Entre fosas e incertidumbre: la gestión de los fallecidos tras el terremoto en Venezuela

Una investigación de medios venezolanos y Bellingcat ubica el cementerio La Esperanza con detalles de las fosas para enterrar a victimas del doblete sismico en Carayaca

Bellingcat ha geolocalizado imágenes de redes sociales que parecen mostrar ataúdes colocados en trincheras recién excavadas tras los recientes y devastadores terremotos en Venezuela.

Fotograma  de un video publicado por un pequeño medio digital regional colombiano,  RTV Noticias, muestran un grupo de ataúdes en una trinchera excavada. Fuente: Facebook
Fotograma de un video publicado por un pequeño medio digital regional colombiano, RTV Noticias, muestran un grupo de ataúdes en una trinchera excavada. Fuente: Facebook

El sitio identificado cubre alrededor de dos hectáreas junto a un cementerio existente en La Esperanza, un pueblo cercano a La Guaira, en la costa norte del país.

Un equipo de esta alianza también visitó el Cementerio La Esperanza y constató un intenso movimiento de maquinaria, personal y camiones refrigerados que, según residentes, transportaban cuerpos desde dos días después del terremoto. 

La ubicación coincide con un lugar identificado en reportes del 6 de julio por AFP y Deutsche Welle (DW), que detallaron que 150 cuerpos no identificados habían sido enterrados en una larga hilera de tumbas individuales.

AFP y DW publicaron fotos de cruces y piedras individuales, citando a un residente de la localidad quien afirmó que los entierros estaban “numerados por parcelas y también por el código” para que pudieran ser identificados en una fecha posterior.

AFP y DW publicaron fotos de cruces y piedras individuales, citando a un residente de la localidad quien afirmó que los entierros estaban “numerados por parcelas y también por el código” para que pudieran ser identificados en una fecha posterior.

No se sabe si los ataúdes visibles en las imágenes de las redes sociales corresponden a los 150 cuerpos no identificados mencionados posteriormente por AFP y DW o si se trata de entierros separados en la misma ubicación general.

Arriba: Mapa que destaca la ubicación del sitio al suroeste de Catia La Mar. Abajo: Fotogramas unidos de un video de TikTok que muestra una vista panorámica del lugar de entierro. Una imagen satelital capturada el 30 de junio de 2026 muestra un sector de terreno coincidente, aproximadamente del tamaño de dos campos de fútbol. El terreno comenzó a ser despejado el 27 de junio de 2026 junto al cementerio municipal La Esperanza en el estado de La Guaira. Crédito: Mapcreator, TikTok. Satélite: Datos de Copernicus Sentinel (2026), procesados por la ESA. Creado por Bellingcat

Hasta el momento se ha confirmado la muerte de más de 3,000 personas como consecuencia de los terremotos. Pero se espera que esa cifra aumente significativamente; la ONU informa que el número de muertos podría llegar a 10,000.

Oran Finegan, director de Acción Forense Internacional y exjefe de Medicina Forense del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), dijo a Bellingcat que, si bien la mejor práctica es que el entierro de los fallecidos se realice en tumbas individuales, no es raro que se construyan trincheras largas como las que se ven en las imágenes de las redes sociales cuando hay un gran número de fallecidos no identificados y no es práctico proporcionar tumbas individuales de inmediato.

Señaló la documentación del CICR que detalla las mejores prácticas en tales circunstancias. También hizo la importante distinción entre dos tipos de fosas comunes.  Aquellas donde los cuerpos se guardan temporalmente hasta que se pueda realizar la identificación, y otras  (mass graves en inglés), donde los cuerpos se arrojan clandestinamente sin ningún cuidado ni proceso. Lo que se ve en las imágenes parece ser lo primero, dijo. No ha habido evidencia de lo segundo.

Finegan enfatizó que era vital que los entierros fueran mapeados y registrados adecuadamente durante cualquier proceso de entierro común para que la identificación pudiera tener lugar en una fecha posterior. Documentar de dónde venían los cuerpos, colocar cada cuerpo con suficiente distancia entre sí y asegurar que cada ataúd o bolsa para cadáveres tuviera un número único era clave, dijo.

Si bien no ha sido posible determinar los procesos exactos que se siguen en los entierros o antes de ellos en el sitio de La Esperanza, los informes de los medios de comunicación en La Guaira han registrado complicaciones con los procesos de identificación, entrega de cadáveres y entierro.

Una complicación adicional es que muchos de los cuerpos recuperados han sido aparentemente irreconocibles. 

Parte de esta alianza Efecto Cocuyo, RunRun.es, El Pitazo y TalCual;  han identificado irregularidades en el proceso de identificación de las víctimas.

También hay reportes de “pérdida”, “desaparición” o intercambio de cadáveres. Una mujer contó al medio independiente venezolano RunRun.es, aliado de esta investigación, que la etiqueta y el número para una bolsa de cadáveres que le dieron no coincidía con los cuerpos de sus familiares. Luego le dijeron que los cuerpos de sus familiares habían sido mal identificados y enviados para ser enterrados en un sitio en la ciudad de Los Teques.

The New York Times informó la semana pasada que las morgues abrumadas se estaban llenando de cuerpos no identificados, lo que obligaba a las autoridades a considerar entierros masivos.

La Fiscalía General de Venezuela, la policía científica (CICPC) y el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (SENAMECF) no respondieron a las solicitudes de comentarios para este artículo. Sin embargo, la Presidenta interina Delcy Rodríguez ha declarado previamente que todos los cuerpos están siendo procesados a través de un sistema de identificación forense que incluye registros de huellas dactilares, documentación fotográfica y odontología forense.

Rodríguez dijo: “nadie irá a una fosa común”, aunque no está claro si se refería al escenario de “fosa común” clandestina (donde los cuerpos se arrojan sin proceso) o al escenario de fosa de entierro común (donde los cuerpos son procesados y almacenados temporalmente hasta que la identificación pueda tener lugar en una fecha posterior).

El presidente de la Asociación de Profesionales del Sector Funerario de Venezuela (Asoproinfu), Davenio Velásquez, afirmó a Venevisión que existe un protocolo para que los cuerpos no identificados sean enterrados temporalmente en “quinientos nichos de entierro individuales” en otro sitio en Caracas. Agregó que serán exhumados y cremados después de seis meses si no son identificados. 

Finegan agregó que exhumar y cremar cuerpos impide la identificación y no es una mejor práctica. Sin embargo, dijo que es importante entender las costumbres culturales y religiosas locales. También agregó que el plazo de seis meses para reclamar restos es probablemente demasiado corto para un desastre de tal magnitud.

Identificación del lugar de entierro

Las características del terreno en los videos de redes sociales que Bellingcat encontró son consistentes con las que se ven junto a un cementerio en las afueras de La Esperanza, un pueblo situado en la costa noroeste de Venezuela cerca de la región de La Guaira que fue significativamente impactada por los terremotos.

Estas características nos permitieron geolocalizar el sitio visto en las imágenes.

En primer lugar, un video publicado en Facebook el 1 de julio por un pequeño medio digital regional colombiano,  RTV Noticias, parece mostrar una fosa grande con aproximadamente media docena de ataúdes situados dentro de ella. El video (al que nos referiremos como Video 1) muestra además a un grupo de personas vestidas de civil junto a un camión de plataforma con más ataúdes en la parte trasera. No fue posible verificar el contenido de los ataúdes.

Fotograma de un video publicado por un pequeño medio digital regional colombiano, RTV Noticias, muestran un grupo de ataúdes en una trinchera excavada. Fuente: Facebook

Otro video (al que nos referiremos como Video 2) publicado en Instagram por un creador independiente, quien dijo que fue compartido por una fuente en el terreno, también muestra una serie de grandes agujeros en una parcela de tierra que parece similar al primer video.

Fotogramas unidos del video 2 publicado en redes sociales mostrando trincheras en un terreno similar al del video 1. Fuente: Instagram. Creado por Bellingcat

Una formación arbórea distintiva es visible en el Video 1 y el Video 2, lo que permite asegurar que los videos fueron  filmados en el mismo sitio.

La coincidencia de los árboles visibles al fondo en los videos 1 y 2 sugiere que ambos fueron grabados en el mismo lugar. Creado por Bellingcat

Comparando las colinas y montañas visibles en el Video 2 con el levantamiento topográfico 3D de la zona usando la aplicación de montañismo PeakVisor,  permitió se confirmó la ubicación del terreno en el cementerio la Esperanza.

Fotogramas unidos del video 2 publicado en redes sociales mostrando trincheras en un terreno similar al del video 1. Fuente: Instagram. Creado por Bellingcat

Las imágenes satelitales de este sitio tomadas el 25 de junio muestran una parcela de tierra que aparece verde, llena de vegetación. Para el 27 de junio, apareció un área recién raspada de aproximadamente 1.5 acres (aproximadamente del tamaño de un campo de fútbol) exactamente en el mismo lugar.


Bellingcat identificó una carpa blanca visible en el Video 2, lo que proporciona una referencia temporal para mostrar que al menos uno de los videos fue filmado en 2026. Esta carpa era visible en imágenes satelitales capturadas el 27 de junio de 2026, en el lugar exacto visible en el Video 2.

Arriba: Vista 3D de Google Earth del terreno circundante. Centro: Fotogramas del video 2 unidos para construir una vista panorámica del sitio utilizada para determinar el punto de vista de la cámara que filma. Una carpa blanca es visible en las imágenes. Abajo: Esta carpa blanca parece ser visible en el terreno solo en las imágenes satelitales de Planet capturadas en junio de 2026. Fuentes: GE Pro/LandSat/Copernicus/Airbus, Instagram, Planet Labs PBC.

En un video publicado en TikTok el 2 de julio (que estamos etiquetando como Video 3) parece verse la misma carpa. El sector de tierra despejado coincide con la forma del trabajo visible en las imágenes satelitales más recientes del sitio.

Fotogramas unidos de un video de TikTok (Video 3) publicado el 2 de julio que muestra tumbas excavadas en el cementerio La Esperanza. El área despejada que se ve en las imágenes de las redes sociales se alinea con las imágenes satelitales más recientes. Crédito: TikTok. Satélite: Datos de Copernicus Sentinel (2026), procesados por la ESA.

Finnegan, experto en medicina forense, afirmó que es probable que la cifra oficial de fallecidos sea una subestimación y que las autoridades esperan que continúe aumentando. 

Dijo que incluso cuando las familias no pueden identificar inmediatamente a sus seres queridos, asegurar que los difuntos sean enterrados con respeto y de una manera que preserve la posibilidad de una identificación futura, puede brindar a las familias un grado de consuelo.

En el terreno de las fosas

El movimiento en el Cementerio La Esperanza comenzó el 26 de junio, dos días después de los terremotos, comentaron los lugareños entrevistados por esta alianza.  

“Eso han sido camiones que entran y que salen. Y también han traído camiones, como los de carne, con varios cuerpos. Lo hacen así para refrigerar los cadáveres”, dijo una mujer que reside en el sector y que tiene a varios familiares y conocidos trabajando en las obras.

En el lugar está desplegado personal de la gobernación de La Guaira y también hay camionetas identificadas con el logo de la alcaldía de Vargas, constató el equipo durante la reportería de campo.

Aunque la legislación venezolana establece la habilitación de fosas comunes en caso de catástrofes, las autoridades evaden llamarlas de esa manera.

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Cuerpos identificados y  posteriormente desaparecidos 

El reconocimiento de los cuerpos se dificulta conforme pasan los días y recurren a métodos rudimentarios para la identificación no rutinaria, explicaron fuentes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas consultadas para este reportaje con la condición de reservar sus nombres.

Los funcionarios hacen un procedimiento con químicos para la restauración del pulpejo dactilar. En caso de que el cadáver esté muy descompuesto, deben amputar y hacer la necropsia con tinta especial para dactilares, agregaron. 

El colapso y la desorganización en los servicios forenses  suman un nuevo calvario para los familiares de las víctimas quienes denuncian el extravío de los cuerpos de sus seres queridos tras haber sido rescatados.

Testimonios recabados en las morgues de Bello Monte y en la provisional de Los Silos revelan que al menos seis cuerpos de fallecidos plenamente identificados en los sectores de Playa Grande y Los Corales fueron extraviados y su familiares no logran dar con su paradero.

Liliana Figueroa viajó por tierra desde Brasil para identificar a su hija y su exesposo. El domingo 28 de junio, logró llegar a Los Silos, donde el Gobierno instaló una morgue improvisada. Ahí reconoció a María Angelina Guerra Figeroa, de 16 años de edad, y Richard Abraham Guerra León, de 49 años, entre un grupo de fotos. Entonces le dieron dos números que les habían asignados a los cuerpos. “Abro las bolsas y no. Donde debería estar mi hija, que era el 212, estaba una señora mayor, y donde estaba el papá, el 216, una persona calcinada”, relató a el pasado 4 de julio.  

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“Lamentablemente todavía no los he encontrado. Fui al Cementerio La Esperanza y están unas personas enterradas con esos códigos. Yo quiero ver si de verdad son ellos, pero todavía no los consigo”.  

Algo parecido ocurrió con los cadáveres de Mélida Vanessa Marrero y el de su esposo Raymond Parra, que fueron rescatados e identificados, pero  Julieta González, tía de Mélida,  no sabe dónde se encuentran. “A ellos los sacaron llevaron a un sitio donde les emitieron un certificado de defunción, de ahí los pasaron al Hospital Naval y luego a los Silos del puerto de La Guaira, pero después de ahí no sabemos más nada”, dijo González desde la morgue de Bello Monte el pasado 30 de junio. Los cuerpos habrían sido identificados con los números 67 y 68.

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Hay otros casos. Amir Ismael Infante Galván, de 16 años, fue sacado por sus papás y vecinos, el 25 de junio, tras pasar 14 horas bajo los escombros en la urbanización Luisa Cáceres de Arismendi del sector Playa Grande. 

Acta de defunción de Amir Infante. Imagen: El Pitazo

El adolescente murió poco después en el hospitalito de Catia La Mar. Sus familiares hicieron el reconocimiento del cuerpo de inmediato. En el brazo de Amir había un código escrito: 3426. Con ese número su familia podía retirarlo en la morgue local. Pero al día siguiente les informaron que el código estaba errado y el cadáver ya no se encontraba ahí.

«Fue una de las primeras víctimas rescatadas. Su papá arriesgó su vida, se fracturó los pies para sacarlo vivo, y ahora que muere, ¿también nos van a desaparecer el cuerpo? Esto es una irresponsabilidad tremenda», relató Yaneiska Infante Urbina, tía de Amir.

El cuerpo de Fabiana López tampoco ha sido localizado. Después del terremoto, sus allegados movieron sin descanso los escombros de las residencias Porto Fino, en Tanaguarena, para conseguirla a ella y sus dos niños de seis años y un mes. Los tres fallecieron cuando colapsó el edificio.

Aunque sus seres queridos trataron de identificarlos con sus nombres con un marcador antes de que los cuerpos fueran llevados a los Silos, el viernes 26 de junio en la mañana, trabajadores del SENAMECF afirmaron que no era necesario porque los tres iban envueltos en la misma sábana. El mismo día a las seis de la tarde les entregaron los cuerpos de los niños y el de Fabiana no apareció.

Esta alianza periodística envió solicitudes de información al Ministerio Público, al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), al Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (SENAMECF) y a Davenio Velásquez, presidente de la Asociación de Profesionales de la Industria Funeraria (Asoproinfu). Ninguno respondió antes del cierre de esta publicación.


Esta investigación es el resultado de un esfuerzo de colaboración con nuestros socios venezolanos y latinoamericanos: , Efecto CocuyoAlianza Rebelde Investiga (ARI, conformada por El Pitazo, Runrunes y TalCual)  y Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP)