Hasta en motos ha irrumpido la GNB a pasillos del Ccct - Efecto Cocuyo

ECONOMÍA · 6 JUNIO, 2017 20:45

Hasta en motos ha irrumpido la GNB a pasillos del Ccct

Texto por Erick González

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El Centro Ciudad Comercial Tamanaco (Ccct) está muy cerca del distribuidor Altamira, importante punto de concentración y de manifestaciones de la oposición venezolana en Caracas. Por esta razón, sus instalaciones han sido, desde el mes de abril, epicentro de situaciones tensas e irregulares desde que comenzaron las protestas contra el Gobierno nacional.

Este lunes, 5 de junio, funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) entraron al centro comercial persiguiendo a manifestantes que huían de las bombas lacrimógenas y de los perdigones. “Ayer lanzaron bombas lacrimógenas aquí en la planta baja, frente al Banco Provincial, destruyeron unas motocicletas que estaban en el estacionamiento y amedrentaron a las personas que se encontraban en el lugar”, contó Ana, una comerciante que accedió hablar para Efecto Cocuyo.

Aunque ha habido otros momentos violentos en los que funcionarios de seguridad del Estado han entrado en motocicletas a los pasillos del nivel C1 del centro comercial, Ana y otros comerciantes aseguran que lo vivido este lunes fue uno de los episodios “más fuertes” y “horribles” desde que comenzaron las protestas.

Hombres uniformados y armados, gritos, gente corriendo de un lado a otro, disparos, detonaciones de bombas lacrimógenas y gas blanco por todos lados determinaron las horas de angustia que se vivieron este 5 de junio en el centro comercial desde la mañana hasta pasadas las 6:00 de la tarde.

“En la terraza descubierta del nivel C2 caían tornillos disparados por la Guardia; al recoger algunos, podíamos sentir que estaban calientes todavía”, comentó Angélica, trabajadora en una tienda de muebles y objetos para el hogar.

Miguel, encargado de un café, dice sentirse inseguro en su propio lugar de trabajo. “No me siento seguro, en ningún lado estamos seguro. Aquí puede entrar cualquier loco con una pistola a robar y no pasa nada, porque aquí no hay policías tampoco. Las puertas están resguardadas por el personal de seguridad, pero ellos no están armados”.

Aunque en estos dos meses de protestas no han ingresados civiles armados al centro comercial, al igual que Miguel, Ana y Angélica manifiestan sentirse vulnerables. “No hay un plan que garantice seguridad a los trabajadores de acá”, dice Angélica. “Los funcionarios no deben entrar de esa manera porque exponen la seguridad de las personas que estamos acá, tanto a los trabajadores como a las personas que realizan diversas diligencias aquí”.

Cada quien decide qué hacer

A partir de las situaciones tensas que se han registrado en el Ccct, los comerciantes han tomado, por su cuenta, distintos modos de hacer frente a la situación.

Gladys, encargada de una tienda de camisas y corbatas, opta por no ir a trabajar los días en los que se convocan actividades de protestas en el distribuidor Altamira, en la Autopista Francisco Fajardo. “Cuando hay protestas no vengo. Y cuando no hay protestas, como hoy (martes 6 de junio), como no se vende nada, después del mediodía cierro la tienda y me voy temprano a casa”.

Otros no dejan de abrir sus negocios. Miguel explica que en el café las ventas durante la mañana transcurren con normalidad, pero en la tarde todo se complica; bajan las ventas y muchas veces, cuando entran los manifestantes y los funcionarios armados, deciden cerrar.

Ana tiene unas carretas en uno de los pasillos del centro comercial. Ella no puede, como sí lo hacen Angélica y César, cerrar el negocio y resguardarse en la parte más segura del local. Ana y sus empleados deben recoger la mercancía lo más pronto posible, resguardarla y luego correr para resguardarse ellos mismos.

“Ya le hemos agarrado más o menos la dinámica. Por ejemplo: si hay una marcha que se convoca a las 10:00 am, la gente va llegando a las 12 del mediodía; empiezan a caminar, llegan hasta El Rosal, ahí los reprimen. La gente se devuelve a eso de las 2:00 o 3:00 de la tarde, empiezan a llegar todos acá, ya en ese momento nosotros estamos cerrando”.

Cuando Ana recoge sus puestos, no los vuelve a colocar. Se retira a casa. Hay negocios que vuelven a abrir sus puertas, si la euforia de los manifestantes se calma y si el ambiente se encuentra bajo control.

¿Por qué entran los funcionarios armados al centro comercial?

El Ccct es un lugar que sirve de refugio a los manifestantes cuando los funcionarios de la GNB o de la PNB los dispersan con bombas lacrimógenas y perdigones. Algunos comerciantes justifican esta situación: “Estamos abriendo para que no cierren el centro comercial. Porque así las personas tienen un lugar para resguardarse. Uno entiende que hay personas agresivas de ambos lados. Pero hay muchas que no, hay muchas señoras, muchas amas de casa que protestan pacíficamente y les caen a bombas afuera; ellas necesitan buscar un lugar para respirar”, relata Ana.

Jesús, socio de una cooperativa de taxis que funciona en el centro comercial, no justifica el hecho de que los manifestantes usen el centro comercial para resguardarse. “Los guarimberos se van a la terraza descubierta del nivel C2 y desde ahí le lanzan vainas a los guardias, entonces los guardias se meten a buscarlos”, comenta.

Pérdidas económicas

Durante el recorrido por las instalaciones del Ccct, este martes 6 de junio, gran cantidad de personas almorzaban o hacían diligencias en banco. El resto de las tiendas se mostraban prácticamente vacías.

“Estamos en paro prácticamente. Aquí no se ha vendido nada en los dos meses que llevan las protestas. Estamos asistiendo para que no cierren el centro comercial. Una vez que las tiendas decidan no abrir cerrarán el centro comercial y la gente que está manifestando afuera no tendrá un baño adonde ir o un lugar para resguardarse de la represión que hay afuera. Por eso estamos asistiendo y abriendo las tiendas. Pero las ventas, nulas”, explicó Ana.

Gladys repite casi que al caletre la situación descrita por Ana. “Dime tú quién va a venir a buscar una camisa en 120 mil bolívares. No vienen, pues muchos no tienen ni para comprar alimentos, mucho menos para comprar ropa. La gente se está prestando la ropa y los zapatos, porque la situación económica del país no da para más”, dice.

¿Cerrará el Ccct?

Mientras los comerciantes conversaban con Efecto Cocuyo, se llevaba a cabo una reunión entre los gerentes del centro comercial y los comerciantes. Aunque no se conocían exactamente los puntos a tratar, se supo que evaluarían los hechos recientes y que plantearían medidas a tomar en caso de que se produzcan escenarios más violentos en los próximos días.

Trascendió que uno de los puntos discutidos sería el posible cierre del Ccct debido a la situación económica que registran sus locales comerciales y a la inseguridad que cada vez más amenaza a quienes trabajan o frecuentan el que llegó a ser, en los años 70, el centro comercial más grande de Venezuela.

 

Fotos: ParadaInteligente y HausOf_Diegoo