Gendarme argentino pide a la justicia internacional captura de 5 funcionarios venezolanos
Nahuel Gallo pone nombre y apellido a los responsables de su secuestro en Venezuela

El gendarme argentino Nahuel Gallo, liberado el 1 de marzo de 2026 después de 448 días de detención en Venezuela, dio un nuevo paso este martes al identificar públicamente a quienes considera responsables de su secuestro y al formalizar ante la Justicia argentina el pedido de detención y captura internacional de cinco funcionarios vinculados a su caso.
En una extensa publicación en X, Gallo señaló a Diosdado Cabello como “el principal responsable político” de su detención. “Yo era ‘el preso de Diosdado’. Él sabía dónde estaba y públicamente habló de mí y de mi supuesta acusación por espionaje”, escribió el ex preso político.
También apuntó a la estructura de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), mencionando a Javier Marcano Tábata (entonces director) y a Alexander Granko Arteaga, vinculado a Asuntos Especiales de esa dependencia.
Respecto al penal El Rodeo I, donde permaneció detenido desde diciembre de 2024, nombró a Carlos Enrique Rincones Serven (“Tiburón”), director durante el primer período de su cautiverio, y a Alexander José Martínez Endeiza (“Pater”), quien asumió después funciones de dirección.
Gallo relató que los custodios utilizaban seudónimos y tenían el rostro cubierto, y que sus identidades reales se conocieron posteriormente.
En el plano judicial, identificó a Tarek William Saab (entonces fiscal general), a la fiscal Farik Karín Mora Salcedo y al juez Carlos Enrique Liendo Acosta, quien lo acusó de terrorismo.
“Ese juez nunca tuvo una comunicación conmigo. Nunca me llamó. Nunca tuve un verdadero debido proceso”, afirmó.
Según informó, ya solicitó ante la Justicia argentina la detención y captura internacional de cinco de estos funcionarios. “Ahora voy por la Dgcim. Quiero saber quiénes eran los hombres que me recibieron, quiénes me interrogaron, quiénes me torturaron, quiénes me trasladaron y quiénes dieron las órdenes. Quiero sus nombres”, agregó.
Y cerró: “448 días no se olvidan. La verdad tampoco. No es venganza. Es justicia”.
El pedido se enmarca en la causa por crímenes de lesa humanidad que tramita en la Justicia Federal argentina bajo el principio de jurisdicción universal. Gallo, suboficial de la Gendarmería Nacional, había sido detenido el 8 de diciembre de 2024 al intentar ingresar a Venezuela desde Colombia para visitar a su pareja y a su hijo.
El régimen chavista lo acusó de espionaje y terrorismo sin un proceso con las debidas garantías, según su relato y denuncias posteriores. El caso generó fuerte impacto en Argentina y reclamos internacionales.
Tras su liberación, Gallo denunció torturas físicas y psicológicas, aislamiento e incomunicación, y ha insistido en la situación de otros detenidos que permanecen en cárceles venezolanas. La presentación judicial y el señalamiento público marcan un avance en su reclamo de rendición de cuentas por lo que considera una detención arbitraria y violaciones a los derechos humanos.