapa.

Con información de Un Estado de Derecho