Padres de los niños en Nefrología del J.M. de los Ríos desesperan por salvarlos

Carina Vergara, de 15 años, es menuda para su edad. Luce cabello corto, recogido en una cola en la nuca, tiene los ojos achinados y viste, este martes 23 de mayo, un pijama rosado y cómodo. A diferencia de ayer, hoy sí puede caminar y pasear por los pasillos. Está más animada, se siente mejor pero sabe que la enfermedad que la aqueja se ha complicado demasiado. Intenta ser optimista y hasta sonríe, pero verdaderamente teme por su vida.

No exagera pues ya tres niños con su condición, pacientes renales, murieron en el Hospital J.M. de los Ríos en lo que va de año. El último de ellos, Dilfred Jiménez, hace apenas 24 horas. Este centro hospitalario, ubicado en la urbanización San Bernardino de Caracas, atiende niños y adolescentes y es el único en el país que hace hemodiálisis pediátrica.

Vergara es una de los 13 pequeños pacientes hospitalizados en el área de Nefrología del centro de salud, infectados con diversas bacterias adquiridas a través de la máquina de hemodiálisis del hospital. La adolescente cuenta que, tras la última diálisis su cuerpo se encendió en fiebre. Tuvo que reposar en la camilla y no se levantó hasta las 8 de la noche. Cada vez la reacción es más fuerte. Cada vez la bacteria se hace más fuerte.

Agua limpia y antibióticos

La infección de la unidad de hemodiálisis del hospital está por cumplir los cuatro meses y la solución a este problema se ve cada vez más distante. Cuenta la jefa del servicio, Belén Arteaga, que ciertamente se ha intentado paliar la situación pero los esfuerzos del hospital no son suficientes.

Un equipo de expertos de la Universidad Simón Bolívar constató la contaminación de los tanques que surten de agua al hospital J.M. de los Ríos y lo publicó en un informe. Según Arteaga, Nefrología arrojó un índice mayor de contaminación que otros servicios, pero además las máquinas no han recibido el mantenimiento necesario desde hace tiempo.

La semana pasada el Instituto Nacional de Higiene fue hasta el hospital a levantar una nueva evaluación, pero aún no han presentado los resultados a los doctores.

“Lo más nuevo es la contratación de una empresa que se encarga de purificación del agua. Ellos facilitaron unas pastillas antibacteriales para colocarle al tanque de donde sale el agua que surte la planta de ósmosis”, dijo la doctora Arteaga aunque aclara que esto no es suficiente para resolver la situación puesto que hay otros aspectos a atacar. El más grave es la irregularidad del suministro de antibióticos.

La familia también sufre

José Luis Vergara quedó viudo hace un año. Su esposa también padecía de insuficiencia renal crónica y una complicación con la enfermedad le ocasionó la muerte. Recientemente lo despidieron de su trabajo en una empresa metalmecánica por las continuas inasistencias. Vive en La Victoria, estado Aragua, y desde febrero su hija Carina está hospitalizada en el J.M. de los Ríos. Explica que ha sido muy fuerte lidiar con la enfermedad de ella, prácticamente solo.

Es muy difícil. Mi hija salió ayer de diálisis casi muriendo y nada más pensar que mañana toca otra vez, saber que toca otro sufrimiento no es nada fácil”, dice con un dejo de resignación. Luego de la muerte de Raziel Díaz (11), Samuel Becerra (12) y Dilfred Jiménez (16) en el servicio de nefrología, los padres temen que el futuro de sus hijos sea el mismo.

Es por ello que Vergara y otros representantes de los pacientes de más edad del servicio ya buscan unidades de hemodiálisis externas que puedan atender a sus hijos. Los que pesan menos de 10 kilos, en cambio, solo pueden ser atendidos en el J.M. de los Ríos porque es el único hospital que presta el servicio pediátrico.

“Me mandaron a hacerle una serología que cuesta 17 mil bolívares para adelantar la operación de cambio de catéter y tendré que hacerlo porque aunque aún no tengo el cupo en La Victoria, no quiero que siga aquí”, dice Vergara.

Yenny Bello finalmente consiguió un cupo en una clínica de San Antonio de Los Altos para la diálisis de su hijo Yeverson Rojas de 12 años. Como vive en Carrizal será más fácil ir  a atenderlo allá y lo más importante es que esté fuera del ambiente contaminado. Este martes le realizaron el cambio de catéter al niño y una complicación encendió las alarmas de la madre. “Ya hablé con el médico y me dijo que está fuera de peligro”, aclara.

Para Bello, la situación en la unidad es insostenible.  “Ha sido caótica. Las madres estamos desesperadas porque no hay nada, no le han hecho mantenimiento al tanque, tiene bacterias, los niños siguen contaminados, saltan de una bacteria a otra, reciben medicamentos vencidos. No nos dan esperanza de nada”, apunta.

A punta de donaciones

Diversas organizaciones no gubernamentales y de labor social se han acercado al J.M. de los Ríos para colaborar de muchas formas con los niños enfermos. Katherine Martínez, presidenta de la ONG Prepara familia, dice que parte de los antibióticos que han recibido los niños de nefrología llegaron por esta vía. Un buen apoyo debido a la aguda escasez de estos medicamentos en el mercado nacional.

Pese a los esfuerzos, no se han logrado completar los protocolos como están indicados para cada caso. “Hoy por lo menos llegó un tipo de antibiótico, pero mañana no sabemos si vuelve y ya nosotras estamos conscientes de que si el antibiótico se para, la bacteria se hace más resistente. No podemos seguir rotando la medicación”, denuncia Carla Flores, madre de Daniel Laya, un bebé próximo a cumplir los 3 años.

“Él ingresó con estafilococo (una bacteria) pero ya se ha infectado con otras tres. Esta bacteria lo deteriora y la verdad es que su situación es muy compleja porque, a pesar de su corta edad, ya tiene un catéter que es intracardiaco, directo al corazón, y cambiarlo es complicado. Hay mucho riesgo”, relata la madre.

Ella es de Guárico, Calabozo y siente que  está de manos atadas porque su hijo no tiene la edad indicada para ingresarlo en otra unidad de hemodiálisis afuera. Espera, finalmente, que se tomen las medidas necesarias.

“Necesitamos una solución urgente ¿Qué otro niño tiene que morir?¿Cuántos niños más? No es solo es una pastilla para el agua lo que hace falta. Hay que cumplir con el mantenimiento de la planta de ósmosis, pero también hay que procurar el protocolo de tratamiento para cada niño. Aquí estamos en una emergencia y es bueno que todos lo sepan”, concluye Martínez.

Para colaborar con los niños del hospital puedes comunicarte a través de la cuenta de Twitter 

Foto principal: AVN