Sueldo de un policía alcanza para apenas un pollo y medio cartón de huevos

Un pantalón Levi, unos zapatos Jordi, una camisa y una billetera de cuero. Estas fueron las cosas que pudo comprarse “Javier” con su primer salario como Policía de Sucre en 1998. Pero no solo eso. El oficial, de 18 años de edad, también hizo un mercado para cuatro personas y pudo costear los gastos de una semana de vacaciones en Playa Colorada, estado Anzoátegui, para él y su pareja.

Ahora, Javier es comisionado en el mismo cuerpo policial, es padre de seis hijos -tres menores de edad- y tiene 20 años de carrera policial, además de un posgrado y una maestría. Su sueldo mensual no supera los 2.500.000 bolívares, con lo que solo puede comprar un pollo y medio cartón de huevos.

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“Cuando me gradué de policía el salario mínimo en el país era de 75.000 bolívares. Yo ganaba 386.000 bolívares. En diciembre de 1998, con mis ahorros y utilidades me compré un carro Daewoo Cielo y un apartamento en Guarenas. Ahora, ni que trabaje 100 años puedo volver a comprar esas cosas”, mencionó el funcionario que pidió anonimato.

En agosto de 2017 el presidente Nicolás Maduro emitió un decreto para igualar los salarios entre las distintas policías municipales y estadales, así como para fijar la retribución económica de los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc).

En el decreto N° 3.030 se estipula cuántos salarios debe ganar cada uniformado según el rango que ostenta; sin incluir la bonificación por alimentación, la cual quedó establecida por el Presidente en 915.000 bolívares, el pasado primero de marzo de este año. Tampoco incluye las primas, un bono que algunos cuerpos policiales ofrecen por riesgo, traslado, profesionalización, antigüedad y familia, entre otros.

Carlos tiene 16 años de experiencia en el ámbito de seguridad ciudadana y en 2017 decidió migrar de la Policía del Estado Aragua a la PNB debido al poco dinero que recibía por sus servicios.

Hasta agosto de ese año su sueldo mensual era de 279.180 bolívares, que incluía el salario básico, más bono de alimentación y cinco primas. En ese momento el salario mínimo nacional era de 97.531 bolívares.

“En la PNB me ofrecían una mejor retribución económica y con mayores primas; además de que el seguro de vida tiene cobertura nacional. Por eso tomé la decisión de hacer el mes de de curso con ellos”, dijo el funcionario, quien manifestó su descontento por la liquidación que le entregaron en la policía estadal por sus años de servicio: 12.195.300 bolívares (seis pollos de dos kilos, hoy).

Espera que al culminar el periodo de prueba de tres meses en la PNB sea ingresado a la nómina con el rango de supervisor y  perciba 3,06 salarios mínimos mensuales; lo que es igual a 2.115.854,16 bolívares con la bonificación por alimentación de 915.000 bolívares.

Con las primas por riesgo (20.000 bolívares), transporte (170.950 bolívares), hogar (111.800 bolívares), profesionalización (98.800 bolívares), experiencia y responsabilidad (2.500 bolívares) y motivación social (39.000 bolívares) su ingreso total sería de Bs. 6.917.569, 72.

Los tigritos

Johnny (nombre ficticio)  trabaja seis días a la semana, en el mejor de los casos. Es inspector jefe del Cicpc, supervisa una unidad de cuatro funcionarios y en su currículo tiene el registro de más de 20 años de trayectoria en el organismo de investigación criminal y dos carreras universitarias. Dice que su sueldo mensual no pasa los 4.000.000 de bolívares. Y tiene un hijo de ocho años que sostener.

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Asegura que antes de recurrir al conocido “matraqueo” prefiere trabajar a destajo o a lo que los venezolanos llaman “tigritos”. “No me siento orgulloso, pero tengo que aceptar trabajos como escolta de camiones de carga o de personalidades extranjeras. Yo no estudié para estas actividades, yo me formé para investigar, para detener a los delincuentes. Para darle seguridad al ciudadano”, lamenta.

La directiva del Cicpc ha hecho enlaces con el Ministerio de Comunas para suministrar a sus funcionarios las bolsas de comida del programa Comité Locales de Abastecimiento y Producción (Clap). Mensualmente en la sede de Parque Carabobo se reparte el combo de alimentos a un menor precio que en el mercado. Johnny indicó que este patrón se repite en todas las comisarías del país y que incluso en algunas oficinas se entregan productos de primera necesidad de forma gratuita.

El comisionado de la Policía Municipal de Sucre indicó que en su institución también reparten la bolsa Clap desde que José Rangel Ávalos asumió la alcaldía. Con todo y eso, él mantiene una empresa de seguridad privada con la que se garantiza un ingreso mayor a su salario como policía.

Este proyecto inició hace cinco años y ofrece el servicio de vigilancia para personas, inmuebles y mascotas; así como el montaje de un sistema de videocámaras a fincas y empresas.

“Vi que la necesidad de las personas por resguardarse de la delincuencia era cada vez mayor. Me di cuenta que la mayoría de las empresas no tenían personal capacitado, por lo que decidí prestar un servicio fiable”, manifestó Javier y agregó que según la demanda ofrece “tigritos” a sus colegas que salen de sus vacaciones.

* Nombre ficticio para proteger la identidad de los entrevistados

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