Faes desalojan por la fuerza a buhoneros y transeúntes de Petare - Efecto Cocuyo

CORONAVIRUS · 17 MARZO, 2020 20:22

Faes desalojan por la fuerza a buhoneros y transeúntes de Petare

Texto por Edgar López Fotos por Iván E. Reyes | @IvanEReyes

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A las 3:00 pm, cuando un pelotón de las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes) comenzó un operativo tipo comando, los vendedores informales y los transeúntes entendieron que la orden de desalojar las calles de Petare para prevenir la propagación del coronavirus se aplicaría por las buenas o por las malas.

Eran aproximadamente 50 funcionarios encapuchados que apuntaban con armas largas a cualquiera. Le cayeron encima  a un par de motorizados que iban sin casco, pero con tapabocas. Después de ser requisados, los agentes de las Faes verificaron que los jóvenes no llevaban consigo sino dos botellas de refresco y una bolsa con pan.

La actuación agresiva del cuerpo élite de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) contrasta con otros procedimientos policiales que ha aplicado la Policía Municipal de Sucre (Polisucre) para disminuir el habitual congestionamiento de personas en las zonas comerciales más concurridas de Petare.

Frente al hospital materno infantil de Petare, Polisucre instaló una unidad móvil para impedir que se instalaran los vendedores ambulantes que suelen ocupar todas las aceras y convierten el lugar en un caótico  y antihigiénico mercado.

José Durán, comisionado jefe de Polisucre, explicó que, aunque hubo resistencia de algunos buhoneros, la mayoría comprendió que el coronavirus es un problema de salud pública, nada más y nada menos que una pandemia, por lo cual es imprescindible la colaboración de todos los ciudadanos.

Funcionarios de Polisucre exigían tapabocas a los usuarios del Metro

Y en  un tono más cívico, otros funcionarios de la Policía Municipal de Sucre  realizaban recorridos en motocicletas. Con altoparlantes repetían una grabación: “Buenas tardes. Se les agradece a todos los ciudadanos retirarse a sus casas. Vamos a evitar la propagación del coronavirus”. Y en una de las entradas del Metro se pudieron ver a un par de agentes de ese mismo cuerpo de seguridad exigiendo el uso de tapabocas a los usuarios del sistema de transporte subterráneo.

Todos con tapabocas

Durante el segundo día de cuarentena  dispuesta por el gobierno de Nicolás Maduro para prevenir la propagación del coronavirus, disminuyó la presencia de personas en las calles de Caracas, al tiempo que aumento el uso del tapabocas.

Los que no disponían de una mascarilla de fabricación industrial, usaban pañuelos, franelas, bufandas, servilletas o cualquier  cosa para cubrirse la boca y la nariz. Ese era el caso de cinco jóvenes que esperaban a las puertas del centro comercial Tolón, en Las Mercedes, que su jefe les proporcionara tapabocas y guantes adecuados para poder trabajar en un establecimiento de venta de hamburguesas. “Solo vamos a vender comida para llevar”, aclaró la chica del grupo.

Un grupo de jóvenes que trabajan en un expendio de comidas del centro comercial Tolón esperaban que le suministraran tapabocas y guantes adecuados

El uso generalizado y cada vez más creciente del tapabocas que se pudo apreciar a través de un recorrido por zonas comerciales y residenciales de los municipios Baruta y Sucre, del Área Metropolitana de Caracas, pareciera una primera forma de conectarse con la situación de emergencia que acarrea el coronavirus.

Más allá de las medidas coercitivas de parte de los cuerpos de seguridad del Estado, se comienza a percibir una especie de sanción moral a quien no use tapabocas en espacios públicos. Una mujer transitaba con el rostro descubierto cerca de la plaza Alfredo Sadel, en la avenida principal de Las Mercedes y un transeúnte que pasó a su lado le preguntó por qué no llevaba tapabocas, a lo cual la mujer respondió: “Es que no consigo”. Pero igual, esa misma mujer, en menos de 10 segundos, improvisó una capucha con un suéter y pudo entrar a una frutería que exigía el implemento, uno de los pocos locales comerciales que al mediodía de este 17 de marzo estaba abierto en la zona.

A las 11:00 am de este 17 de marzo, la avenida principal de Las Mercedes y la plaza Alfredo Sadel estaban casi desiertas.

Solo algunos adultos mayores, como una señora que daba un paseo por la calle con su cuidadora, desacatan con despreocupación la recomendación de usar tapabocas formulada por las autoridades gubernamentales. Ello a pesar de que las personas de avanzada edad son más vulnerables ante el coronavirus.

Riesgo de represión

La actividad comercial comienza a sistematizar regulaciones ante la contingencia. En los restaurantes y luncherías, se advertía, a través de avisos muy visibles, que solo se podía vender comida para llevar. Mientras  que en farmacias y expendios de alimentos se hacían colas para impedir que más de diez personas estuvieran dentro de los locales al mismo tiempo.

Los espacios públicos de la ciudad capital cada vez están más vacíos y este 17 de marzo el tránsito de vehículos se dificultó por las restricciones de circulación por la autopista Francisco Fajardo y por la avenida Boyacá, los dos principales corredores viales de Caracas.

En el segundo día de la cuarentena contra el coronavirus, que luego de la confirmación de 33 casos de personas infectadas se extendió a todo el territorio nacional, emerge un riesgo adicional: el eventual uso desproporcionado de la fuerza pública, sobre todo de parte de las Faes, que acumulan el mayor  de denuncias de atropellos, pero que cuentan con el respaldo público e incondicional de Nicolás Maduro.