Muertes por acción policial tienen tres años en ascenso, según OVV - Efecto Cocuyo

Muertes por acción policial tienen tres años en ascenso, según OVV

Desde 2017 las cifras rojas del país bajaron. Lo dicen las datos oficiales y las proyecciones del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV). Pero entre los indicadores de la violencia hay un ítem que pasa por debajo de la mesa: las muertes por resistencia a la autoridad. En esta categoría los fallecidos han aumentado desde hace tres años, al igual que los decesos que caen en la etiqueta “averiguación de muerte“.

El OVV  tiene dos décadas dedicado a la investigación académica en materia de violencia. Este año, proyectó 23 mil 47 muertes violentas: 10 mil 422 homicidios,  7 mil 523 muertes por resistencia a la autoridad y 5 mil 102 muertes por averiguación. Esto significa que en comparación a 2017 las muertes violentas bajaron en 13,4%.

Lo que sí aumentó (consecutivamente) fue la cantidad de personas fallecidas en presuntos enfrentamientos con organismos policiales.  En 2017 hubo un total de 5 mil 535 personas muertas por resistencia a la autoridad y en 2016 hubo 5.281 casos. El incremento fue de 42,4%.

Las cifras que maneja el OVV dan cuenta de que a partir de 2017 las muertes violentas en el país bajan, pero la acción policial no se detiene, más bien incrementa sus víctimas.

No es un patrón nuevo

Desde 2005 las organizaciones como el OVV y Provea advirtieron de que esta categoría en las muertes violentas favorece la opacidad de los indicadores de la violencia y la impunidad.

Ese año, el ministro Jesse Chacón, encargado de la cartera para Relaciones Interiores Justicia y Paz, argumentó que los casos de muertes por resistencia a la autoridad no debían estar agrupados bajo la categoría de homicidios. ¿La razón? Porque se relacionan con situaciones en las cuales a los funcionarios policiales “no les queda más remedio, los delincuentes se enfrentan a los policías porque se niegan a ser detenidos”.

En un informe que preparó Provea durante 2005 se indica que entre 1995 y 2005 hubo 8 mil 369 casos de muertes por resistencia a la autoridad.

“La visibilización del patrón de comportamiento que mantienen los cuerpos de seguridad, evidenció cómo esta tipificación de fallecimiento se convierte en mecanismo de impunidad, cuando se arguye para eximir todo tipo de responsabilidad en las muertes producidas por los funcionarios policiales”, expuso Provea, organización de derechos humanos, en 2005.

Diez años después, el gobierno de Nicolás Maduro llevó a cabo la Operación para la Liberación y Protección al Pueblo (OLP). Estos operativos fueron repudiados por varias instituciones de derechos humanos por el conjunto de violaciones que se cometieron.

El Ministerio Público informó que en dos años los despliegues de la OLP dejaron 505 personas fallecidas a manos de funcionarios policiales y militares (julio 2015-marzo 2017), 357 investigaciones por homicidios y 77 investigaciones por otros delitos. Se desconoce qué ocurrió con esas investigaciones.

¿Mayor seguridad u opacidad?

El OVV este año expone que ciertamente la política de mano dura de los últimos años puede ser una de las razones por las que hay una baja en los homicidios. ¿Por qué? “Hay menos homicidas que cometen menos homicidios y las autoridades pueden argumentar que ese es un resultado de su acción”. En otros informes han advertido que la estrategia de etiquetar diferente estas muertes puede ayudar a la opacidad.

La organización dirigida por el sociólogo Roberto Briceño León expuso en 2016 que el Ministerio para Relaciones Interiores Justicia y Paz usa la categoría “homicidios” solo para los casos con expediente judicial abierto.

Hay casos de personas fallecidas por un impacto de bala que quedan fuera de esa categoría por tener una intención indeterminada. Estas son las muertes que terminan con la etiqueta de “averiguación“.

Por último están los decesos que ocurren a consecuencia de una acción del Estado, policial o militar. Estos se clasifican y archivan como resistencia a la autoridad.

“Ciertamente, no todo caso de enfrentamiento con la autoridad termina en homicidio. Tampoco toda muerte en averiguación tiene por qué ser el resultado de un acto violento. Pero es imposible saber con certeza cuántos lo son, y esto es, entre otras razones, por la aparente falta de sistematicidad en los registro”, explica el OVV.

El grupo de académicos investigadores recuerda que ser firme ante el delito no significa que quien es responsable del resguardo y protección de la ciudadanía asuma que la ley o el cargo le faculta para actuar con arbitrariedad, cometiendo graves delitos como ajusticiamientos, secuestros y abuso policial.

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