Médicos lidian con fallas de internet para ofrecer 15.000 teleconsultas gratuitas al día - Efecto Cocuyo

CUARENTENA OFFLINE · 25 ABRIL, 2020 08:30

Médicos lidian con fallas de internet para ofrecer 15.000 teleconsultas gratuitas al día

Texto por Edgar López

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“Las fallas de energía eléctrica empeoran la conectividad en Venezuela”

“Las iniciativas de telemedicina han surgido principalmente en las universidades nacionales”

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Cuando es necesario quedarse en casa, la telemedicina puede ser más útil. Como una contribución a la salud pública en tiempos de COVID-19, la plataforma Médicos Venezolanos Online (MVO) puso a disposición de quien los necesite los servicios de 102 médicos de todas las especialidades para hacer aproximadamente 15.000 teleconsultas al día de forma gratuita.

Ricardo Soto Rosas, fundador de MVO, explica que a se trata de una clínica virtual con la capacidad de atender a personas en cualquier parte de Venezuela y el mundo. Sin embargo, advierte que el gran desafío de la telemedicina es superar las dificultades de conectividad, que en Venezuela pueden ser infranqueables.

“Cuando el contacto entre el médico y el paciente se establece desde el exterior la conectividad suele ser buena, pues priva la calidad de la comunicación que existe en otros países, y se pueden utilizar todas las modalidades de consulta: chat, audio llamada, video llamada o Internet. Pero cuando la conexión se intenta dentro de Venezuela suele haber dificultades, sobre todo de acceso o mantenimiento de la comunicación vía Internet, de modo que a veces solo nos queda la posibilidad de una consulta telefónica”, indica Soto Rosas.

Las estadísticas oficiales de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) indican que para el primer trimestre de 2019 la penetración de Internet en Venezuela ascendía a 60%, 1,45 más que el año anterior. Sin embargo, una encuesta realizada por el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos en diciembre de 2019 revela que 51% de los consultados reportaron fallas de internet a diario. “En el caso particular de Venezuela, como consecuencia de las constantes interrupciones del servicio eléctrico, la frecuencia de fallas se incrementa, sobre todo en las entidades del occidente del país”, se agrega en el respectivo reporte.

En todo caso, las fallas de conectividad en el país limitan las posibilidades que ofrece el desarrollo de la telemedicina; por ejemplo, hacer una auscultación en tiempo real de ritmos cardíacos o sonidos respiratorios, evaluar exámenes médicos complejos, como resonancias o tomografías, o hacer pruebas hematológicas. “También influye la hora, pues en algunos momentos del día hay más congestión de la banda. Puede ser que entre un 30 y 40% de las consultas que estamos haciendo tengan dificultades por fallas de Internet”, agregó el vocero de la organización.

MVO surgió en 2017 como una iniciativa para continuar prestando atención médica a muchos venezolanos que migraron al exterior. La plataforma se fue fortaleciendo tecnológicamente para que cientos de personas pudieran estar conectadas simultáneamente y para sincronizar las diferencias horarias. “Basta hacer una cita con 24 horas de anticipación, como ocurre en cualquier otra clínica”, explica el fundador de la plataforma.

Un funcionario militar apunta con un termómetro a la frente de un transeúnte. Foto/Iván Reyes

En medio de la pandemia de COVID-19, razona Soto Rojas, la atención médica a otras afecciones de la salud no se puede detener: “En esta contingencia extrema, se pone de manifiesto la utilidad de la telemedicina, en términos de ahorro de recursos, esfuerzos y tiempo. Y, sobre todo, porque es un mecanismo que ofrece seguridad a los pacientes y al personal de salud, en la medida en que se limitan al mínimo los traslados y los contactos físicos. 80% de lo que se hace en una consulta médica física se puede hacer de manera efectiva a través de la telemedicina”.

Soto Rosas reitera la oferta: “Nuestra contribución consiste en ofrecer consultas gratuitas en todas las especialidades  para que las personas no tengan que salir de sus casas, así  se trate de una patología no relacionada con el coronavirus. La telemedicina reduce la posibilidad de contagio del virus, por la sencilla razón de que el paciente no tiene que salir de su casa y menos a un centro asistencial que, en sí mismo, es un sitio de alto riesgo de contagio”.

Las teleconsultas que ofrece MVO son formales y estructuradas. Son registradas bajo mecanismos de seguridad digital certificados, acota el médico, en la historia clínica electrónica de cada persona atendida, a quien se le expide un informe médico, así como órdenes para exámenes especializados y récipes y tratamientos si fuera el caso.

La gratuidad del servicio se mantendrá “todo el tiempo que sea necesario”, dice Soto Rosas, y agrega que la mejor noticia es que muchos médicos se están sumando a la plataforma Médicos Venezolanos Online, reconfigurada en estos tiempos inéditos como una especie de voluntariado.

En la web de MVO, así con en sus cuentas de Facebook, Twitter, Instagram y Youtube está disponible  el “nuevo código” (MVO-t8dX3BFet6Q3) para obtener el servicio gratuito de teleconsulta en todas las especialidades médicas.

Casos de COVID-19 ameritan consulta presencial

Manuel Figuera, el infectólogo de MVO, explicó que en Venezuela  la atención de casos sospechosos o confirmados del virus a través de telemedicina tiene límites, pues las autoridades sanitarias del país han centralizado la atención en centros de salud  centinelas y, más recientemente, dispusieron que toda persona con diagnóstico confirmado debe ser hospitalizada.

“Siguiendo las disposiciones de las autoridades sanitarias, cuando advertimos que una persona tiene síntomas de COVID-19, inmediatamente la instamos a que se traslade a alguno de los centros de salud específicamente dispuestos para atender la contingencia. Además, la toma de muestras y la realización de las pruebas confirmatoria también está absolutamente centralizada”, explicó.

Sin embargo, agregó Figuera, la telemedicina es ventajosa en la medida de que se disminuye el contacto físico y a través de ella se pueden dar las orientaciones iniciales, que permiten un ahorro de recursos y tiempo: “Hacemos el mayor esfuerzo posible por lograr la conectividad online, pues ello permite una mayor aproximación, aunque sea virtual, y la construcción de una relación de confianza entre médico y paciente. Por eso, parte del reto es superar las fallas de Internet en Venezuela”.

En algunos sectores de Caracas es complicado restringir el tránsito de personas en espacios públicos. Foto/Iván Reyes

“Podemos tener casos de ataques de pánico que generan síntomas parecidos a algunos correspondientes a la COVID-19 –explicó el infectólogo-, como dificultad  para respirar, cansancio, mareos o taquicardia. En medio de la incertidumbre que crea la novedad del virus, mucha gente puede sentir angustia y llegar a creer que lo ha contraído. En esos casos puede ser muy útil una evaluación médica por teleconsulta, porque por esa vía se pueden evaluar otros síntomas de manera más integral; por ejemplo, si hay fiebre o tos, y a partir de allí hacer las recomendaciones que correspondan”.

Héctor Marcano, internista de MOV, indica que desde que la plataforma Médicos Venezolanos Online presta servicios gratuitos se ha incrementado el número de consultas, pero no necesariamente relacionadas con COVID-19: “La mayoría tiene que ver con asuntos de todos los días”.

“Los síntomas iniciales de COVID-19 son muy generales: malestar general, fiebre, tos…, por lo cual hay que profundizar  en las evaluaciones de las condiciones de vida de cada persona y en el interrogatorio sobre los contactos que ha tenido.  En caso de que advirtamos síntomas sospechosos, notificamos a las autoridades sanitarias, para que procedan de acuerdo con los protocolos establecidos desde el gobierno nacional”, precisó.

Y para colmo, se cayó el satélite

Tomás Sanabria es una de las principales referencias de la telemedicina en Venezuela. Hace 25 años, en Maniapure, un caserío cercano a Caicara del Orinoco y habitado por indígenas eñepá, emprendió un proyecto que se convirtió en un modelo de exportación y se extendió a Ecuador, Bolivia y Colombia. Desde hace 25 años, Sanabria procura conectividad para que los que viven en los lugares más remotos de Venezuela tengan acceso a la salud.

En 2008, el gobierno venezolano  lanzó  el satélite geoestacionario de telecomunicaciones Venesat-1, también llamado Simón Bolívar, el cual estaba prioritariamente destinado a salud y educación. “Eso abría la posibilidad de dar un salto cuántico en cuanto al desarrollo de Venezuela. Al  tener conectividad, se facilitaría la educación donde no hubiera maestros y la salud  donde no hubiera médicos especialistas. De manera que la gente podía acceder  a estos servicios, que son derechos fundamentales, desde cualquier lugar del país”, dice Sanabria.

la pérdida del satélite Simón Bolívar dejó sin conectividad dos centros de telemedicina en el estado Bolívar.

Sin embargo, en medio de la pandemia del COVID-19, el Venesat-1 salió de su órbita, cayó y quedó definitivamente fuera de servicio, tres años antes de cumplir su lapso de vida útil, establecido en 15 años. El portal especializado SpaceNews fue el primero en dar la alerta, el 23 de marzo: “ExoAnalytic Solutions, con sede en California, que opera una red de telescopios de rastreo de satélites y escombros, detectó un ‘cambio de órbita significativo’ para VeneSat-1 el 13 de marzo a las 3:15 a.m., hora del este, cuando el satélite dejó su posición a 78 grados al oeste longitud sobre Venezuela, dijo a SpaceNews Bill Therien, vicepresidente de ingeniería de ExoAnalytic. Aproximadamente tres horas después, el satélite realizó otra maniobra que lo hizo caer hacia el oeste, dijo”.

El 25 de marzo, el Ministerio de Ciencia y Tecnología confirmó el siniestro a través de un comunicado de apenas cinco líneas, que no incluyó explicación alguna sobre los motivos del accidente. El 30 de marzo, Fu Zhiheng, vicepresidente ejecutivo de China Great Wall Industry Corp., que construyó VeneSat-1 para el gobierno venezolano, dijo a SpaceNews que “el satélite sufrió un problema de ensamblaje de la unidad de paneles solares”.

El Ministerio de Ciencia y Tecnología, sin embargo, aseguró que ese despacho “se encuentra trabajando en la activación de los servicios prioritarios para el pueblo venezolano”, sin especificar en qué consisten tales trabajos y en cuánto tiempo se concluirían.

En opinión del director de la Escuela de Telecomunicaciones de la Universidad Católica Andrés Bello, José Pirrone, la pérdida del satélite Simón Bolívar en medio de la emergencia por la COVID-19 es “terrible”, porque se perdieron los puntos de conexión que se venían utilizando en los llanos y en el sur del país.

Aunque este primer satélite artificial del Estado venezolano supuso una inversión inicial de 406 millones de dólares, Pirrone explica que fue una opción más barata y rápida que desarrollar una red terrestre con cobertura en todo el territorio nacional: “Debía ser refaccionado en 2017 para alargar su vida útil hasta 2021”.

Consultado sobre las opciones para restablecer tales servicios,  Pirrone señaló que “necesariamente, el gobierno venezolano tiene que recurrir a la contratación de operadores internacionales que tienen otros satélites”.

El proyecto Maniapure, liderado por Tomás Sanabria, es un ícono de la telemedicina en Venezuela.

Sanabria precisó los efectos inmediatos de la pérdida del Venesat-1: “Cantv, vía satélite Simón Bolívar, surtía dos de los cinco centros de salud que operan a través de telemedicina en la Gran Sabana y perdimos esos puntos de conexión. Afortunadamente, una empresa privada venezolana nos dio un apoyo que usamos para montar un sistema privado”.

El creador de la Fundación Proyecto Maniapure dijo que se había logrado instalar 30 centros de telemedicina en Bolívar, Delta Amacuro, Guárico y a Monagas. La mayoría operaba con el respaldo de compañías transnacionales, muchas de ellas petroleras, que fueron defenestradas del país. Ahora solo quedan ocho de estos centros de telemedicina: tres en Maniapure y cinco en Gran Sabana.

Las iniciativas en materia de telemedicina en Venezuela han surgido, mayoritariamente, desde las universidades nacionales. Otro de los proyectos icónicos es SOS Telemedicina UCV, liderado por el profesor de la Universidad Central de Venezuela Héctor Arrechedera. Muchos de estos emprendimientos se nutrieron de las disposiciones de la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología, que establecían la posibilidad de financiamiento por parte del sector privado.

Desde la UCV, el médico Héctor Arrechedera sostiene el proyecto SOS Telemedicina UCV.

En 2015 se aprobó la Ley de Telesalud, a través del cual el Estado venezolano formalizaba su compromiso de promover el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación al servicio de la salud. Sin embargo, casi cinco años después no se tiene noticia de la Comisión Nacional de Telesalud, en tanto órgano rector de una Red de Telesalud que, probablemente, habría sido útil para afrontar la COVID-19.

En algunos casos, los esfuerzos del oficialismo se han dirigido a obstruir deliberadamente el acceso a algunos sitios de Internet por razones políticas. El 18 de marzo las ONG Venezuela sin filtro  y Espacio Público reportaron el bloqueo de coronavirusvenezuela.info y presidenciave.com.

“El presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, anunció a través de Twitter la disponibilidad del portal con información sobre el COVID-19 la tarde del 17 de marzo; sin embargo, menos de 24 horas después el Gobierno impuso “un bloqueo HTTP y HTTPs (aplicando filtrado por SNI)”1  para limitar el acceso al sitio, que redirigía a una sección de la web presidenciave.com, también bloqueada. Además,  VE Sin Filtro indicó que el bloqueo de CANTV se comporta de forma intermitente, y agregó que los proveedores de Internet Movistar, Digitel y Supercable, también limitan el derecho a la libertad de expresión a través de un bloqueo DNS de ambos sitios web”, indicó Espacio Público.

Tomás Sanabria, en un artículo titulado La Telemedicina y el Coronavirus 19, afirma: “La crisis actual está haciendo VIRAL el uso de estas herramientas y se ha demostrado, una vez más, que la tecnología va muy por delante de los sistemas regulatorios de los países, que suelen ser obstructivos y limitantes. Ya no quedan dudas de que esta pandemia obliga a facilitar el uso de la medicina a distancia, con el respaldo de sistemas de documentación y registro, como es historia médica electrónica, sencilla pero que permita el análisis crítico, ético y médico legal de las partes involucradas”.

Según la OMS, el distanciamiento debe ser físico, pero no social. Por ello el acceso internet es esencial durante la pandemia.