La narrativa que culpabiliza a las sanciones de la debacle de Pdvsa también se repite año tras año en los informes del Observatorio Venezolano Antibloqueo
Una mentira adornada y bien empaquetada como verdad es una herramienta usual entre los estrategas comunicacionales del Gobierno de Nicolás Maduro. A pesar de la grave crisis económica que ha venido atravesando Venezuela en los últimos 10 años, el foco ha sido encontrar, señalar y atacar a otros, bien sean medios de comunicación, opositores, empresarios y más recientemente, las sanciones de Estados Unidos.
Pasó de ser un empresario cuyas acusaciones internacionales eran ignoradas por el gobierno venezolano en 2020, a una personalidad pública defendida con toda la fuerza del Estado en 2022. Su metamorfosis mediática es producto de una extensa operación de influencia cuya historia fue reconstruida con el uso de rastros digitales.