¿Existe una relación entre la hepatitis de origen desconocido y las vacunas contra COVID-19?

COCUYO CHEQUEA · 24 MAYO, 2022 14:00

Ver más de

Shari Avendaño | @shariavendano


¿Cómo valoras esta información?

QUÉ CHÉVERE
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Es falso que la hepatitis de origen desconocido es causada por las vacunas contra COVID-19, como dicen varias cuentas de Twitter. Los usuarios que difundieron la desinformación trataron de confundir esta nueva hepatitis en investigación con la hepatitis autoinmune, dos enfermedades de origen totalmente distinto.

La desinformación surge semanas después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertara sobre varios casos de hepatitis aguda grave de etiología desconocida en niños previamente sanos en Escocia. A principios del mes de mayo, ya había más de 200 casos en 20 países de Europa y América.

Ocurre de forma rápida y abrupta. Esta hepatitis tiene síntomas gastrointestinales como diarrea o vómito, fiebre y dolor muscular. Una de las señales más características según la OMS es la coloración amarilla de la piel y los ojos (ictericia).

Sin embargo, uno de los elementos que causa curiosidad y preocupación de esta enfermedad es su origen. En los casos detectados se descartaron los virus causantes de la hepatitis A, B, C, D y E. Hasta ahora, la OMS dijo que no hay indicios ni evidencias de vínculos  entre el consumo de algún tipo de alimentos o medicamentos y los casos.

Las hipótesis que se manejan

Hay hipótesis que señalan que se trataría de efectos secundarios de la vacunación contra COVID-19, pero tampoco están sustentadas. La gran mayoría de los niños afectados no estaban vacunados contra COVID-19.

Una de las hipótesis bajo estudio es la del adenovirus como agente. El Reino Unido observó un incremento importante en las infecciones por adenovirus, particularmente detectadas en muestras fecales en niños.

Hasta el 21 de abril, se detectó adenovirus en al menos 74 casos de los cuales 18 resultaron ser adenovirus 41 F. En 20 de los casos además se identificó SARS-CoV-2, el coronavirus causante del COVID-19, mientras que 19 de los casos tenían coinfección de SARS-CoV-2 y adenovirus.

Aun así, la OMS señala que el adenovirus como causante no explicaría por completo la gravedad de la enfermedad. Por tanto, las investigaciones continúan.

¿Cómo es que se confundió una enfermedad con la otra?

La desinformación que circula en redes sociales sobre el supuesto vínculo entre la hepatitis aguda en niños y las vacunas contra COVID-19 citan varios estudios. No obstante, estas investigaciones se centran en adultos con otro tipo de hepatitis.

La sección de verificación de la agencia de noticias AFP consultó a la hepatóloga de trasplantes pediátricos de la Clínica Mayo (Estados Unidos), Sara Hassan. La especialista dijo que la enfermedad detectada recientemente es diferente a la descrita en los estudios que se han citado para desinformar.

Un estudio publicado en abril de este año en Journal of Hepatology detalla el caso de un adulto con el que se intentaba vincular “las vacunas contra el COVID-19 y la hepatitis autoinmune, que es una entidad distinta y separada”, según explicó la especialista.

La hepatitis autoinmune, detalla el portal de la Biblioteca Nacional de Medicina, Medline Plus, es una inflamación del hígado que sucede cuando las células inmunitarias confunden las células normales del hígado con agentes dañinos y las atacan. Entre los síntomas está la fatiga, malestar general, náuseas o vómitos, dolor articular, heces pálidas y orina oscura.

Si la enfermedad no se trata, puede generar complicaciones como cirrosis, carcinoma hepatocelular, entre otros. En la mayoría de los casos, es una enfermedad que no se puede prevenir.

Estudios sobre hepatitis autoinmune

En octubre de 2021, se publicó un trabajo sobre la hepatitis autoinmune y las vacunas de COVID-19 en la revista Journal of Hepatology. Se titula Hepatitis inmunomediada con la vacuna de Moderna, ya no es una coincidencia pero se confirma (la versión en español se puede leer en el portal web de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela).

Allí se detalla el caso de un hombre saludable de 47 años que recibió su primera dosis de la vacuna de Moderna contra COVID-19 y presentó malestar e ictericia tres días después. Con la segunda dosis se desencadenó una hepatitis autoinmune. Esta enfermedad tiene una incidencia tres de cada 100 mil personas según estudios previos.

Para la fecha de publicación del artículo, se había reportado siete casos sospechosos de hepatitis autoinmune vinculada a las vacunas contra el virus del Sars-CoV-2, de ARN mensajero (tres fabricadas por Pfizer y cuatro de Moderna). Los hallazgos de los casos sospechosos son similares a los reportados por los investigadores.

“Queremos resaltar que las reacciones inmuno-mediadas por las vacunas de ARNm contra Sars-CoV-2 son muy raras y que, durante la pandemia por el COVID-19, es crucial que el programa de vacunación continúe”, señalaron los investigadores.

También aclaran que se reportó el caso para incentivar la vigilancia de reacciones inducidas por medicamentos y concienciar a los centros de vacunación para que incorporen los hallazgos en sus controles de rutina antes de administrar segundas dosis.

Hepatitis de origen desconocido vs. Hepatitis autoinmune

La directora médica de hepatología pediátrica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, Rima, Fawaz, también consultada por AFP Check, dijo que la hepatitis autoinmune es una desregulación inmunitaria en la que el cuerpo tiene una respuesta anormal y ataca a su hígado. La enfermedad se trata a través de la supresión del sistema inmunitario. 

En cambio, los niños que han presentado hepatitis de origen desconocido tienen síntomas infecciosos (como fiebre) y reciben un tratamiento diferente.

El medio de verificación español, Newtral, conversó con el responsable de la Unidad de Patología y Trasplante Hepático Pediátrico del Hospital Valle d’Hebron de Barcelona, Jesús Quintero. Señaló que el artículo habla de una relación temporal entre la vacuna y la enfermedad, pero no demuestra una causa-efecto.

Según explica, es muy difícil demostrar la causa de una hepatitis autoinmune. Implicaría el seguimiento de al menos un millón de personas durante un año y, a la fecha, ningún estudio ha hecho eso. Solo se han conocido siete casos en todo el mundo, de las 5.000 millones de personas que ya han sido vacunadas.

En abril, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) concluyó que la evidencia disponible no sostiene una relación causal entre las vacunas contra COVID-19 y los casos muy raros de hepatitis autoinmune.

En síntesis, es falso que existe una relación entre las vacunas contra COVID-19 y la hepatitis aguda de origen desconocido. Quienes difundieron esta desinformación intentaron confundir dos tipos de enfermedades diferentes. Además, aún no se ha confirmado una relación de causa-efecto entre la hepatitis autoinmune y las vacunas. Hasta ahora es una reacción muy rara.