¿Qué consecuencias traerá la nueva subida del dólar?

ECONOMÍA · 17 ABRIL, 2020 18:20

¿Qué consecuencias traerá la nueva subida del dólar?

Texto por Alessandro Di Stasio | @Adistasiob

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Una nueva subida del dólar. La economía está detenida pero el bolívar no para de devaluarse. Se cumple el primer mes desde el inicio de la “cuarentena total” ordenada por el gobierno de Nicolás Maduro en todo el país y las afectaciones de la COVID-19 sobre la anestesiada economía no dejan de aparecer.

Mientras los comercios regulan sus jornadas, las empresas bajan la actividad y la mayoría de los trabajadores permanecen en sus hogares, la moneda nacional no deja de perder su valor.

En ese lapso la cotización de la divisa estadounidense en el mercado paralelo tuvo un incremento de 71%, una subida del dólar que lo situó desde los Bs. 73.869 hasta los 126.168 bolívares al cierre del viernes, 16 de abril. Por su parte, en el mercado oficial el tipo de cambio varió 70% y se ubicó en 125.975 bolívares, según informó el Banco Central de Venezuela (BCV).

A la devaluación de la moneda nacional también se suma la hiperinflación vigente desde octubre de 2017, cuando los precios aumentaron por encima del 50% mensual, de acuerdo con los registros de la Asamblea Nacional (AN).

Esos dos factores, a juicio de economistas consultados por Efecto Cocuyo, generan pérdida de confianza en el bolívar y fortalecen una demanda de divisas que permitan proteger el valor de los ahorros y facilitar las transacciones comerciales.

Una economía doblemente golpeada

En Venezuela, donde la mayoría de los productos que se consumen son importados, cualquier fluctuación o subida del dólar impacta en los precios de los alimentos, medicinas, servicios e incluso en las cadenas de producción del sector privado nacional, que suelen tener materiales no elaborados en el país.

Esto incide frontalmente en el incremento de los costos para producir y, por lo tanto, en los precios finales de los bienes y servicios.

“La producción nacional, que se ha visto muy afectada por años de crisis, tienen un alto componente importado, así que también se ve impactada negativamente por la depreciación del bolívar. Las pequeñas, pero crecientes exportaciones del sector privado, también se verán afectadas ante la caída de la demanda agregada mundial a raíz de los efectos del COVID-19”, advierte el economista y profesor de finanzas en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (Iesa), Urbi Garay.

El escenario es descrito por distintas organizaciones gremiales del país. El 90% del sector comercial está paralizado, alertó Consecomercio; las industrias del país laboran a solo 20% de su capacidad instalada, señala Conindustria; y Fedeagro advierte sobre problemas para atender cosechas y transportar alimentos debido a la escasez de combustible.

Servicios colapsados

Adicionalmente el colapso de los servicios públicos y la falta de transporte para los trabajadores complican las jornadas laborales y agregan costos adicionales a las cadenas de producción. Entre ellos la contratación de plantas eléctricas o de camiones cisternas para garantizar la energía y el suministro de agua necesarios en cualquier empresa, comercio o industria.

Otro aspecto a resaltar, confirma el economista Hermes Pérez, es la caída en la capacidad de ahorro de la sociedad venezolana, lo que limita la capacidad del sector privado de mantener sus ventas.

Para este año el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que Venezuela presente una inflación de 15.000% y que su economía se contraiga otro 15%, tras seis años de haber entrado en crisis.

¿Por qué hay una nueva subida del dólar?

Si bien el tipo de cambio, tanto el oficial como el paralelo, se mantuvo estable desde finales de enero hasta marzo, repuntó en medio de la cuarentena decretada y las medidas económicas presentadas por el Ejecutivo.

Entre las medidas gubernamentales se encuentran la extensión de la inamovilidad laboral hasta diciembre de 2020; el pago de nóminas de pequeñas y medianas empresas hasta el mes de agosto; y el otorgamiento de bonos especiales para la población.

No obstante, para poder implementar dichas acciones, el Gobierno debe recurrir a la emisión de nuevos bolívares por parte del BCV para financiar el gasto público.

Más bolívares en circulación

Con más bolívares en circulación, que pierden su valor a diario, las personas se refugian en la compra de dólares u otros bienes que les permitan proteger sus ahorros; una práctica que, asegura el economista Hermes Pérez, termina por acelerar la devaluación y la inflación.

“El precio del dólar se mantuvo estable por algún tiempo es respuesta a factores estacionales propios de los meses de febrero y marzo. En este sentido, las empresas y las personas, en particular los contribuyentes especiales, reducen su demanda de dólares y elevan sus necesidades en bolívares para prepararse al pago del impuesto sobre la renta que sucede todos los años el 31 de marzo”, detalla el profesor de la Universidad Metropolitana (Unimet).

Sin embargo, es un período corto que no evita que la búsqueda de divisas regrese a “su rutina usual” como consecuencia de la hiperinflación y la reducción de la capacidad de compra del bolívar.

Todo esto ocurre cuando los precios mundiales del petróleo se desploman, los ingresos en divisas disminuyen, no se tiene acceso a financiamiento internacional y las reservas internacionales del país rondan los niveles más bajos de los últimos 30 años, recuerda Garay.

“El desplome (a raíz de la COVID-19) de las remesas a ser recibidas este año también afectan negativamente las expectativas de las personas con respecto a la sostenibilidad de la cotización Bs/$”, concluye.