¿Las vacunas anticovid destruyen el sistema inmunológico innato?

COCUYO CHEQUEA · 20 SEPTIEMBRE, 2021 07:35

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Enrique March Uzcátegui


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La desinformación sobre la inmunización contra el COVID-19 sigue presente en las redes sociales. Un tuit viral dice que, según un virólogo alemán, las vacunas “destruyen el sistema inmunológico innato”. Pero esta información es falsa.

La declaración se le atribuye a Geert Vanden Bossche, un virólogo que ha divulgado esta desinformación desde el inicio de los procesos de vacunación. El médico afirma que la inmunización masiva genera una “presión” en la transmisión del SARS-CoV-2, lo cual “genera efectos adversos en el sistema inmunológico innato”.

El tuit contiene un artículo de euskalnews.com, un portal web español que publica desinformación. En ese trabajo, se amplían las declaraciones del doctor Vanden Bossche en las que se explican los supuestos efectos adversos de las vacunas en el organismo.

La Unidad de Verificación de Datos y Fact-checking de Efecto Cocuyo investigó acerca del funcionamiento de las vacunas en sistema inmunitario innato y sobre las supuestas consecuencias negativas provocadas por las vacunas anticovid en esta área de defensa e inmunidad del cuerpo humano.

Vacunas y el sistema inmune

Carlota Dobaño, jefa del grupo de Inmunología de la Malaria del Instituto de Salud Global (ISGlobal) de Barcelona, explica para la página web de vacunación del Gobierno de España que el objetivo de las vacunas es activar el sistema inmune y generar una memoria que imite las infecciones, pero sin sus efectos adversos.

La investigadora española asegura que, para que esto ocurra, “las vacunas incorporan los elementos fundamentales de la reacción inmunitaria: el adyuvante, que estimula la inmunidad innata; y el antígeno, que estimula la inmunidad adaptativa; formulados con un vehículo que las introduce en las células del sistema inmune”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que las vacunas, en general, activan las defensas del organismo y desencadenan la respuesta que emite el sistema inmunitario cuando reconoce a un virus y genera los anticuerpos, recuerda la enfermedad y la combate. Sin embargo, no hay advertencias sobre efectos perjudiciales significativos de las inyecciones en el sistema inmune.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las personas vacunadas pueden presentar efectos secundarios leves; por ejemplo, dolor en el sitio en la inyección, fiebre y dolor muscular por poco tiempo, que son comunes y son señal de que el cuerpo está generando una respuesta inmunitaria. Si estos síntomas no se presentan, no significa que la inmunización no generó protección.

Efectividad de las vacunas ante la proteína de la espiga

La nota de euskalnews.com, que aparece en el tuit, dice que el doctor Vanden Bossche asegura que las personas vacunadas son más susceptibles de contagio por la “corta vida de los anticuerpos” que combaten la proteína de la espiga (la que usa el SARS-Cov-2 para acoplarse y penetrar en las células).

De acuerdo con un artículo de la revista de medicina MedlinePlus de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, gracias a la creación de la vacuna contra el MERS-CoV (coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio) en 2016, que utiliza la proteína de la espiga, las vacunas contra el SARS-CoV-2 también pueden bloquearla antes de combinarse con una célula humana.

El trabajo explica que, al descubrirse la mutación 2P (adaptación de la proteína de la espiga en una forma determinada antes de combinarse con una célula humana) en la vacuna contra el MERS-CoV, los desarrolladores de las inyecciones anticovid tuvieron la ventaja de que el SARS-CoV-2 también utiliza la proteína de la espiga.

“Ayudó a que la investigación de la vacuna contra el COVID-19 avance muy rápidamente”, afirmó el doctor Jason McLellan, profesor adjunto de Biociencias Moleculares en el laboratorio McLellan de la Universidad de Texas, citado en el artículo. Además, en la investigación se asegura que, al menos, las vacunas Moderna, Pfizer, Johnson & Johnson y Novavax utilizan la mutación 2P.

¿Los anticuerpos producidos por las vacunas “no coinciden” con la proteína espiga de las variantes?

El virólogo alemán también afirma en el mismo artículo: “Sus anticuerpos vacunales no coinciden muy bien con la proteína de la espiga de las variantes, porque la proteína de la espiga en la variante es una versión diferente, como ustedes saben, de la que se utiliza en las vacunas, lo que significa que esta vacuna puede seguir propagando el virus”.

Un trabajo del medio español El Mundo explica que Alfa, Beta y Gamma son las variantes que involucran a la proteína de la espiga en su proceso de adhesión a las células humanas. De acuerdo con su estructura genética, estas variantes se componen de la siguiente manera:

  • Alfa: tiene 23 mutaciones, de las cuales ocho están en la proteína de la espiga (incluida N501Y). Es transmisible al menos 50% más que la cepa original.
  • Beta: de 21 mutaciones que la componen, nueve están en la proteína de la espiga (incluida la N501Y). Es menos transmisible que Alfa, pero la mutación E484K la convierte en potencial de evasión inmune.
  • Gamma: sus mutaciones incluyen la N501Y en la proteína espiga y la E484K. Según la investigación “es entre 1,4 y 2,2 veces más transmisible en comparación con el coronavirus ‘arcaico’, un poco menos contagioso que la variante Alfa”.

Sin embargo, el artículo no excluye la vacunación como alternativa para evitar síntomas que conlleven complicaciones por COVID-19 o que la enfermedad se presente de forma grave en cualquiera de sus variantes.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las vacunas que se han aprobado hasta la fecha son capaces tanto de mitigar la mayoría de las variantes del SARS-CoV-2 como de prevenir síntomas graves de la enfermedad, que conlleven la hospitalización o, incluso, la muerte del paciente.

De acuerdo con el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (Edcd), una forma de atacar la presencia de las variantes es mediante la “aceleración de la vacunación, poniendo el foco en los grupos de mayor vulnerabilidad a la enfermedad grave y determinando las pautas óptimas de dosificación” ya que, a medida que exista mayor población vacunada, el virus tiene menos oportunidades de replicarse y mutar.

Vacunas en los niños

En el tuit viral también se dice que Sucharit Bhakdi, médico alemán especialista en microbiología y epidemiología, afirma que las vacunas “de todas las marcas” hacen que el sistema inmunitario de los niños “explote en acción para combatir el virus” y, como consecuencia, crear trombos sanguíneos que pueden causar la muerte.

De acuerdo con un trabajo publicado por del medio alemán Deutsche Welle, el efecto secundario que han padecido los menores de edad luego de vacunarse ha sido la miocarditis. Sin embargo, esta afección solo se ha presentado en los que se han aplicado vacunas a base de ARN mensajero (las desarrolladas por Pfizer-BioNTech y Moderna).

“Las miocarditis tras la vacunación con vacunas de ARNm de COVID-19 son acontecimientos adversos confirmados pero muy raros que se producen con más frecuencia en los niños que en las niñas (…) El curso agudo de la miocarditis suele ser leve bajo tratamiento hospitalario; hasta la fecha, no se dispone de resultados sobre las posibles consecuencias a largo plazo”, explica el Instituto Robert Koch (RKI) de Alemania, citado en el mismo artículo.

Para la vacunación contra COVID-19 en niños, la Organización Mundial de Salud (OMS) solo ha autorizado el uso de la vacuna de Pfizer-BioNTech para mayores de 12 años. Sin embargo, en Europa también están aplicando la inyección de Moderna, a pesar de que todavía no ha sido recomendada por el organismo internacional para este grupo etario.

Además, la OMS no ha aprobado el uso de las vacunas de Sinopharm y Sinovac en niños, ya que todavía están bajo análisis. Según Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana para la Salud (OPS), hay que revisar “de manera muy cuidadosa” la información de los ensayos clínicos en adolescentes y niños para asegurar que pueden recibir estas inyecciones.

En conclusión, Cocuyo Chequea determinó que las afirmaciones de Geert Vanden Bossche y Sucharit Bhakdi son falsas. Si recibes cadenas o ves información sospechosa en redes sociales, puedes reenviarlas a [email protected] o al número de WhatsApp (0412) 015-0022, y así estarás ayudando a combatir la desinformación.