Catia, el gran mercado de Caracas en la cuarentena #6MesesDePandemia

CORONAVIRUS · 13 SEPTIEMBRE, 2020 15:16

Catia, el gran mercado de Caracas en la cuarentena #6MesesDePandemia

Texto por Erick González Fotos por Iván E. Reyes | @IvanEReyes

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Catia es la parroquia que no perdió el movimiento de sus habitantes en las calles, pese a la pandemia por el COVID-19. Desde el inicio de la cuarentena el 13 de marzo de 2020, el sector pasó de estar completamente cerrado a ser uno con mayor afluencia de personas.

El sistema en Catia es claro: antes de las 11 de la mañana tienes que estar en tu casa. Después de esa hora, el mar de personas que compra en los alrededores del mercado popular desaparecen y los funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) arrean a los consumidores para que abandonen el lugar.

Así, durante seis meses de pandemia, la parroquia Sucre del municipio Libertador ha mantenido su actividad económica en los mercados.

La resiliencia ante la falta de oportunidades por la pandemia del COVID-19 se vio en los emprendimientos y negocios de comida dentro de la parroquia, impulsados por sus propios habitantes.

Servicios de comida a domicilio, ropa y agua, se volvieron frecuentes en esta parroquia, una de las más pobladas de la capital venezolana, donde a pesar de las medidas de distanciamiento social funciona con “normalidad” los mercados y establecimientos de comida . En seis meses, Catia se volvió el gran mercado de Caracas.

“En todo el bulevar de Catia pareciera que hay flexibilización de la cuarentena”, dice vecina

Gran afluencia

Desde el comienzo de la flexibilización, a mediados del mes de mayo de 2020, muchos habitantes de otras zonas de Caracas van a Catia a realizar sus compras. Es más barato y el control de afluencia ya no es tan estricto.

Esto a pesar de que los casos de coronavirus en la zona son elevados. Según el monitoreo de Efecto Cocuyo, en la parroquia Sucre la Comisión Presidencial para el control del COVID-19 ha confirmado 1.528 contagios y al menos 10 fallecidos, lo que hace que sea la parroquia con más decesos en Caracas, con 74 personas fallecidas por la enfermedad.

A pesar de esto, líneas de autobuses salen todas las mañanas desde Petare, El Valle, Coche y La Guaira con destino a Catia. De ahí que, miles de personas ingresan a la parroquia diariamente, sumado a los más de 200.000 habitantes en el sector que aglomeran las calles Argentina, Colombia, Simón Bolívar, así como el bulevar.

“Aquí todos los días hay gente para tirar hasta el techo”, comentó uno de los vendedores dentro del mercado municipal de Catia, que no quiso ser identificado.

El comerciante tiene un puesto de hortalizas desde hace más de 15 años y esta es la primera vez que ha tenido que trabajar con las restricciones impuestas por el gobierno. “El mercado tiene dos días de parada, los lunes y los miércoles, los demás días si funcionan”, sostuvo.

Al entrar al mercado, una ducha de descontaminación es custodiada por un funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana. Solo se permiten entrar con tapabocas y luego de ser descontaminado.

Los comercios de hortalizas, carnicerías, pescadería y otros abastos mantienen sus actividades y, a pesar de la limitación, las compras nunca cesaron, ni los aumentos en los precios.

Los precios en dólares son el común denominador dentro de los establecimientos, por lo que las tasas en bolívares, que dependen del cambio diario, a veces generan inconvenientes para comprar alimentos.

“Hay negocios que tienen los precios en dólares y eso es mejor, porque solo tendríamos que calcular al dólar del día. Pero otros, solo cambian los precios en bolívares para aumentar en dólares”, sostuvo Andreina Ávila, habitante de Catia.

En Catia, a pesar del aumento de los precios, muchos consumidores prefieren llegar hasta los alrededores del mercado para ahorra un poco más.

En los establecimientos comerciales uno de los empleados verifica que los consumidores ingresen con tapabocas. Además, rocía en las manos de los compradores desinfectantes (en su mayoría productos de limpieza), alcohol y, pocas veces, gel antibacterial, con el fin de cumplir las exigencias impuestas por el gobierno.

Catia con calles vacías y comercios cerrados en día de parada por la cuarentena

Boom del emprendimiento

Las restricciones de movimiento en Caracas, sumado al cierre de muchos negocios considerados no esenciales, generó una nueva ola de emprendimientos dentro de Catia.

En los grupos vecinales de Whatsapp los mensajes de compra y ventas de productos se hicieron más frecuentes, pues a falta de un ingreso fijo mensual, los vecinos se ven obligados a comenzar a emprender con negocios de cocina y delivery.

En las Lomas de Urdaneta, específicamente en el Bloque 4, el emprendimiento es el pan de cada día. Desde venta de zapatos hasta tequeños por encargo son los negocios que proliferaron para sobrellevar la pandemia.

Alexandra Noguera tiene seis meses a la espera de su título universitario como abogada. Debido a la dificultad de ejercer su carrera por las restricciones del COVID-19, decidió comenzar un negocio familiar de venta de tequeños y roles de canela para paliar los escollos de la situación.

“Comencé el negocio para apoyar a mi familia con los gastos de comida. Y es que todo está cada vez más caro y este negocio ayuda. Todo el mundo está empezando su negocio”, sostuvo.

En la residencia donde vive Noguera, otros vecinos comenzaron emprendimientos y venta de ropa a domicilio, así como almuerzos.

Los fines de semana en Las Lomas ofertan toda una variedad de “balas frías”: hamburguesas, papas fritas, helados. Todo dentro de una misma comunidad.

“Más bien parece un centro comercial. Solo tienes que agarrar el teléfono y marcar. A los minutos te llega todo”, explicó Germania Segura, habitante del Bloque 4 de las Lomas.

Una hamburguesa puede costar entre 2 y 4 dólares. Las bandejas de tequeños 3 dólares. El delivery dentro de la misma comunidad de las Lomas de Urdaneta es gratis.

Calles de Catia atiborradas de gente los días “sin parada”

Servicios a domicilio

A seis meses del comienzo de la cuarentena, hasta los servicios básicos tienen su propia entrega a domicilio. Y es que el racionamiento del agua durante la cuarentena se volvió un problema.

El servicio de delivery de agua comenzó a ser un negocio en la parroquia Sucre. Por un dólar, los motorizados te entregan cuatro galones de agua potable.

“Es mejor pedir el agua, desde que comenzó la pandemia, los cortes en el agua son más frecuentes y duran más… cada semana compro hasta 15 galones de agua para poder cocinar y bañarnos”, señaló Maribet Segura, habitante del Bloque 4 de las Lomas de Urdaneta.

La mujer, quien vive en Catia desde hace 26 años, enfatizó que es la primera vez que consigue tanta variedad de artículos a la venta en su propia comunidad.

“Es normal que estén las bodegas, pero ahora muchos de mis vecinos tienen negocios hasta de ropa… y realmente no es tan malo, así no se sale tanto a la calle”, sostuvo.