Estudio de Cambridge: El 52% de la destrucción económica de Venezuela ocurrió antes de las sanciones
¿Qué destruyó realmente Venezuela? Un estudio cuestiona la culpa de las sanciones

Un nuevo estudio académico publicado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) desafía la narrativa ampliamente difundida por voceros del gobierno chavista y sus aliados de que las sanciones económicas de Estados Unidos fueron la causa principal del colapso económico y la crisis humanitaria en Venezuela, calificándolas como un “castigo colectivo” a la población.
Los autores —Miguel Ángel Santos y José Morales-Arilla, del Tecnológico de Monterrey, y Zinedine Partipilo Cornielles, de Harvard— analizan datos económicos, de desarrollo y bienestar entre 2013 y 2023. Su conclusión central es que la mayor parte de la devastación ocurrió antes de las sanciones financieras de agosto de 2017:
- El 52% de la pérdida acumulada de PIB se registró antes de 2017.
- El 98% de la caída en importaciones ya había sucedido para esa fecha.
- Indicadores clave de salud y nutrición —como mortalidad infantil y desnutrición— se deterioraron fuertemente entre 2013 y 2017, pero se estabilizaron o incluso mejoraron después de las sanciones (incluso tras las más duras de 2019 sobre el petróleo y en medio de la pandemia). cambridge.org
Los investigadores sostienen que atribuir a las sanciones más de la mitad de la contracción económica o millones de refugiados, como han argumentado economistas como Jeffrey Sachs o Francisco Rodríguez, no se sostiene con la evidencia.
La crisis, según el documento, ya estaba en curso por decisiones de política interna del gobierno de Nicolás Maduro, caída de precios del petróleo, hiperinflación y controles de cambio.
Más allá del “castigo colectivo”
El estudio no solo refuta el impacto negativo dominante, sino que propone una reinterpretación: las sanciones actuaron como restricciones externas a la autoridad absoluta del régimen. Al limitar su discrecionalidad y acceso a rentas, habrían presionado al gobierno a desmontar gradualmente controles de cambio que generaban enormes distorsiones y corrupción. Esto, a su vez, habría contribuido a una leve recuperación y mejoras en bienestar, aunque modestas.
Los autores documentan que el régimen ha usado el alivio de sanciones como moneda de cambio en negociaciones electorales, lo que sugiere que estas sí han servido como herramienta de presión, pese a no lograr un cambio de régimen.
Metodología y contexto
El trabajo incluye una línea de tiempo detallada de eventos políticos y económicos, una revisión crítica de la literatura existente y cuatro estudios de caso con enfoques empíricos rigurosos (comparaciones entre municipios petroleros y no petroleros, análisis de blackouts, importaciones esenciales y fin de controles cambiarios)
Publicado en la serie Elements in the Economics of Emerging Markets y disponible en acceso abierto, el documento llega en un momento de renovado debate sobre sanciones, tras las elecciones controvertidas de 2024 y los ciclos de alivio y reimposición de medidas.
En resumen, el estudio no defiende las sanciones como política ideal ni ignora sus costos, pero argumenta con datos que en el caso venezolano no fueron el detonante del desastre, sino más bien un factor que, en algunos aspectos, limitó abusos de poder y facilitó ajustes que beneficiaron a la población. Una tesis polémica que seguramente alimentará el debate académico y político sobre Venezuela.
