¿El coronavirus es un arma biológica de laboratorio? #DatosCoronavirus

COCUYO CHEQUEA · 20 MARZO, 2020 16:10

¿El coronavirus fue creado en un laboratorio como arma biológica?

Texto por Jeanfreddy Gutierrez | @Jeanfreddy

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Las teorías geopolíticas y económicas de conspiración sobre el origen y el uso del virus Covid-19 han colonizado las redes sociales en distintos formatos. Muchas coinciden en señalar a alguna potencia, bien sea China, Estados Unidos o Israel, de intentar destruir la economía de sus adversarios y/o tomar provecho del caos provocado en las bolsas de valores. Otras variantes hablan de una predicción de Bill Gates, de un simulacro hecho por computadora o de libros que profetizaron la llegada de la pandemia.

Varios sitios conocidos por distribuir desinformación con pronunciados sesgos políticos, de acuerdo a Media Bias / Fact Check, como la iraní HispanTV y la rusa Sputnik News han difundido buena parte de estas teorías. La Unidad de Datos y Factchecking de Efecto Cocuyo también encontró la relación entre distintos medios en inglés y español, como la rusa RT y la venezolana Misión Verdad, apoyado de medios satélites de distintos países e idiomas, para lanzar la campaña que señalaba que Guaidó había 467 millones de dólares de la USAID.

Ahora una red de medios propagandísticos rusos, chinos e iraníes, según recoge un artículo de la web especializada DefenseOne, impulsa desinformación -a veces contradictoria entre sí- que apunta que el Sars-CoV-2, nueva cepa de coronavirus que produce el Covid-19, fue creado en un laboratorio para ser usado como un arma biológica.

Ni creado ni manipulado

Un estudio científico, validado y publicado en la prestigiosa revista Nature Medicine el 17 de marzo de 2020, reveló que tras un análisis comparativo de la estructura genética del nuevo coronavirus con los otros siete de la misma familia hallados en humanos y animales, muestra que es altamente improbable que fuese creado en un laboratorio.

“Ofrecemos una perspectiva sobre las características notables del genoma del SARS-CoV-2 y discutimos los escenarios por los cuales podrían haber surgido. Nuestros análisis muestran claramente que el virus no es una construcción de laboratorio o manipulado a propósito“, indica el estudio.

La investigación titulada “The proximal origin of Sars-CoV-2” fue realizada por científicos de Estados Unidos, Reino Unido y Australia, liderados por Kristian Andersen del Departamento de Inmunología y Microbiología del Instituto de Investigación Scripps, en La Jolla, en el estado de California, en Estados Unidos.

Participan además investigadores del Instituto de Biología Evolutiva de la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido; del Centro para Infecciones e Inmunidad de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia, Nueva York; el Instituto Marie Bashir para Enfermedades Infecciosas y Bioseguridad de la Escuela de Ciencias de la Vida y Ambiente y Ciencias Médicas de la Universidad de Sydney, Australia; el Departamento de Microbiología e Inmunología de la Escuela de Medicina de la Universidad Tulane en New Orleans y de los Laboratorios Zalgen.

Esta última es una compañía de biotecnología que desarrolla contramedidas para virus emergentes y fue co-fundada por Robert F. Garry, que está en el estudio como investigador de la Universidad Tulena.

Hallazgos

La investigación corrobora que el Sars-CoV-2 se une a la enzima humana ACE2 para producir el contagio por medio de una proteína de forma afilada, de punta o espigada, hallando que “esta unión de alta afinidad es probablemente el resultado de la evolución natural en una ACE2 humana o similar a la humana que permitió que sugiera una forma de unión óptima”. Es decir, que el virus mutó gracias a un proceso natural que lo hizo más eficiente.

Esto sería una fuerte evidencia que señala que esta nueva cepa “no es producto de una manipulación intencionada” pues se encontró que el Sars-CoV-2 mostraba diferencia en cinco de las seis coordenadas con el virus Sars-CoV, lo que descarta haber sido desarrollado a partir de éste.

Los científicos apuntan que si se hubiese creado en un laboratorio, el nuevo virus habría usado la columna vertebral de algún otro virus que ya se conocía que provocaba enfermedades y que esta nueva cepa tiene más similitudes con los virus relacionados que se encuentran en los murciélagos y los pangolines, pero aún sin encontrar evidencia que certifique que sea este su origen.

“Estas dos características del virus, las mutaciones de la proteína espiga y su columna vertebral distinta, descartan la manipulación de laboratorio”, sentencia el estudio.

Es decir, no es posible que un virus modificado no pueda reconocerse como tal al ser secuenciado genéticamente.

Posibles orígenes

Ante la evidencia los autores proponen dos hipótesis sobre su origen, basados en la importancia de conocer el origen para prevenir futuros escenarios de transmisión de virus alojados en animales. La primera es más conocida: el virus mutó primero en el animal y luego pasó al humano y la segunda es que una vez que pasó a las personas, su transformación se dio en el humano. Serán futuros estudios los que determinen la probabilidad o certeza de ambas presunciones, apuntan.

“La identificación de un posible huésped intermedio de SARS-CoV-2, así como la secuenciación del virus a partir de casos muy tempranos, sería igualmente muy informativo” concluye el informe científico que fue reseñado en español por Futuro360, Que.es, Infosalud y el diario ABC de España.

Una nota explicativa de El País además descarta que pudiese ser una buena arma biológica. Detalla el medio español que a pesar que se descubrió que el virus puede permanecer tres horas en el aire, cuatro horas en cobre de las monedas y varios días sobre plástico o metal, no se contagia por el aire.

El País cita varios estudios realizados en habitaciones, ascensores y unidades de cuidados intensivos compartidas por contagiados, encontrando que el virus no permanece en el aire o que las transmisiones entre personas que conviven en estos espacios es bajísima, por lo que el mayor riesgo de transmisión sigue siendo el contacto con gotículas respiratorias por estar a menos de dos metros de personas con síntomas como tos o estornudos.

La OMS dice que continúan las mismas recomendaciones y reitera que las personas sanas no requieren mascarilla para salir de sus casas.

Origen de la desinformación

Cocuyo Chequea también rastreó los orígenes de estas desinformaciones, encontrando que los sitios que las publican como ciertas citan dos fuentes. Un artículo del exmiembro de la CIA Philip Giraldi y un artículo del sitio ZeroHedge.

Giraldi es un columnista y asesor de seguridad que ha sido entrevistado y publicado en decenas de medios de comunicación en todo el mundo. Publica una columna semanal en Unz Review, un sitio de supremacismo blanco y pro-Nazi considerado fuente propaganda y distribución maliciosa de desinformación.

El autor es un negacionista del Holocausto Judío durante la II Guerra Mundial y tiene una posición absolutamente crítica sobre el intervencionismo de Estados Unidos en el mundo así como contra el concepto de intervención humanitaria sobre países acusados de violar los Derechos Humanos.

Es además colaborador de la Fundación Strategic Culture, considerada también una fuente no confiable llena de propaganda rusa, de extrema derecha y teorías de conspiración sin citas o con fuentes muy pobres y que una iniciativa contra la desinformación de la Unión Europea descubrió que está manejada desde Rusia para difundir propaganda e información falsa.

Por su parte, ZeroHedge es un blog financiero que primero fue alabado por su información para luego ser denunciado y más conocido por sus rumores, chismes y teorías de conspiración ligados a la “derecha alternativa”, ser pro-ruso y antisistema, así como su apoyo a Trump. Todos los artículos son escritos bajo un mismo seudónimo, “Tyler Durden”, un personaje de la película “El club de la pelea” aunque se ha identificado al editor principal y fundador como Daniel Ivandjiiski, un antiguo trader de fondos búlgaro que vive ahora en Estados Unidos.

La cuenta de Twitter del medio fue suspendida en febrero por publicar la fotografía y datos personales de un científico chino al que acusaban de haber creado el nuevo coronavirus. Twitter le dijo a Reuters que la medida sería definitiva.

Veredicto

La investigación genética de Nature así como varios estudios científicos sobre su permanencia en el aire y varias superficies certifican que el nuevo virus Sars-CoV-2 no proviene de la manipulación en un laboratorio sino es una mutación producida por la selección natural que además raramente se contagia por el aire, lo que la haría un arma biológica muy débil.

Y además, las denuncias y presunciones de haber sido creada por Israel, China o Estados Unidos proviene de una red de webs pro-rusas, antisemitas y conspiranoicas conocidas por distribuir información falsa, engañosa o manipulada en coordinación con gobiernos de Irán y Rusia, así como conocidos autores de distintas nacionalidades que dirigen o publican en pseudomedios y think tanks que aparentan ser legítimos y creíbles.

En conclusión, la información científica y comunicacional disponible permite afirmar que el virus no fue creado en un laboratorio ni es un arma biológica.

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